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Red Internacional
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Cultura. Histórico: premio nacional de Literatura para el poeta mapuche Elicura Chihuailaf

Mientras el Estado de Chile mantiene presos a decenas de mapuche que han sido acusados por la misma policía que montó el caso Huracán, contradictoriamente, entrega el premio Nacional de Literatura a Elicura "por su vasta trayectoria y por su capacidad de instalar la tradición oral de su pueblo..."

Javiera Márquez

Javiera Márquez Santiago de Chile

Miércoles 2 de septiembre de 2020

El autor de "Recado confidencial para los chilenos" o de "Sueños azules y contrasueños", entre otras muchas obras de su autoría o coautoría, el escritor Elicura Chihuailaf fue reconocido con el Premio Nacional de Literatura 2020. Así se convirtió en el primer escritor mapuche en obtener el galardón, que se entrega ya por 8 décadas en Chile.

El poeta, escritor y oralitor como él mismo se denomina, se encuentra viviendo su confinamiento en Asturias desde donde ha manifestado estar experimentando una sensación de exilio. A propósito del premio que recibió a la distancia recalcó el deseo de que se profundice un diálogo con el pueblo chileno y "que cada quien asuma lo que tenga que asumir".

Quienes integraron el jurado que determinó por mayoría simple el galardón son: la ministra de Cultura, Consuelo Valdés; la escritora Diamela Eltit, como última premiada; María Eugenia Góngora, representante de la Academia Chilena de la Lengua; la ensayista Adriana Valdés y la poeta mapuche María Isabel Lara Millapán, nominadas por el Consejo de la Cultura; el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, y el rector de la UMCE (Universidad Metropolitana de las Ciencias de la Educación, más conocida como ex Pedagógico), Jaime Espinosa, representante del Consejo de Rectores.

En la ceremonia celebrada vía la aplicación de internet Zoom se argumentó la decisión, apuntando a su trayectoria que “con maestría y haciendo uso de una expresión muy propia ha contribuido de forma decidida a difundir su universo poético en todo el mundo, amplificando la voz de sus ancestros”, dijo la secretaria de Estado, la Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, Consuelo Valdés.

En ese sentido, Chihuailaf respondió:

“Agradezco la confianza que a través de este premio se ha depositado en la palabra de nuestra gente y de nuestros antepasados que habita en mí”, planteó en sus agradecimientos. Agregando: “Intento hacer dialogar mi espíritu y mi corazón de mapuche, porque es necesaria una pluriculturalidad: es el camino que hoy hay que tomar, en este momento tan tremendo que vive el mundo, en el que la naturaleza nos ha dado una dura advertencia. Reitero el agradecimiento, porque no soy yo quien habla únicamente: el autor es un pequeño camino dentro de lo que es la enseñanza y la palabra de nuestros antepasados. Esa voz, de un pueblo que sufre hace 200 años, es la que me ha llevado por el mundo”.

Origen

En una entrevista señaló que su nombre se traduce como Piedra transparente y su apellido, Neblina extendida sobre un lago. Chihuailaf es hijo de maestros rurales, su padre fue un profesor normalista y dirigente social, su madre secretaria de una publicación que impulsaban en los años 30’. Estudió en el Liceo Pablo Neruda de Temuco donde comenzó a escribir "por nostalgia": señala que adquirió la poesía en los fogones de su entorno de infancia que transcurrió en Quechurewe, localidad a 75 kilómetros al este de Temuco perteneciente a la comuna de Cunco, en la provincia de Cautín de la región de la Araucanía. Etapa que aprendió desde la oralidad la cosmovisión de su pueblo a través de los mayores.

Se tituló de obstetra pero nunca ejerció, había sido cautivado por la escritura que le permitía conjugar ese mundo oral, el universo de su pueblo, la naturaleza que absorbió en su infancia y también de la labor de dirigente de su padre.

Vigencia de su obra

El poeta aprovechó la premiación para denunciar la violencia que su pueblo "sufre", pero también la depredación de la naturaleza: “Todos queremos el desarrollo, pero qué desarrollo. La palabra poética dice que nosotros como mapuche queremos ese desarrollo, pero no en contra de la naturaleza”.

Una preocupación muy vigente no solo en el pueblo Mapuche, sino también en la juventud del mundo y del pueblo de Chile, que se alzó en octubre pasado, rechazando la prepotencia empresarial y la devastación que deja en el medio ambiente y, en consecuencia, en la vida humana.

Esto, en parte, explica la profunda simpatía que se expresó en los meses de protesta con la causa de su pueblo, que dejó una simbólica postal que ha dado la vuelta al mundo, donde se ve sobre el Monumento de Baquedano, alzarse a los manifestantes con la bandera Mapuche, simbólico, porque fue uno de los protagonistas de la usurpación del Wallmapu (territorio Mapuche).

Hoy, en medio de una crisis sanitaria, los mismos empresarios forestales, el gremio de camioneros y Carabineros de Chile exigen más represión contra este pueblo, manteniendo presos políticos (luego de haber sido conocidos montajes como el caso Huracán, recientemente reabierto) o impulsando el paro patronal.

Y aunque se busque disimular el asedio en su contra y por más que el Estado y sus instituciones intenten lavarse la cara con el hito de este premio, la letras de Elicura han contribuido a la difusión de su cosmovisión y de su causa, por mérito propio y porque en ellas habitan las voces de todo un pueblo que se ha ido hermanando en la experiencia de la clase trabajadora, la juventud y el movimiento de mujeres del pueblo de Chile en su deseo de construir un futuro en armonía con la naturaleza de la que somos parte y no patrones ni dioses.


Javiera Márquez

Periodista

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