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Red Internacional
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Política. ¿Hacia dónde dirigir el descontento creciente?

Corrupción, indignación y movilizaciones. Proceso de ruptura con los partidos tradicionales. El momento de la acción política.

Pablo Torres

Pablo Torres Comité de redacción La Izquierda Diario Chile

Jueves 8 de diciembre de 2016

Vivimos momentos de una indignación creciente. Se expresa en encuestas, abstención (la más alta del mundo), rechazo a las instituciones de la República, y en movilizaciones por diversas causas (desde huelgas y paros de trabajadores públicos y privados al #NiUnaMenos, el movimiento estudiantil, NO+AFP). Y es notable que todas estas luchas choquen con la muralla empresarial y del Estado, que no concede ninguna reivindicación al pueblo trabajador. “Acumulen rabia” parece ser el combustible de un Chile como olla de presión en creciente ebullición. Y dicho fenómeno trasciende las fronteras nacionales: no hay futuro para la juventud, precariedad e inestabilidad social y política son el caldero de nuevos fenómenos tradicionales.

Creciente ruptura con los partidos tradicionales

A la vez que un sector de la población se inclina al “orden” y su inseguridad de vida es susceptible a salidas reaccionarias (como el discurso anti-inmigración de estos días), por otro lado, se observa en numerosos sectores de trabajadores, jóvenes y mujeres un desplazamiento a izquierda y ruptura con los partidos tradicionales.

La crisis política que vive el país y el descontento creciente, está dinamizando el escenario por izquierda y por derecha, ad portas de un 2017 marcado por las elecciones.

A la crisis de los candidatos del “orden” (Piñera golpeado con por sus negocios, y Lagos debilitado) numerosos analistas señalan que se están abonando las bases para la emergencia de “outsiders”, fenómenos populistas y emergencia de nuevas fuerzas, en uno de los escenarios de mayor “incertidumbre” de los últimos años. El ascenso de Alejandro Guillier como autoproclamado “ciudadano” alejado de la “política tradicional” es parte de ello.

Espacios en la izquierda

En sindicatos, gremios y federaciones, las conducciones burocráticas de la Nueva Mayoría son derrotadas. El Partido Comunista ha sufrido fuertes derrotas el último mes (Pedro Aguirre Cerda; Universidad de Chile FECH; y Colegio de Profesores). La crisis “por arriba” está pegando “por abajo” en amplios sectores, y abriendo un espacio novedoso para la izquierda, a disputar espacios de dirección “por abajo” y plantearse como alternativa política “por arriba”.

El llamado Frente Amplio busca ser “tercera fuerza”, reuniendo desde la izquierda anti-neoliberal hasta liberales “progresistas” y desencantados de la centro-izquierda, que han sacado la calculadora electoral para un pacto “amplio” de las fuerzas fuera del duopolio político. Su estrategia alimenta la ilusión que será posible conquistar nuestras demandas mediante las reformas del sistema.

Es momento de la acción política revolucionaria

Las diversas luchas y movilizaciones, en sindicatos, escuelas, universidades y en las calles, una experiencia que ya millones en el país empiezan a hacer y que chocan con el muro de la intransigencia del capital y su Estado, y de su represión, debe ir ligada a una perspectiva independiente de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Los revolucionarios, buscamos conquistar "posiciones" sindicales y estudiantiles (como la reciente conquista en la vice-presidencia FECH con Bárbara Brito, o la presidencia del comunal Antofagasta del Colegio de Profesores con Patricia Romo) para ponerlas al servicio de la lucha y auto-organización independiente de trabajadores, jóvenes y mujeres, para conquistar todas las demandas y terminar con las herencias de la dictadura y este régimen. Este 2017 deberá ponerse en esas perspectivas.

A la vez, en el marco de un año electoral será un escenario de lucha por presentar y construir una alternativa independiente de los trabajadores, las mujeres y la juventud, que dialogue con decenas de miles desde un programa que partiendo de las demandas y reivindicaciones más sentidas, se proponga la ruptura con el capitalismo, termine con las grandes fortunas y la casta de funcionarios millonarios al servicio de éstas, y ponga las riquezas en manos del pueblo trabajador y sus necesidades mediante un gobierno de los trabajadores, basado en su movilización.

Es necesario construir esa alternativa política. Cruzando la cordillera, en Argentina, hay un vivo ejemplo de esa posibilidad. El Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), un bloque político de la izquierda obrera y socialista, que tiene peso en las fábricas y empresas, escuelas, universidades y hospitales, y cuenta con diputados que cobran como una maestra y ponen sus bancas para fortalecer las luchas y la auto-organización de los trabajadores, acaba de realizar un gran acto con más de 20.000 personas llenando el estadio de Atlanta en Buenos Aires.

Esa alternativa política de independencia de clases, que lucha por un gobierno de los trabajadores y el socialismo, que se haga presente y se construya en cada lucha y movilización social por mínima que sea su demanda para fortalecer las fuerzas de los trabajadores y la juventud, de las mujeres y los sectores oprimidos, y en la perspectiva de terminar con este sistema de explotación y opresión, es una tarea más viva que nunca, y hoy con un mayor auditorio y energías para esa perspectiva.


Pablo Torres

Dirigente nacional del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR). Autor y editor del libro Rebelión en el Oasis, ensayos sobre la revuelta de octubre de 2019 en Chile, Edición Ideas Socialistas, 2021.

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