La final del jueves por la noche, en la que River se coronaba campeón de la Copa Sudamericana, era una fiesta de color. Pero de pronto, el sonido que musicalizaba la fiesta era un particular cantito que retumbaba en todo el estadio Monumental: “Este es el famoso River Plate, bájense los pantalones que los vamos a c…”. Excede a River, a su público y al fútbol. Pero en las tribunas, estas expresiones están naturalizadas y son aceptadas como parte “del folklore”.

Augusto Dorado @AugustoDorado
Sábado 13 de diciembre de 2014
Hemos planteado en La Izquierda Diario el problema de que los medios masivos de comunicación reproduzcan y potencien prejuicios sexistas, misóginos y homofóbicos. Pero la realidad es que, independientemente de los medios, en la “cultura futbolera” estos prejuicios son aceptados y hasta festejados por amplia mayoría. Los cantitos xenófobos también, aunque tienen algo menos aceptación.
Tanto la FIFA como la AFA imponen, desde hace algunos años, sanciones económicas y disciplinarias (quita de puntos, suspensiones de estadios) por expresiones xenófobas y racistas en la cancha. Pero que los rivales “son todos putos” no le mueve un pelo a nadie. Ni instituciones, ni periodistas y –lo más grave– ni hinchas, se escandalizan por eso.
“Se van para (completar aquí el barrio del ocasional rival, NdeR) con el c… roto”, cantan miles de hinchas en cada fecha. “Hay que poner más huevo”, arengan desde las plateas y la popular. Está aceptado que lo masculino-activo se asocia al triunfo y lo femenino, lo pasivo, o una identidad LGTB, se identifica inexorablemente con la derrota. Es una forma de violencia relativamente sutil, si se compara con otras. Pero no por eso menos dañina.
El investigador y docente universitario Pablo Alabarcés, especialista en análisis culturales de fenómenos como el fútbol, describe -en una entrevista publicada en la revista “Otro Viento” de diciembre- cómo hasta las mujeres en el fútbol paradójicamente reproducen casi sin reparos estas expresiones, utilizando “(…) una fraseología masculina que habla a través de esos sujetos femeninos”. “La intervención de las mujeres en las redes sociales puede caer en ´tuvimos más huevo que ustedes´ o ´les rompimos el culito´”, sostiene.
En la cobertura de los festejos en el Monumental que hacía el noticiero de medianoche de Telefé, la cámara tomó involuntariamente en primer plano el clásico gesto con dos manos de “los c…”. El exabrupto provocó risas al principio entre los conductores, pero cuando la movilera no emitía palabra, dio lugar a preocupación en la conductora. Cualquier mujer que haya cubierto la entrada o salida de hinchadas en las inmediaciones de una cancha está expuesta, créase o no, a todo tipo de disgustos. Desde “piropos” hasta empujones y manoseos. El ambiente del “huevo” -y para que nadie dude de que “nosotros no somos putos”- desata en algunos casos actitudes así. Pero también pueden llegar a legitimar fuera de las canchas otro tipo de violencias, transfóbicas, de género, en la calle o en el hogar.
Desde La Izquierda Diario intentamos reflexionar sobre estos problemas porque muchas veces esta “cultura” está tan incorporada en aquello que nos apasiona (el fútbol, en este caso) que parece invisible. Pero ahí está y quienes somos conscientes deberíamos enfrentar estas expresiones para desterrarlas de este fenómeno cultural que también tiene mucho de bello y humano.