Los participantes del proceso que logró frenar el alza de cuotas hablan de su participación en la huelga de 9 meses que vivió la UNAM de 1999 al año 2000.

Sandra Romero México | @tklibera
Jueves 20 de abril de 2017
Durante la huelga de la UNAM las familias trabajadoras comunes no teníamos acceso a una computadora, difícilmente a un celular, ni existían las redes sociales, pasados los meses y con el avance de la represión, procuramos tener un celular por plantel, de los primeros que salían a la venta, para garantizar estar comunicados por escuelas en caso de emergencia.
Cuando entró la policía a la UNAM, muchos que resguardaban los planteles y facultades se enteraron por la televisión que la policía entraba en ese momento a las instalaciones y alcanzaron a salir corriendo los primeros minutos, mientras la estrategia del gobierno se concentraba en la toma del auditorio Che Guevara.
Aunque la prioridad del gobierno fue llevar a prisión primero a la máxima dirección de representación estudiantil y por eso tomó el pleno del Consejo General de Huelga, también detuvo muchos las horas siguientes, algunos en sus casas o las avenidas aledañas a los planteles de la UNAM.
Hubo quien se escondió en algún resquicio de Ciudad Universitaria o de su escuela, que conocían muy bien después de vivir ahí 9 meses y salieron en un descuido de la policía, uno o dos días después, sin comer, corriendo y brincando alguna barda para seguir luchando, ahora por la libertad de los casi mil detenidos.
Este y muchos testimonios han sido vertidos en redes sociales a 18 años del proceso, cuando que la comunicación corre por segundo, aquí reproducimos algunos recuerdos y comentarios de sus protagonistas.
"Cerramos la universidad para que se mantenga abierta a todos por siempre… A 18 años, millones de jóvenes de todos los estratos sociales han estudiado en la UNAM de manera gratuita, de haber pasado las cuotas y el plan neoliberal del gobierno, hoy en la UNAM se tendría una matrícula minúscula, elitista, con cuotas elevadas, donde excluirían a los jóvenes de menos recursos, si persiste un alto rechazo en la UNAM, es porque el gobierno se niega a abrir más universidades como ésta, negando el desarrollo del país." "En este momento México necesita que todos los que formamos aquella generación de la huelga, así como las siguientes y actuales, profesionistas o futuros profesionistas, nos organicemos ante el gobierno corrupto y neoliberal que arrasa con todos nuestros derechos, incluyendo la educación pública". Mauricio AB.
"Sin lugar a dudas cambió nuestra vida para siempre". Sergio García Fernández.
"18 años, toda una mayoría de edad. Hace poco vi algo de "los hijos de la huelga", que son los que fueron concebidos durante el movimiento, quizá detrás de esas barricadas. Haciendo cuentas, esa generación ya debe haber entrado a la prepa o CCH y para el otro año ya ingresarán a licenciatura. Aún recuerdo cuando tuve que enfrentar a toda mi familia, papá, hermanos, tíos, primos, todos en contra (de la lucha), por defender un ideal justo". Freddy Hernández Enciso.
"Mi papá estaba bien puteado por el cáncer, pero a veces me acompañaba a las marchas. Aprendí de él y del CGH a ser bien perro, tenaz, ahora soy profesor y en eso educo a mis alumnos". Antonio Flores.
"El movimiento tuvo que sortear las dificultades de la represión: policías y granaderos, porros pagados por rectoría, la criminalización a través de los medios que 10 meses de manera tendenciosa se encargaron de desprestigiar al CGH, los intelectuales de la supuesta "izquierda" y el PRD, los vende-huelgas del CEU-PRD. No contábamos con otros medios que los carteles, volantes, marchas, mítines y sobre todo el brigadeo. En las noches en las barricadas, abrazando fuerzas para el siguiente día, me acostumbré a dormir vestida y la comida fría, a comprar un café, un cigarro y la cobija. A encontrar una mirada franca y una sonrisa cálida". Perla X. López Sánchez.
"Participar de la huelga de la UNAM de 1999 cambió mi vida. No sólo por el proceso profundo de compartir la lucha, la discusión, la reflexión, la cárcel y la auto organización con un movimiento vasto, heterogéneo y profundamente combativo, sino porque empecé a militar en el marxismo revolucionario". Jimena Vergara.
