Perseguida todavía por el escándalo de los emails, Hillary Clinton rechazó la invitación de México después del viaje de su rival Donald Trump. Clinton evita exponerse.

Celeste Murillo @rompe_teclas
Martes 6 de septiembre de 2016 13:22
La candidata demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton, confirmó el lunes que no aceptará la invitación del presidente Enrique Peña Nieto para visitar México, como lo hizo su rival Donald Trump. Clinton se refirió a la vista del candidato republicano como “incidente diplomático”.
Son conocidas las declaraciones de Trump sobre la construcción de un muro para separar México de Estados Unidos y otras políticas abiertamente xenófobas y racistas. La visita de Trump a México busca justamente realzar su discurso reaccionario, uno de los pilares de su atractivo para la base de derecha republicana que lo ungió como candidato, más allá del rechazo y preocupación del establishment de ese partido.
Una ecuación similar no funcionaría para Hillary Clinton, que intenta instalar un perfil de centro, sin generar demasiadas fricciones. Por eso declaró, “Seguiré centrándome en lo que estamos haciendo para crear empleo en casa, en lo que estamos haciendo para asegurarnos de que los americanos tengan las mejores oportunidades en el futuro”.
Te puede interesar: Hillary es la candidata
La campaña de Hillary Clinton intenta llegar intacta a las elecciones de noviembre y apuesta a que Donald Trump haga el “trabajo sucio”. Por ese motivo, se mantiene relativamente inactiva esperando que se apaguen los escándalos a su alrededor y busca capitalizar los exabruptos de Trump.
La mayor ventaja de Clinton sigue siendo Trump
Actualmente casi todas las encuestas muestran que si las elecciones fueran hoy, Clinton derrotaría a Trump por un margen que va de 1 a 6 puntos. Solo una encuesta muestra un triunfo de Trump y otra un empate. Estas cifras confirman la impopularidad de ambos candidatos y que la ventaja de Clinton es Trump.
Las encuestadoras dejaron más incertidumbre que certezas durante las elecciones primarias y la campaña presidencial parece mantener el mismo ritmo de montaña rusa. Pero a pesar de las cifras cambiantes y las diferentes mediciones, la mayoría coincide en una predominancia de Clinton en estados clave como Florida, Carolina del Norte, Virginia, y los estados industriales por excelencia Ohio y Pensilvania.
El pequeño margen confirma la gran impopularidad de los candidatos. Nunca antes se habían enfrentado en una elección presidencial dos candidatos con ratings negativos cercanos al 50 por ciento. Según una encuesta de CNN, Trump cuenta con un 45 % de imagen positiva y Clinton solo con un 42 %.
Trump es de las pocas cosas que mejoran la imagen de Clinton. El panorama de una victoria del magnate hace que la exsecretaria sea el mal menor para muchos. Muestra de ello es el apoyo abierto que recibió Clinton de parte de republicanos prominentes y exfuncionarios, ante el terror que representa para ellos Trump en la Casa Blanca. A la vez confirma que para el ala de los “halcones” en temas de política exterior, Hillary es una de ellos.
El principal problema de Hillary Clinton sigue siendo Hillary Clinton
Para los sectores progresistas Clinton sigue siendo un trago amargo difícil de pasar, y para los sectores de centro todavía presenta dudas por su desempeño como Secretaria de Estado, expuesto en la actualidad por el escándalo de emails, que no termina de apagarse.
El escándalo resurgió en las últimas semanas con las revelaciones sobre el servidor privado Clinton y los conflictos de interés con la Fundación Clinton. A fines de agosto, se supo que el FBI había encontrado cerca de 15 mil correos electrónicos más de los que Clinton decía haber entregado a las autoridades. Aunque la candidata insistió en que se había tratado de un error y no hubo acusación de parte de la Procuraduría General de la Nación, parece que la sombra de los emails podría llegar a noviembre.
Otra nube que persigue a la campaña de Hillary Clinton son los conflictos de interés con la Fundación Clinton que salieron a la luz a través de varios correos electrónicos publicados por Judicial Watch, una organización conservadora. Se publicaron varios correos que muestran relaciones privilegiadas y trato preferencial con donantes de la fundación mientras Clinton era secretaria de Estado. También quedaron al desnudo favores y pedidos de amigos y asesores de Bill Clinton.
Aunque hoy aventaje a Trump, Clinton sabe muy bien que llegó a las elecciones generales después de una larga y disputada primaria con Bernie Sanders, que desató un movimiento de apoyo al senador y en contra de la exsecretaria de Estado. El partido demócrata, al contrario de la implosión interna en el partido republicano, supo “administrar” su crisis, incluso con algunos sobresaltos como la renuncia de la dirigente del partido el primer día de la convención electoral. Y a pesar de que Sanders la apoyó oficialmente, sigue sin estar claro cuánto afectará esta división el resultado de noviembre.

Celeste Murillo
Columnista de cultura y géneros en el programa de radio El Círculo Rojo.