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Red Internacional
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ECOLOGÍA. ¡Hacia la huelga del 15 de Marzo! ¡Que la crisis ambiental la paguen los capitalistas!

Desde hace unas semanas se están sucediendo los “viernes verdes” en ciudades de toda Europa, donde estudiantes se manifiestan contra la crisis ambiental global. Qué programa y que estrategia necesitamos para vencer?

Jacobo A. García

Jacobo A. García @Jacobscarface

Jueves 28 de febrero de 2019

Como exponíamos en un anterior artículo este es un movimiento que mueve a miles de jóvenes. La generación “millenial” (la nacida después del año 1984) y la generación Z (la nacida después del 2000), ven claramente como se les está dejando un mundo en el que cada vez va a ser más difícil vivir. Hasta el momento se han sumado 270 ciudades, y el proceso, todavía muy incipiente en el Estado español, con la primera asamblea en Madrid, tiene toda la perspectiva de seguir creciendo.

El movimiento nació de un grupo llamado “Fridays for future”, sin un verdadero programa más que la exigencia a las autoridades para que actúen contra el cambio climático. Pero poco o nada podemos esperar de las élites económicas mundiales. De una parte, la extrema derecha negacionista, de otra parte lo que se ha hecho llamar el (falso) “capitalismo verde”.

La “transición ecológica” capitalista es un parche incompleto, que además se pretende hacer pasar sobre los hombros de la mayoría social. No tenemos más que ver la medida del impuesto a los combustibles del gobierno de Macron en Francia, que desató la rabia de los chalecos amarillos, que representan a grandes capas sociales expulsadas de las ciudades por procesos de gentrificación, y dedican una parte importante de su salario al transporte.

Este proceso de lucha de clases, con muchas más demandas ha hecho ceder al gobierno Macron, en un contexto en donde la burguesía es completamente incapaz. En un reciente artículo explicábamos las contradicciones a las que se someten los eslabones débiles del capitalismo fósil.

Poner impuestos a los combustibles del transporte resulta absurdo, teniendo en cuenta que se calcula que el 63% de las emisiones de CO2 a nivel mundial son consecuencia de la actividad de 90 multinacionales, y tan sólo en Europa el 60% de la contaminación es producida por 5 de ellas. En Francia se manifestaron miles de jóvenes con la consigna “Viernes verdes, sábados amarillos”, planteando que sí queremos una transición ecológica, pero que la paguen los ricos.

Hace más de 30 años que existe consenso científico sobre las causas humanas de la subida de la temperatura a nivel global, aumentando la frecuencia de fenómenos climáticos extremos, como incendios forestales catastróficos en pleno invierno, sequías que diezman las cosechas, mayores y más frecuentes inundaciones y tormentas, etc.

Pero no sólo esto. La crisis ambiental tiene muchos más factores que no podemos obviar. El agotamiento de los suelos fértiles, debido a los métodos intensivos de agricultura (cosa que ya analizó de forma incipiente Marx), la contaminación generalizada, endémica en zonas como Ghana, basurero mundial de material electrónico, o la cuenca del Ganges en la India, donde todos los contaminantes registrados por la comunidad científica mundial están presentes en el río y zonas cercanas o la proliferación de microplásticos en los océanos

Pero recordemos, no es la primera vez que el movimiento ecologista coge fuerza. En los años 60 y 70, la lucha contra el cambio climático y contra los residuos nucleares movió a millones de personas, pero fracasó en sus objetivos. ¿Por qué? Porque prevalecieron las estrategias ajenas a la clase trabajadora y sus métodos de lucha.

Necesitamos un ecologismo de la clase trabajadora

En un contexto donde la pobreza energética se ceba con una gran parte de la población, consideramos necesario plantear la nacionalización sin indemnización de todo el sector energético bajo control democrático de los trabajadores. Esta medida reduciría los precios, mejoraría el servicio y garantizaría una transición hacia energías renovables, la cual requiere una gran inversión de capital, que los empresarios no están dispuestos a asumir.

Asimismo, creemos necesaria la nacionalización sin indemnización las empresas de transporte, creando una grande red de transporte público, así como las grandes empresas automovilísticas, para reconvertir su producción hacia las necesidad sociales y no hacia el lucro capitalista.

Este tipo de medidas se enmarca en la nacionalización bajo control obrero de los medios de producción, desde la tierra, expropiando a los terratenientes, hasta acabar con la obsolescencia programada.

Son tantas las medidas necesarias que no podemos esperar de una clase, la capitalista, que se beneficia económicamente de un intrincado sistema de producción diseñado sin ninguna consideración ambiental o social. Todas y cada una de las conquistas sociales se han arrancado mediante la lucha de clases.

Por todo esto llamamos a participar activamente en la huelga estudiantil para que realmente paren todos los centros de estudio para luchar contra la crisis ambiental. Deseamos que los sindicatos secunden esta huelga, reivindicando demandas atractivas para la clase trabajadora, como el reconocimiento de enfermedades profesionales debido a la exposición de contaminantes o el acceso a todos los puestos de trabajo mediante transporte público barato.