"La huelga cambió la vida a todos los que participamos en ella, convencidos de la gratuidad de la educación, entendimos las intenciones del gobierno por privatizarla y asumimos una responsabilidad histórica con las generaciones por venir. Conforme la huelga se alargó, lo que al principio eran permisos familiares para estar en las guardias, se volvieron en tiempos completos en las escuelas. Unos iban con la familia una vez por semana, a otros los habían corrido de su casa, a unos los visitaban en la escuela, muchos papás llevaban comida y preparaban lo más posible para compartir a otros, todo en condiciones precarias, durmiendo mal, con frío, hambre. Cuando se fue el CEU el gobierno cortó la luz y nos quedamos sin agua, la vida se complicó, buscamos tomas de agua y cisternas para bañarnos. Nueve meses cuidando un plantel, oyendo noticias, hablando en asambleas, marchando, corriendo a la policía, brigadeando para comer y pagar volantes, compartiendo los temores y análisis alrededor de una fogata. La vida cambia, pero lo más importante, nunca vuelves a confiar en el régimen y sí en las fuerzas organizadas de la clase trabajadora y la juventud". Sandra Romero.
"Recuerdo que durante la huelga muchos carteles los imprimimos en la facultad de Ingeniería". Vick Ileaks
"El tiempo ha pasado y los señalamientos que los estudiantes hicieron, hoy se han consolidado. El régimen, en su afán de imponer el modelo capitalista acorde a la acumulación del momento, echó mano de sus partidos, incluyendo al PRD (...) para apoyar a su títere en rectoría, Ramón de la Fuente (...) sólo que fueron derrotados por los estudiantes. Ese partido y sus personajes, pasan a la historia como parte del régimen que ayudaron a consolidar, el modelo de explotación que vive el país. La huelga dejó muchas enseñanzas para los que participamos en ella. El apoyo del pueblo fue crucial para sostener los meses que vendrían, como lo fue el papel de las compañeras y compañeros que participaron en ella, (...) estudiantes que pertenecieron al Comité de Huelga de Ciencias Políticas y Sociales (eran) originarios de Oaxaca, como el compañero Carlos López, conocido como el "comandante Pimpón. Queremos agradecer el momento que estuvo con nosotros, siendo mandatado por la asamblea, nombrado miembro de la comisión de vigilancia durante la huelga. El compañero ha partido, pero su esencia siempre estará con nosotros, en cada paso dado por el CGH por la educación pública y gratuita. (...) dedicamos estas palabras en su memoria. Hasta siempre Pimpón. Exmiembros del Comité de Huelga de la Fac. de Ciencias Políticas y Sociales". Felipe Valero Martín.
"Estudiar en la UNAM implica gastos económicos, el transporte, la alimentación, libros si no hay ejemplares en la biblioteca, copias, impresión de tesis, si sumas el cobro de cuotas resulta imposible cubrir los gastos por gran parte de la población. Sin embargo el CGH logró un gran paso contra esos obstáculos de acceso a la educación pública y gratuita. Recordemos a todos los activistas del Consejo General de Huelga, a toda la población en nuestro apoyo, colonos, amas de casa, trabajadores, estudiantes de otras instituciones, comerciantes, artistas, maestros y todos los que no estaban a diario en los planteles, pero en cada movilización estaban en defensa de la educación pública y gratuita. Un honor combatir a su lado, hermanos y hermanas CGHeros!". Nandy Castillo
Recuerdo un 18 de este mes en la FES Cuautitlan, Campus 4, como a las 2pm, se tomó la facultad, que loco día, muy marcado en nuestras vidas. Viva el CGH y todos los movimiento sociales". Raúl Serna Salinas.
"Que en paz descansen todos los compañeros que se adelantaron en el camino, hasta la victoria siempre!!" Adriana Ibáñez.
"Nadie se imaginó que pudiera formarse un movimiento de esa magnitud. Fue enorme la disposición de la juventud a unir su lucha con los trabajadores y el pueblo, a poner su tiempo, esfuerzo y a veces en riesgo su integridad. Las nuevas generaciones deben saber que es posible ganar, el chiste es persistir, como dicen, el camino a la victoria está plagado de derrotas, nosotros logramos la gratuidad, pero nos enfrentamos a un régimen muy autoritario y represivo, sin embargo vale la pena luchar si realmente aspiramos a construir una sociedad libre de explotación y opresión, con plenos derechos para todas y todos". Aldo Santos.