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Red Internacional
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Inundaciones. Hablan los inundados de Arroyo Seco

La Izquierda Diario recorrió ésta localidad, una de las más afectadas por el temporal del domingo que azotó toda la región sur de Santa Fe. El municipio estima que más de mil familias perdieron todo.

Miércoles 18 de enero de 2017

A dos días de la gran lluvia el panorama en Arroyo Seco es desolador. Esta localidad ubicada 32 kilómetros al sur de Rosario fue una de las más afectadas, y en tanto empieza a bajar el agua las consecuencias están a la vista de todos. Desde el municipio que conduce Nizar Esper (FpV), en la picota por la fiesta electrónica de fin de año donde murió una joven, indicaron que el número de familias que sufrieron pérdidas totales llega a mil.

Las familias que viven en la costa del Arroyo homónimo a la localidad son las más sacudidas. En barrio El Ombú y barrio Las Ranas el agua arrastró viviendas por completo. Una vecina del barrio del Ombú comentó que más de la mitad del barrio se evacuó y agregó: “Algunos hoy se retiraron a ver el barrio para limpiar. La mayoría volvió triste, llorando, diciendo que no se puede recuperar nada. Está todo mojado, solo hay barro, escombros y pozos de agua”.

“Todas las donaciones son de la gente de Arroyo y de otras localidades cercanas que estaban inundadas, pero que no perdieron todo como nosotros. La gente ayuda, las donaciones llegan pero nos la dan de a poco. Nosotros tenemos casita de chapa, apenas viene un viento se la lleva, no tenemos otros recursos” relata una madre de El Ombú, pero recuerda y agradece a toda la gente que colabora “porque algún día si ellos necesitan los podemos ayudar”.

En el barrio Las Ranas la devastación es similar. El barrio es un yermo lleno de basura y casas destruidas. Los vecinos estaban realizando un corte de la ruta 21 y fueron contundentes: “Estamos cortando porque no tenemos dónde vivir. El intendente nos dice que tenemos que esperar 2 años para que nos den una vivienda”. La mayoría de las familias que vive en este barrio ya sufrieron pérdidas con la primera inundación. La última fue la que terminó de llevarse lo único que les quedaba, sus casas.

El centro comunitario Los Tiburones está funcionando como centro de evacuados, allí residen más de 250 familias. Hay familias que desde el 26 de diciembre- fecha en la que otra lluvia fuerte complicó a la zona- no vuelven a sus casas.

Los Tiburones

Las consecuencias no son sólo materiales. Con las inundaciones vienen enfermedades y peligros más graves, que se suman a la vida en precariedad. Una vecina del centro de evacuados comentó que una fábrica producto de la inundación desprendió químicos que los perros tomaban, luego se envenenaban y morían. Para los inundados no hay mejor expectativa.

Barrio Güemes

En Barrio Güemes un vecino cuenta: “Los días vienen siendo muy complicados. La lluvia y la inundación son producto, a mi manera de entender, de las obras que no se han realizado todos estos años. Uno de los daños más grandes es el ferrocarril, ellos dicen que no, pero se elevo la vía unos 20 centímetros, a raíz de eso quedo el agua estancada”. Atrás otros se acercan y comentan que ellos tuvieron que romper la vía para aliviar.

Mientras, el ministro de Infraestructura de Santa Fe José León Garibay reconoce indolente que “es difícil” saber cuáles obras hubieran neutralizado el efecto de lluvias “tan extraordinarias”.

Barrio Güemes

Ante la inoperancia de los gobiernos nacional y provincial la solidaridad se extiende. Los que perdieron algo ayudan a los que perdieron todo. Los que tienen algo donan al que no tiene nada. Las respuestas políticas son obras del futuro, pero el futuro es el futuro, y el presente es ahora.

Docentes, alumnos y ex alumnos de la escuela San Martín de Arroyo Seco dieron un ejemplo y ante la falta de respuesta se auto organizaron para ayudar a los afectados por la inundación. Denunciaron la nula inversión en infraestructura, la extensión indiscriminada de la producción sojera y la indiferencia del Estado como la causa de esta catástrofe. En otras localidades también se están juntando donaciones y organizando la solidaridad, el único remedio ante la desidia del Estado y sus administradores de turno.