“La implementación del home office frente al COVID-19, responde ambas necesidades; ganar un salario para subsistir frente a la pandemia, y resguardar los intereses económicos del patrón (...) pero transgrede el espacio privado, y cambia la dinámica de la vida cotidiana del teletrabajador”
Lunes 23 de marzo de 2020
Enfrentamos un problema inminente, y que escapa -por ahora- de nuestro control; el COVID-19 tomó a todas las instituciones desprevenidas, los Estados capitalistas no pueden garantizar servicios de salud especializados para cada habitante del planeta, durante años ha existido un desmantelamiento del sector salud debido a las políticas neoliberales, el sistema social actual prefiere venderlo a quienes pueden pagarlo, y la sociedad vive una psicosis debido a la cantidad de información que se genera día a día.
Encontraron una manera de seguir ejecutando actividades. La implementación del home office frente al COVID-19, responde a ambas necesidades; ganar un salario para subsistir frente a la pandemia, y resguardar los intereses económicos del patrón.
Home- office una herramienta del siglo XXI al servicio ¿del trabajador?
En los últimos años, gracias al avance de las tecnologías digitales de la comunicación, se ha desarrollado una nueva modalidad de trabajo a distancia, llamada home-office. Es decir, el espacio laboral se traslada de la oficina al hogar del trabajador.
La idea del home office vende múltiples beneficios: mayor productividad de los colaboradores al ahorrar tiempo en traslados -menos desgaste emocional por lo mismo-, economía en recursos e instalaciones y un mejor ambiente laboral. El avance tecnológico comunicacional, la digitalización y la convergencia mediática han despertado un interés en las organizaciones para poder diversificar la manera en cómo los trabajadores desarrollan sus funciones.
En México, en materia laboral, el senado de la República incorporó un capítulo que regula y promueve el teletrabajo. El artículo 311 de la Ley Federal del Trabajo, define el teletrabajo, sus obligaciones y derechos de colaboradores y empleados, que establece el contrato laboral donde el patrón debe proveer las condiciones de servicios y medios tecnológicos. Los teletrabajadores tienen derecho a una igualdad de trato, remuneración, capacitación y seguridad social
Se ha observado que la implementación del home-office incrementa 28% la productividad. Así mismo, este beneficio para el patrón se encuentra respaldado por Coparmex, bajo un discurso “ecológico”: “Implementar home office uno a dos días por semana reduciría de forma drástica el número de vehículos en las calles, lo cual mejoraría los límites de velocidad promedio, que en la última década pasaron de 17 kilómetros/hora a 7 kilómetros/hora (…) Debemos quitarnos el miedo de tener al empleado laborando de lugares remotos; estableciendo las reglas y expectativas desde el principio, así como manteniendo una comunicación constante a través de diferentes plataformas que hoy en día la tecnología nos ofrece”, señala la responsable de las políticas de transporte del organismo empresarial”(Forbes, 2016)
Bajo este discurso se esconden intereses económicos, que optimizan los recursos de cualquier empresario. Se ha demostrado que el home office ayudaría a una empresa a ganar hasta 740 mil pesos al año en productividad, además de ahorrar 925 mil pesos al reducir sus espacios de oficina, consumo energético y bienes de capital, que no garantizan que el baje de costos beneficie directamente las prestaciones laborales.
Home- office o la romantización de la precariedad del trabajo
Gracias a las características que presenta el teletrabajo, varios usuarios de las redes sociales han manifestado que es la gran oportunidad (del trabajador del S.XXI) para convencer a los jefes patronales de cambiar de modalidad.
Esto se debe a las características que presenta el home- office. Al final es una mercancía, y como tal debe ser vendida. En esta modalidad al sujeto se le presenta un esquema con más libertad; él mismo regula sus actividades, y sus tiempos, sin embargo, no se menciona el trasfondo y las modificaciones que tiene en su vida cotidiana. El sujeto es libre en cuanto que no está sometido a ningún otro que le mande y le explote directamente, pero esta libertad solo esta velada, pues se explota así mismo, y esta explotación es más eficiente que la ajena, es decir, el trabajador se encarga de garantizar su propia explotación; garantiza la eficiencia bajo el discurso de que el teletrabajador es “su propio patrón”, como si lo que generara no fuera para la empresa.
Nuestra fuerza como mercancía y la cosificación del trabajador
La nueva modalidad optimiza recursos, y eso es innegable. El deber ser del teletrabajo es beneficio, pero se ha olvidado analizar, observar y pensar que dentro de este espacio se mezclan distintos rubros como las relaciones interfamiliares y los conflictos que genera su interacción; aspectos físicos y psicológicos que genera el estar aislado, sin mencionar cuestiones de sedentarismo.
La cosificación laboral se traslada al hogar. Recordemos que la cosificación es un proceso donde se transforman las relaciones sociales en relaciones entre cosas, resta humanidad a la interacción entre sujetos; “las objetiviza” (sinónimo de cosificación), es decir, resta todas las cualidades humanas a las relaciones sociales.
Ser pensado como mercancía tiene consecuencias en la realidad social, la vida de los sujetos ligados al sistema capitalista adquiere un solo sentido; producir. Esto sucede por cómo los sujetos se conciben a sí mismos; la reconstrucción que estos hacen del mundo social la realizan como si se tratase de objetos independientes de sus acciones, atribuyéndole a los objetos sociales existencia independiente, no los puede concebir como inscritos en el devenir histórico social.
El Home-office, a la que se entiende como una modalidad de trabajo a distancia que dice tener como propósito generar un equilibrio entre la vida laboral y personal de los teletrabajadores, sin embargo transgrede el espacio privado, y cambia la dinámica de la vida cotidiana del teletrabajador, tiene repercusiones psicológicas y modifica la relación social con todos en su entorno. En última instancia como mencionamos al principio es una forma de modificar la explotación laboral. Aun cuando frente a la crisis sanitaria nos digan que es para mantener nuestra salud.