La crisis política sigue latente en Honduras después de los anuncios por toma de posesión presidencial paralela de las fuerzas políticas para el próximo 27 de enero.
Miércoles 3 de enero de 2018 19:47

Manuel Zelaya, coordinador de Alianza de Oposición y el ex candidato presidencial Salvador Nasralla, anunciaron un acuerdo de unidad suscrito entre las partes luego de las diferencias expresadas en días recientes y anuncios de fractura del bloque oposicionista al gobierno de Juan Orlando Hernández.
La crisis política que dejó la elección del 26 de noviembre pone de relieve a las dos principales fuerzas políticas y su llamado a la “unidad y diálogo nacional”, mientras el descontento sigue expresándose en las calles de Honduras.
Juan Orlando Hernández anunció una austera toma de posesión para el 27 de enero, cuya característica –aseveró en conferencia de prensa– será el fortalecimiento internacional y los acuerdos con sectores empresariales con los que ha iniciado un proceso de diálogo.
Los anuncios de Hernández para su nueva gestión contemplan una inversión pública de 13 mil millones de lempiras, como parte de la cartera de recursos internacionales para proyectos carreteros que han sido uno de los pilares para afianzar los lazos con los sectores empresariales en el país.
En materia de seguridad pública, Hernández enfatizó en dar continuidad a este tema dentro de su gobierno. Sin embargo, su accionar durante los últimos días ha sido señalado por la fuerte represión desatada contra la resistencia hondureña y las manifestaciones que se desarrollan en las calles contra el fraude electoral y la imposición de su gobierno. Muestra de su compromiso con las Fuerzas Armadas y la policía hondureña fue el reciente incremento salarial a varios niveles de la Policía Nacional Hondureña.
Mientras ésta es la prioridad del gobierno de Juan Orlando Hernández, la ola de violencia azota a la población con los más altos índices de asesinatos, donde se registran 60 muertes por cada 100 mil habitantes en el país centroamericano. En el caso de las protestas este elemento represivo del gobierno de Hernández no ha sido diferente; han profundizado este mecanismo de represión contra la protesta social por medio del aumento de la militarización, cuyo costo ha sido la muerte de 38 personas durante las jornadas de movilización.
Nasralla y la desobediencia civil
El ex candidato presidencial de la Alianza Opositora, Salvador Nasralla, anunció este martes que a partir del próximo sábado iniciará movilizaciones pacíficas en San Pedro Sula, al tiempo que aseguró que el 27 de enero comienza la “desobediencia civil”.
Las acciones se hacen en el marco de la reciente visita de Nasralla a Estados Unidos donde se entrevistó con miembros del Congreso y de la Organización de Estados Americanos. Una acción inclinada a buscar una mediación internacional ante el resultado electoral de las instituciones electorales hondureñas.
El gesto de Nasralla le valió más cuestionamientos dentro de su base social que resultados favorables para impugnar las elecciones, aún cuando la OEA había presionado al Tribunal Supremo Electoral para llamar a una segunda vuelta electoral.
Junto con Manuel Zelaya han reafirmado mantener Alianza de Oposición llamando a adherir a nuevas fuerzas políticas y sociales contra Juan Orlando Hernández. “La Alianza de Oposición nunca se disolvió, por lo tanto en este momento lo confirmo, la Alianza de Oposición, está viva que nunca, yo empezaré a actuar como presidente electo de los hondureños y el señor Mel Zelaya continuará siendo el coordinador general de las actividades de la Alianza”, manifestó.
El próximo 6 de enero convocan a una movilización pacífica en San Pedro Sila, en lo que aseveran será el inicio de la “desobediencia pacífica” para dar respuesta al 80% de hondureños que desean que Juan Orlando Hernández abandone la Casa Presidencial el 27 de enero.
“Tomaré posesión el 27 de enero de este año como presidente de Honduras”, reiteró Nasralla quien también arguyó que “el diálogo en Honduras no debe ser como lo plantea el usurpador, cualquier diálogo no lo puede encabezar Juan Orlando Hernández, debe ser encabezado por un mediador internacional”.
No se puede descartar que esta medida de Nasralla sea una nueva vía para buscar una contención más ordenada o “legitimada” frente a la base social de Alianza de Oposición y de las propias masas descontentas.
A su vez, Nasralla busca agotar las negociaciones con el gobierno Juan Orlando Hernández buscando su inclusión dentro del llamado de “diálogo nacional”.
Así, el régimen hondureño se prepara para dar cierre a la crisis política post electoral, donde los intereses del conjunto de la población no se ven representadas por ninguna de las fuerzas políticas. Fortalecer la movilización es una de las tareas más apremiantes frente al escenario político, donde la independencia de clase debe ser la bandera enarbolada por las mujeres, la juventud, sectores indígenas, campesinos y la clase trabajadora en Honduras.