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Red Internacional
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Medio Ambiente. Hablemos de Coca-Cola y el gesto de Ronaldo

Esta semana, en el marco de las clasificatorias a la copa mundial de fútbol, Cristiano Ronaldo se hizo viral por un video en el que reemplaza dos botellas de Coca-Cola por una de agua, reafirmando con su gesto la elección diciéndole a las cámaras: “¡Agua!”. Más allá de las preferencias del deportista o de las parodias que le siguieron, el gran alcance del incidente se debe a que el agua como recurso hídrico atraviesa una fuerte crisis global.

Domingo 20 de junio de 2021

La acción televisiva de Ronaldo logró que de un momento a otro las acciones de la gran compañía mundial cayeran un 1,6%, lo que se tradujo en la pérdida de casi 4 mil millones de dólares para la marca, que además es una de las principales inversoras para el desarrollo del deporte futbolístico. En fin, la hipocresía.

Aunque a esta empresa le quedan aún 98,4% de ganancias, no es menor el eco que causó por redes sociales la elección del futbolista. Coca Cola Company, es una de las empresas mundiales que, en gran parte, logró su expansión global por el bajo precio de extracción hídrica en algunas localidades, sobre todo en países del ‘tercer mundo’. A lo largo de estos años esta práctica ha llevado a la escasez extrema de este recurso, por ejemplo ejemplo en San Cristóbal de las Casas ciudad en México, el agua prácticamente ha sido reemplazada por Coca-Cola, incrementando así las cifras de diabetes y enfermedades derivadas de la alimentación.

En el último año la población de dicha localidad viene peleando por que se revoque la concesión que el Estado de Chiapas le entregó a CCu, que según las organizaciones ambientalistas de la localidad utiliza más de un millón 400 mil litros diarios de agua para la elaboración de bebidas azucaradas.

En ese Estado la crisis es tal que se ha tenido que limitar, por lo que no llega a todas las casas. Pero a la empresa no le falta el agua, y la concesión le permite el privilegio del acceso a este recurso por sobre la propia población. En este sentido no es sólo Chiapas, sino que es todo lugar en donde Coca- Cola se ha instalado a producir y a saquear agua. Lo peor de todo, es que el desarrollo de estas empresas, bajo el alero del Estado, viene acompañado de persecución y amenazas a activistas ambientales de distintas áreas.

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El 2007 esta compañía se adscribe a las “empresas ecologistas” con la consigna de devolver cada gota utilizada y reciclar la totalidad de sus envases para el 2030, lo que re-apuntó la imagen de la marca. Luego esta misma comenzó a invertir millonarias sumas de dineros para reservas naturales y recuperación de humedales, acciones que no equivale en absoluto a la huella hídrica que deja la bebida en el mundo.

En un estudio llamado “How Coke Spun the Public on its Water Use”, publicado por The Investigative Fundel año 2018 una de las conclusiones fue que Coca-Cola exageraba enormemente su “reducción de huella hídrica”, ya que en su conteo de gotas no incluía el agua que se utilizaba dentro de cadena de suministros. Es decir, sólo consideraba lo que entraba en la botella, una mínima parte de todo el proceso. Una de las conclusiones del estudio fue que:

“En 2008, Coca-Cola realizó una evaluación de una fábrica y concluyó que para producir medio litro de refresco necesitan 35 litros de agua, de los cuales:

1. La mayor parte (casi 28 litros) se usa en el cultivo de la remolacha azucarera que endulza la bebida.
2. Otros casi 7 litros se requieren para fabricar la botella de plástico PET.
3. Apenas 400 mililitros es el “agua operacional”, es decir, la que se usa en sus plantas embotelladoras y la que Coca-Cola considera como “huella hídrica operacional”.”

Más claro que echarle agua: Los empresarios y los Estados cómplices son los responsables del saqueo, lo que es evidente desde ya hace unos años. Sin embargo, es clave plantearse ¿Cómo sería si no fuesen los empresarios dueños de los recursos? Si fueran las y los trabajadores, las comunidades y pueblos quienes decidieran sobre el agua, sobre cómo y en qué se utiliza. Es probable que en un caso así la principal necesidad no sería la de abastecer de bebidas azucaradas a las cadenas comerciales, sino de asegurar el agua en cada casa, hospital y barrio.

No cabe duda que es una perspectiva necesaria si de salvar el recurso hídrico se trata, y que esta no puede darse de otra forma que con la eficaz alianza entre trabajadores, pueblos y jóvenes. La coordinación efectiva e independiente respecto a los empresarios y sus partidos, es un paso adelante en la lucha por la recuperación del recurso hídrico. Finalmente, en una sociedad cuya economía y recursos estén planificados los grandes problemas devenidos de la desigualdad tendrían radical solución.


Fer Morales

Antropóloga Social y poeta Slam