Claramente la discusión en asambleas ha estado cruzada por la ligazón entre el problema local de salud mental, la precarización de la facultad y sus condiciones laborales, con la situación política nacional ¿Hacia dónde proyectamos nuestra movilización?

Ιωαχειν Santiago de Chile
Martes 11 de junio de 2019
En la Facultad de Filosofía y Humanidades estamos en paro indefinido hace ya más de dos semanas, con nutridas y en algunas ocasiones masivas discusiones, que han logrado avanzar a un petitorio que contempla tanto lo local como lo nacional. Planteamos en las asambleas la necesidad de un claustro triestamental resolutivo de facultad, una herramienta clave para tomar el control de nuestra educación, para decidir sobre las mallas, sobre los aspectos académicos, laborales e institucionales. Que con este mecanismo podamos conquistar las legítimas reivindicaciones que hemos levantado, desde la solidaridad con la lucha de las y los funcionarios, pasando por lo urgente en salud mental hasta la propuesta de voz y voto en el consejo académico.
Hemos debatido también que el problema de salud mental es el reflejo de una comunidad universitaria profundamente fragmentada producto de una educación neoliberal y autoritaria. Elementos que nos recuerdan que la herencia de la dictadura está más viva que nunca: el individualismo, la apatía, complementos perfectos de un Chile depresivo y precario, donde las necesidades vitales se pagan a crédito en cómodas cuotas.
La pelea en la facultad no es está aislada del escenario nacional, donde la derecha gobierna con una aprobación bajísima y son diversos los sectores que han impulsado luchas. El paro de profesores es una expresión clara de una educación de mercado sumida en una profunda crisis, haciendo evidente que el problema educativo es una de las grandes deudas del Chile neoliberal: sin embargo, a través de la cuenta pública, Piñera reafirma el fortalecimiento del negocio educativo y el endeudamiento con nuevos fondos de créditos.
El gobierno responde a las demandas docentes y estudiantiles con negativa y represión. Han sido los palos y bombas de los pacos, para les secundaries, la traducción práctica de los tiempos mejores. Para les docentes, los tiempos mejores son el agobio laboral y la precarización cada vez más brutal de la educación pública, creando condiciones sencillamente impresentables de trabajo y estudio.
Jueves 6 de junio, 11 am, marcha convocada por el Colegio de Profesores. La Alameda está repleta, casi 100mil personas en las calles, como no lo estaba hace tiempo: llena de profesores, secundaries y -en menor medida- universitaries. Un grupo de estudiantes grita: “Piñera, agarrate la pera, que ya salió a la calle la hija de la obrera”. Se revisan los gritos del 2011, se actualizan. Pero se mantiene una chispa, y también un brillo de algo nuevo. La fuerza estaba ahí. Sin ninguna trascendencia, nuestra orgánica estudiantil, la Confech, se conforma con saludos a la lucha docente completamente testimoniales. A estas alturas resulta criminal no ver que la única manera de que el paro docente triunfe, es rodeando de solidaridad su pelea y retomando en nuestras manos la lucha por una educación pública gratuita, democrática y no sexista.
En un momento donde les profesores están dando una gran batalla contra un gobierno intransigente que ha minimizado sus demandas y ninguneado su movilización, o que los estudiantes del Instituto Nacional han votado masivamente a favor de la toma. Pese a la brutal represión policial y un gran montaje mediático para justificar las medidas criminalizadoras del ejecutivo, siguen dando una batalla por conquistar una educación pública tal como lo hicieran les secundarios el 2006. La facultad de filosofía y humanidades puede retomar ese rol que el 2011 nos llevó a ser un ejemplo para impulsar la lucha por la educación gratuita , nuestra organización puede convertirse en un punto de encuentro de la lucha por conquistar una educación gratuita, y mostrar un camino sobre cómo podemos unificarnos para echar abajo las reformas del gobierno.
Hoy el decano no es un actor legítimo para responder nuestras demandas. Públicamente las ha ninguneado y justificado medidas como el alza de salario de los directivos ( en el equivalente a 3 sueldos mínimos) mientras niega mejorar las condiciones de los funcionarios y defiende el alza de aranceles. Nuestras demandas no encontrarán respuesta en confiar en las autoridades, podemos imponer con nuestra movilización un claustro triestamental resolutivo con representantes electos por estamento que discutan el proyecto educativo de la facultad y responda a las demandas de salud mental
En concreto, como facultad podemos cumplir un rol importante no solamente en la articulación territorial sino en exigir la más amplia unidad de docentes, trabajadores de la educación y estudiantes, levantando un pliego único de demandas y plan de lucha común para hacerle frente a Piñera y su gobierno empresarial como una sola gran fuerza, por ejemplo articulandonos con los secundarios y profesores de la comuna para potenciar la gran movilización de los profesores y cumplir un rol que levante a los estudiantes para dar esa batalla por conquistar un sistema nacional de educación pública