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Red Internacional
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Derechos Humanos. Hipocresía: Gobierno y empresarios firman acuerdo sobre derechos humanos

En Chile, se violan derechos fundamentales de los trabajadores cada día, pero los empresarios buscan cambios superficiales para que sus negocios sean sostenibles.

Martes 26 de marzo de 2019

En el marco de la implementación del Plan de Acción Nacional de Derechos Humanos y Empresas (PAN), la subsecretaria de Derechos Humanos, Lorena Recabarren, ha sostenido una serie de reuniones con diversas organizaciones, entre ellas la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) y el Consejo Minero.

Hoy, martes 26 de marzo la subsecretaria firmará un convenio con la CPC, que según el gobierno busca promover el desarrollo de acciones conjuntas en materia de capacitación y promoción de derechos humanos e intercambio de ideas e iniciativas.

En ese sentido, Recabarren señaló que “el resguardo y protección de los derechos humanos es una tarea que nos involucra a todos, partiendo por el Estado como principal garante, pero también a otros importantes actores, como las empresas”. Agregando que esta alianza público privada es fundamental para un desarrollo sostenible.

En tanto, Alfonso Swett, el presidente de la CPC, manifestó que “Comprender el significado del vínculo entre los derechos humanos y el quehacer empresarial es esencial para la proyección de la empresa en el siglo XXI. Gestionar estas materias oportuna y correctamente puede hacer la diferencia entre ser una empresa sostenible o no, entendiendo por supuesto que, dado su profundidad, este es un proceso gradual”

La hipocresía

Hemos visto en estos últimos meses, cómo el gobierno ha propiciado el intervencionismo de EE.UU. en Venezuela en el nombre de los derechos humanos. Cuestionando la democracia de un país que tiene petróleo, pero que vive un bloqueo internacional por ser un régimen de izquierda.

Represión y violaciones de los derechos humanos

Más allá de que la crisis política, económica y social que vive Venezuela ha sido en parte producto de las políticas del chavismo, nada justifica el intervencionismo de un país que históricamente está asociado a crímenes contra los derechos humanos, masacres obreras, dictaduras y guerras, como lo ha hecho reiteradas veces Estados Unidos en nombre de una democracia hecha a la medida de los empresarios.

Cabe recordar, la intervención de EE.UU. en el golpe de Estado y la dictadura militar en Chile, que sobre la base de tortura, persecución y exterminio de obreros, estudiantes, pobladores, mujeres y niños impusieron un régimen político, que hasta el día de hoy conserva intactos sus pilares.

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Sólo por enumerar, en Chile la desigualdad social mantiene a un 50% de trabajadores con una jornada laboral completa, ganando menos de $410.000 líquidos (Fundación SOL, 2018), lo que no alcanza para una canasta básica familiar.

Desde la reforma laboral de la Nueva Mayoría disminuyeron las huelgas, que es considerado como fundamental en el derecho internacional del trabajo y un factor clave en la distribución de la riqueza de un país.

La reforma laboral de la Nueva Mayoría sólo permitió asegurar mayor gobernabilidad, sin tocar los pilares del Plan Laboral de José Piñera, como el subcontrato que es un régimen laboral que precariza el trabajo y a un importante sector de la clase trabajadora le priva derechos fundamentales como a la seguridad social.

“Los hambrientos piden pan, plomo les da la milicia, sí…”

Además, la represión a las huelgas en Chile es brutal. Carabineros, son responsables de asesinatos de obreros como Rodrigo Cisterna y Nelson Quichillao, huelguistas acribillados por Fuerzas Especiales.

Instituciones como los militares y Carabineros han sido azuzados por la derecha y se sienten envalentonados, como demostró el asesinato a Catrillanca, por la impunidad en que mantienen a los represores de la dictadura, a los corruptos que han protagonizado multimillonarios desfalcos de fondos públicos, como ha sucedido hasta ahora con la Ley reservada del Cobre. Toda esa riqueza robada ha sido producida por los mismos obreros que no tienen derechos laborales fundamentales.

Hasta ahora la CUT, bajo la conducción del Partido Comunista, ha priorizado el diálogo con los empresarios y el Estado. Mientras se atropellan cotidianamente derechos fundamentales, mientras el gobierno aprueba una agenda represiva contra la juventud, mientras la derecha avanza en lograr imponer su agenda, para garantizar un nuevo periodo de "desarrollo sostenible" que traiga paz social basada en suculentas ganancias empresariales y en contener el descontento de la clase trabajadora y el cuestionamiento al enriquecimiento voraz de empresarios con la complicidad los represores de ayer y de hoy, quienes consiguieron privilegios sociales sin nunca haber producido ninguna riqueza social.

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En esta democracia empresarial vale más el derecho a la propiedad privada que los derechos humanos de los trabajadores, quienes sólo lograrán liberarse de este sistema de explotación no con la alianza público- privada, que ha demostrado estar plagada de corrupción, sino que será confiando en la fuerza de los explotados y su alianza con los oprimidos, quienes deberán dar un golpe de timón y tomar el destino de la humanidad en las propias manos, el mundo está en decadencia por los capitalistas y sus Estados, que cambian algo para no cambiar nada.