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Trabajadores. Hitos de la lucha reciente en el FCAB

Durante este año los trabajadores del Ferrocarril sufrieron un ataque de cerca de 20 despidos, sin embargo los ferroviarios decidieron dar respuesta y organizar la resistencia.

Daniel Vargas

Daniel Vargas Antofagasta, Chile

Domingo 13 de enero de 2019

Comenzaba el mes de julio y 19 trabajadores recibían la noticia de que serían desvinculados por necesidades de la empresa en medio de la negociación colectiva de los mineros de Escondida, una medida que fue rechazada por los trabajadores quienes inmediatamente apuntaron contra el poderoso grupo empresarial de la familia Luksic.

Así que el Sindicato Interempresa del FCAB y los trabajadores vieron en estos despidos una manera de la empresa de dar una señal para intimidar a los ferroviarios que se vienen organizando. Para enfrentar el ataque el sindicato formó una asamblea junto a los despedidos para organizar resistir los despidos haciendo el llamado a los trabajadores y a los demás sindicatos.

Meses antes, frente a una serie de despidos, entre ellos el de Nicolás Bustamante, se había levantado una Coordinadora en contra de los despidos, desde donde se logró coordinar el apoyo a los despedidos del Ferrocarril.

La situación en el FCAB despertó rápidamente la solidaridad desde los mas diversos sectores. Artistas como el popular conjunto Illapu fueron los primeros en enviar sus saludos a los trabajadores denunciando los despidos.

Así mismo la solidaridad con su lucha cruzó la cordillera. Desde Argentina, Nicolás del Caño, ex candidato a presidente y hoy diputado por el Partido de Trabajadores Socialistas, en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores envió su aporte para el fondo de resistencia de los despedidos. Su aporte fue tomado por los ferroviarios para llamar a demás parlamentarios a seguir su ejemplo.

Acciones en las calles y cortes al FCAB
La campaña por la reincorporación de los despedidos tuvo su primer hito en el rayado del cerro El Ancla. El 10 de julio amanecía escrito “FCAB LUKSIC NO+DESPIDOS” en los cerros de Antofagasta llamando la atención de la población y de diversos medios. Esta acción se repetiría nuevamente con un raya aún de mayor tamaño.

El rayado del cerro, sin embargo, fue preparatorio para el llamado de los trabajadores a realizar una marcha en solidaridad la que se realizó el 22 de julio en compañía de trabajadores y estudiantes, además de organizaciones sociales y políticas, que por las calles del centro de la ciudad corearon gritos contra los despidos y contra la intransigencia del grupo Luksic.

Posteriormente, el 9 de agosto, se realizaría una nueva concentración en las puertas del FCAB junto a funcionarios públicos, docentes y trabajadores de más sectores, quienes hicieron notar el reclamo de los despedidos, lo que permitiera llamar la atención de la empresa para resolver la situación de los trabajadores.

Luego los trabajadores, se enteran que Mauricio Ortiz, Gerente General del FCAB, participará en una exposición sobre realidad regional en las dependencias de El Mercurio de Antofagasta, dondelos trabajadores le interpelaron para que respondiera a la demanda de los despedidos.

Los trabajadores no se quedaron conformes y se prepararon para seguir rompiéndole la calma al FCAB que justamente este 2018 cumplía 130 años. Parte de esta preparación fue el buscar conquistar más simpatía y poder sostener económicamente la resistencia, en este marco es que los trabajadores organizaron el 3 de septiembre un festival solidario.

Sin embargo, en el marco de la conmemoración de los 130 años el FCAB organizó para el 9 de septiembre una corrida familiar en la que intervinieron los despedidos denunciando las condiciones en que la empresa mantiene a sus trabajadores.

Para fines del mes de septiembre los trabajadores realizarían una nueva convocatoria junto a la coordinación con diversas organizaciones llamando a repudiar los despidos y la contaminación del Grupo Luksic en la ciudad.

