Horas después de que Macri anunciara un “recorte” de familiares en el Gobierno, Mariana y Lorena Triaca dejaron sus cargos en el Banco Nación y en la Cancillería. Un gesto apurado dedicado al gran hermano.
Lunes 29 de enero de 2018 20:17

“Agradezco al Sr. Presidente la confianza dispensada” dice en una escueta carta de renuncia Mariana Triaca, directora del Banco Nación desde principios de diciembre de 2017 y hermana del ministro de Trabajo Jorge Triaca. “Continuaré apoyando todas y cada una de las decisiones necesarias para alcanzar el objetivo de una Argentina mejor”, escribe Triaca antes de saludar a Macri con su “consideración más distinguida”.
Poco después copiaría el gesto otra de las hermanas del ministro, Lorena, quien tenía un cargo compartido por Cancillería y el Ministerio de Producción.
Pese a los cuestionamientos que provocó su designación por decreto a principios de diciembre, Mariana Triaca llegó a embolsar unos $200 mil en concepto de sueldo por dos meses de “trabajo” al frente del Banco Nación ($97 mil es el salario, sin adicionales, del cargo de director en la administración pública nacional). Pero seguramente ese premio no alcance a aplacar su bronca por tener que irse tan pronto del jugoso cargo.
Macri buscó dar con esta sorpresiva medida una muy poco creíble imagen de “austeridad” por parte de un gobierno dedicado a recortar jubilaciones y despedir empleados de a montones. Eso, sumado a la complicada situación del ministro Triaca tras el escándalo de su empleada maltratada y de los nombramientos de empleados en el SOMU, terminó colocando a la familia del titular de la cartera laboral en el ojo de la tormenta.
Huelga decir que ni Mariana ni Lorena Triaca tardarán, si es que quieren tener alguna actividad remunerada, en conseguir otras “changas”. Por lo pronto, las renuncias suenan más a devolución de favores a su hermano que a aceptación de repentinos e inesperados aires de austeridad y transparencia institucional. Cuesta creer, de todos modos, que el gesto de las hermanas limpie en algo el enchastre en el que ya está sumergido el “negrero” ministro de Trabajo.