El think-tank neoliberal Instituto de la Economía Alemana Colonia (IW) aplaude la creciente colaboración de clase de los sindicatos como un “avance”. Pero, ¿cómo podrían avanzar los sindicatos hacia una orientación clasista y combativa?

Stefan Schneider Grupo RIO - Berlín
Viernes 10 de abril de 2015
Fotografia : EFE
“Aparentemente, los sindicatos están avanzando.” Con esta observación comienza un estudio, publicado en febrero de este año, del Instituto de la Economía Alemana Colonia, un think-tank neoliberal, financiado por la Confederación de Federaciones Empresariales Alemanes y la Confederación de la Industria Alemana. Cuando uno de los portavoces del capital alemán pronuncia esta frase es necesario escuchar bien. ¿Puede significar que la clase dominante se prepara para un mayor nivel de lucha de clase? Siendo así pareciera como una buena señal para el despertar de la clase obrera… pareciera.
Tendencias contradictorias
Pero una mirada más precisa da una imagen diferente. El IW describe la “vuelta de los sindicatos” así: “Después de una crisis estructural prolongada, nuevamente los sindicatos ganan más influencia. Con el salario mínimo y otros proyectos de ley, la Gran Coalición [Coalición de gobierno entre los democristianos y la socialdemocracia] tomó demandas importantes de los sindicatos. Al mismo tiempo, se paró el proceso constante de pérdida de afiliados. No solo los sindicatos por profesión más pequeños, y la segunda federación sindical más grande (Beamtenbund und tarifunion, DBB) suben con las afiliaciones. Cinco de los ocho sindicatos de la federación sindical alemana (DGB) pudieron parar o dar vuelta la tendencia de perdida de afiliados.”
Pero esta descripción no lleva al IW a atribuirles a los sindicatos, a través de confrontaciones más agudas, un peso organizativo y político mayor, lo que implicaría un peligro mayor para el capital. Todo lo contrario: su supuesta “oposición” contra la Agenda 2010 [paquete de reformas laborales neoliberales lanzado por el gobierno de la SPD con los verdes en 2004] las habría debilitado. Lo que ahora estaría “oxigenando” a los sindicatos, según el estudio citado, serían los acuerdos con la Gran Coalición de gobierno.
¿Pero cuáles son los “logros” de esta nueva alianza con el capital alemán? El salario mínimo ridículamente bajo, la jubilación con 63 años para los que trabajaron 45 años de su vida, que es una pequeña minoría entre los asalariados o el “acuerdo” para empeorar el derecho a huelga con la “Ley de unidad de los convenios”.
El IW felicita a los sindicatos alemanes por su nueva confianza en la colaboración de clases con el imperialismo alemán. Desde un punto de vista clasista y combativo este “avance” de los sindicatos no tiene nada de bueno.
Sectores combativos
Pero es un hecho que se paró la perdida de afiliaciones y a pesar de una baja en 2014 por falta de grandes negociaciones colectivas, están creciendo los ánimos favorables a las huelgas en Alemania.
Los sectores que dieron vuelta a la tendencia son justamente los que no gozan de la conciliación de clase como lo sugiere el IW. Son los sectores precarizados los que hoy forman la vanguardia del movimiento obrero alemán: sin contrato colectivo, con una tasa femenina muy alta y con malas experiencias con los pactos de conciliación, como en los sectores de servicios o logístico.
Estos sectores tienen una disposición de lucha más alta y no les queda otra alternativa que dotarse de métodos de lucha más radicales para hacer pesar sus demandas contra el capital que con frecuencia recurre a prácticas anti-sindicales y rompe los contratos colectivos.
Estos trabajadores se ven confrontados con la burocracia sindical que a pesar de resultados pésimos sigue manteniendo las políticas de conciliación con las patronales en vez de desarrollar la lucha hasta el final. Por este motivo también se dan saltos más importantes en la conciencia de clase de estos sectores.
Experiencias emblemáticas de este tipo fue la huelga en la fábrica de envase Neupack 2012/13 que duró más de ocho meses y donde la voluntad de los trabajadores fue traicionada por la burocracia sindical y actualmente la lucha en Amazon. En cada una de estas huelgas surge la pregunta: ¿Qué tipo de sindicatos necesitamos?
Recuperar los sindicatos
Nuestras conclusiones son completamente opuestas a las del IW. En vez de fomentar la conciliación de clase que posibilita a las burocracias sindicales una participación política y un sillón en los almuerzos en la cancillería, mientras que endurecen o anulan el derecho a huelga contra sectores combativos, nuestra necesidad de “avanzar” es diferente.
La recuperación de la fuerza del movimiento obrero está indisolublemente ligada a una confrontación de clase más alta. ¿Qué tipo de sindicato necesitamos? ¡Órganos de lucha de nuestra clase contra el capital!
Esto significa actualmente desarrollar las huelga y la unificación de las luchas de los distintos sectores, una alternativa de base contra las cúpulas burocráticas y finalmente la recuperación de los sindicatos ahora en manos de una burocracia podrida. Por eso es necesaria la participación en los grupos de apoyo de las huelgas y poner en el centro de cada lucha la auto-organización de los trabajadores, por ejemplo a través de asambleas y comisiones internas. El objetivo es colaborar con el desarrollo de una corriente antiburocrática, de clase y combativa en los sindicatos que articule los intereses de toda la clase obrera, que actualmente comienza con la defensa del derecho a huelga.