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Elecciones 2015. “Hay seis candidatos presidenciales, pero solo dos políticas”

Entrevistamos a Christian Castillo, referente del Frente de Izquierda y dirigente nacional del PTS.

Jueves 17 de septiembre de 2015 14:36

Contanos cómo va a encarar el Frente de Izquierda la pelea hacia octubre. En primer lugar, vamos a hacer una campaña con mucha fuerza militante, como ya hicimos con las elecciones primarias.

Ahora con el objetivo de logar la mayor votación para nuestra fórmula presidencial, con Nico del Caño y Myriam Bregman, y también para ganar nuevas bancas parlamentarias para el FIT, que como siempre estarán puestas al servicio de las luchas y demandas populares. Hay cargos expectables en la Provincia de Buenos Aires, Ciudad de Buenos Aires, Mendoza, también en Córdoba y Santa Fe, en el Parlasur Nacional y en la legislatura bonaerense y jujeña. Junto con el objetivo de ampliar la representación parlamentaria del Frente de Izquierda, queremos dar un claro mensaje a los candidatos del ajuste, y a la clase empresaria, de que hay una fuerza política con la voluntad de enfrentar sus planes. Con esa decisión y objetivos vamos a encarar la campaña en todo el país.

Una de las consignas centrales es “contra los candidatos del ajuste y la impunidad”
Nosotros no tenemos dudas. Más allá que los candidatos presidenciales son seis, verdaderamente las que se enfrentan son dos políticas. La de Scioli, Massa, Macri, que coinciden en las principales variables económicas, de devaluar, arreglar con los fondos buitres, bajar los subsidios y aplicar tarifazos, es decir descargar la crisis sobre los trabajadores y sectores populares. Y la otra es la que nosotros planteamos: que hay que ajustar a los ajustadores. Esa es la gran disyuntiva. Y eso se ve en todos los planos, en cada una de las grandes demandas populares. Nosotros planteamos la necesidad de un plan de viviendas, para dar solución a las más de 3 millones de familias que viven en condiciones precarias. Mientras los otros candidatos lo que hacen es beneficiar a las grandes constructoras que hacen los barrios privados, o a la patria contratista. Esos mismos candidatos son los que defienden a las grandes mineras, como estamos viendo lo que está pasando con la Barrick Gold, mientras nosotros planteamos la eliminación de la minería a cielo abierto y contaminante, y la nacionalización de la industria minera para explotarla en forma racional y en acuerdo con las poblaciones. Lo mismo para el petróleo, el gas y la gran propiedad agraria, donde hay 4000 terratenientes que controlan la mitad de las tierras. Porque queremos que esos recursos, que destinan a la fuga de capitales, la especulación financiera e inmobiliaria, estén al servicio de la salud, la educación públicas, y las obras necesarias para impedir las catástrofes como las inundaciones o resolver el problema de vivienda. Otro punto importante, al que se oponen estos candidatos, es al derecho al aborto legal, seguro y gratuito, nosotros decimos que es inconcebible que sigan muriendo cientos de mujeres todos los años por esta situación, y muchas otras por la violencia machista. Por eso también planteamos una Ley de emergencia contra la violencia de género, como ya presentó el Frente de Izquierda en el Congreso. Estos candidatos defienden un régimen basado en la precariedad del empleo, desde el trabajo en negro hasta los contratos basura y las tercerizaciones. La denuncia de esta situación, y el planteo de pase a planta permanente y salario igual a la canasta familiar son parte de nuestras banderas. Porque además el Frente de Izquierda es la única fuerza que pelea diariamente por estos derechos y esta salida.

Candidatos no solo del ajuste...

No solo, sino también los que defienden la impunidad de los poderosos. Ellos mismos están involucrados en casos de corruptela, entrelazados con negocios empresarios. Algo que no sólo es una característica de Boudou y Jaime, como casos emblemáticos, sino también del macrismo con el caso de Niembro, que ha tenido que renunciar por los escándalos que han significado sus negociados con el Gobierno de la Ciudad. Pero si lo miramos más de cerca es la impunidad de los poderosos que está en todos los aspectos de la vida social. Que han estado involucrados en el genocidio y ninguno de ellos ha sido condenado por su responsabilidad cuando en las grandes empresas hubo hasta centros clandestinos de detención, hasta cuando los hijos del poder quedan involucrados en casos aberrantes, como el asesinado de Paulina Lebbos en Tucumán. La impunidad que tienen para llevar adelante el fraude, el saqueo del país, la contaminación, el gatillo fácil contra la juventud. Su impunidad contrasta con las cárceles donde la mayoría de su población está procesada o condenada por delitos “contra la propiedad” y pertenecen a los sectores más vulnerables del país. Frente a este régimen de impunidad, el Frente de Izquierda apoya toda organización y lucha popular por causas justas, por ejemplo a los familiares del “crimen social” de Once, y levantamos demandas democráticas como la revocabilidad de todos los diputados y funcionarios políticos por sus electores, que ganen como una maestra, o la elección de los jueces y juicios por jurados.

¿Querés agregar algo?

Dentro de esta campaña nosotros vamos a señalar que todos los puntos programáticos que vamos a levantar, las denuncias que realizamos, son parte de la pelea por una salida de fondo. Y para llevar adelante esa tarea histórica, la clase trabajadora necesita romper con el peronismo, lo mismo que con otras fuerzas políticas patronales. Necesita conquistar su independencia de clase: confiar en su propio programa para no volver a pagar el costo de cada crisis y construir organizaciones democráticas que le permitan unir sus filas y las de todos los oprimidos. Primero para la lucha, luego para su propio autogobierno. La recuperación de los sindicatos, que hoy están en manos de la burocracia, debe servir para impulsar organizaciones que permitan superar los límites gremiales, en la tradición de los concejos obreros o las coordinadoras. La experiencia histórica muestra que sobre esa base es posible conquistar otra democracia. Una democracia que no esté basada en la atomización de los trabajadores, como productores reducidos a individuos sueltos que solo les queda votar un candidato cada 2 o 4 años. Nosotros peleamos por otro régimen social, donde no haya explotadores ni explotados. Y por una democracia donde los trabajadores elijan, esencialmente por lugar de trabajo, a sus representantes políticos, revocables por asamblea. Y a partir de allí conformar una verdadera asamblea o consejo nacional que asuma las funciones ejecutivas y legislativas y se imponga un gobierno de los trabajadores y el pueblo. Los poderosos siempre quieren que nos olvidemos, que creamos que no hay una fuerza social que pueda conquistar estos objetivos. En la campaña vamos a dar confianza en que con la organización y movilización de los oprimidos podemos transformar la sociedad, que vale la pena militar por esa perspectiva.


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* Artículo publicado en edición impresa de LID, 17/09/2015