La marcha contó con la adhesión de las trabajadoras del Sindicato de Asistentes de Aulas, las que se sumaron a la movilización en agradecimiento por el apoyo prestado por los ferroviarios durante su negociación colectiva. Con cerca de 200 personas la marcha realizada el 27 de septiembre recorrió la calle Iquique para detenerse en uno de los cruces férreos y bloquear el paso de locomotoras, una acción realizada junto a más trabajadores, mujeres y estudiantes.

Finalmente, a 100 días de lucha, el 13 de octubre, los trabajadores convocaron a un nuevo bloqueo de trenes, de manera de poder afectar las operaciones del FCAB y enviar un mensaje a los compañeros de trabajo que resisten las condiciones de trabajo dentro de la empresa.

La importancia de estas acciones radica en que no solo lograban frenar las operaciones del FCAB o mostrar a la población que es posible resistir y buscar doblar la mano a los grandes empresarios. Pero, además, otro aspecto importante es que estas acciones eran acompañadas por trabajadores de otros sectores, como docentes o funcionarios públicos, pero también por estudiantes y mujeres, producto del constante llamado a la solidaridad de los despedidos.

FCAB y otros trabajadores en lucha

Para no quedar aislados y buscando llevar el mensaje de resistencia hacia más trabajadores los ferroviarios no dejaron de buscar alianzas con más sindicatos, participando y solidarizando con sus luchas.

Es así como fue que se hicieron parte de la paralización de la Mina Chuquicamata ante los avisos de despidos que la cuprífera anunció con motivo del Proyecto de Mina Subterránea. Para esto, en la madrugada del 31 de julio, los ferroviarios se trasladaron hasta Calama para hacerse parte de la paralización.

Así mismo se sumaron a diversos llamados de funcionarios públicos o de los docentes quienes enfrentaban al gobierno o a la municipalidad de Antofagasta.

Del mismo modo el 9 de septiembre asistieron a la Conferencia de la Constramet (Confederación de Trabajadores Metalúrgicos) en donde se refirieron a las diversos ataques que venían sufriendo los trabajadores a 6 meses del gobierno de Piñera y señalando la necesidad de integrar en las demandas de la Confederación y de la CUT la lucha contra los despidos y contra los ataques a los trabajadores.

El movimiento estudiantil y el movimiento de mujeres
No sólo se acercaron a sus pares. Durante toda la campaña los ferroviarios buscaron tender puente con diversos movimientos. Para esto se hicieron regulares asistentes a las diversas instancias de organización en universidades por la lucha educativa y por los derechos femeninos.

El 9 de septiembre los ferroviarios viajan a Iquique para invitar al CONFECh a sumarse y a solidarizar con la campaña de los despedidos,votando apoyar la lucha contra los despidos y aportar al fondo de resistencia.

Así mismo se hicieron parte de la ola feminista. El 2018 el movimiento de mujeres se hizo sentir y los despedidos buscaron solidarizar con las mujeres y su derecho a un aborto legal, libre, seguro y gratuito. Así es que participaron en las movilizaciones del 25 de Julio y 8 de Agosto, las chaquetas naranjas se unían con los pañuelos verdes.

Una conclusión para batallas futuras
El gran aporte de la lucha de los ferroviarios contra los despidos es haber dejado un precedente en que no solo se puede, sino que es necesario resistir los ataques. El conflicto del FCAB ha sido una escuela para enfrentar los despidos, buscando diversas vías para conquistar la simpatía de la población para dirigirla contra un gran enemigo como lo es el odiado Grupo Luksic, llamando a más trabajadores a hacerse parte de su lucha y solidarizar por diversas vías (colaborando con el fondo de resistencia, apoyando las iniciativas de recolección de fondos, como rifas o bingos, etc.).

La lucha de estos valientes que han enfrentado a uno de los grupos económicos más poderosos del país es un ejemplo para todos los trabajadores y trabajadoras que se proponen enfrentar los ataques de los empresarios. Estas lecciones son valiosísimas para las luchas por venir, en donde trabajadores, estudiantes y mujeres deben pueden jugar un rol para dar vuelta la tortilla.