Los primeros días de enero la Defensoría de los Derechos del Niño Nº 1 presentó un amparo por la grave situación de los niños y niñas quemadas que se atienden en el Castro Rendón. Otra vez sale a la luz las consecuencias del abandono y destrucción de la salud pública. El Gobierno y la Justicia respondieron negando el acceso a la salud de la población más vulnerable: los niños pobres de Neuquén.
Sábado 17 de enero de 2015

Desde la Junta Interna ATE del Hospital Castro Rendón vienen impulsando las acciones necesarias para acompañar a los niños y sus familias para que se resuelva lo antes posible su necesidad de tratamiento. "Porque es un atentado a los derechos humanos de la infancia y al derecho a la salud de todos en general. Sobran las riquezas en esta provincia para mejorar la calidad de vida de los más postergados por ese sistema perverso, de entrega de los recursos y enriquecimiento de empresarios y funcionarios".
A continuación reproducimos una entrevista realizada por la Junta Interna al Dr. Hugo Buduba, quien llegó a las instancias de la Justicia por el abandono que sufren los pacientes quemados.
–Dr. Hugo Buduba ¿cuál es su función en el hospital y qué tipo de pacientes atiende?
– Soy médico cirujano plástico, atiendo pacientes quemados en el hospital provincial Neuquén en el Servicio de Pediatría.
–¿Hace cuántos años trabaja en el hospital?
– Hace aproximadamente 30 años.
–¿Qué opina de la respuesta dada por el ministro de Salud, Rubén Butigué, sobre la denuncia que realizó en estos días por los pacientes quemados?
– Yo creo que la respuesta del Ministerio es inexacta, no es la realidad. Yo invitaría al Ministro o alguno de la Subsecretaría de Salud a que nos acompañe al consultorio para ver los pacientes que quedan con secuelas por no recibir el tratamiento en forma adecuada.
–¿Cuál sería el tratamiento que tendrían que recibir esos pacientes?
– Hay pacientes que tienen quemaduras intermedias y profundas, o sea, los que van a quedar con secuelas, que van a quedar con cicatriz. Uno eso lo sabe de antemano y debe anticiparse a la secuela. Estos pacientes en un momento dado necesitan ser provistos de unos elementos que se llaman prendas de presoterapia, que son elementos que sirven para comprimir el lugar donde a futuro va a aparecer una secuela. Por ejemplo, si un paciente tiene una quemadura en la mano, y si la quemadura no es superficial ese paciente va a quedar con una secuela. Como uno eso lo sabe de antemano, ese paciente debe ser provisto de una prenda de presoterapia. Lo que esta prenda hace es comprimir para que en ese lugar no aparezca la cicatriz. Si uno puede proveerle al paciente ese elemento, la secuela que va a recibir ese paciente va a ser menor que si no recibe el tratamiento, y para eso hay un plazo determinado. El plazo útil para empezar a hacer ese tratamiento es de un mes, un mes y medio. Si ese tratamiento se instituye mucho tiempo después, cuando la secuela ya está instituida, prácticamente ese tratamiento no sirve. Y el agravante es que el Estado gasta dinero que no es efectivo, lo gasta inútilmente. Sería lo mismo que si yo pretendo tratar una neumonía con un antibiótico y no se lo doy en el momento oportuno, si se lo doy una semana después el paciente probablemente ya tenga otra complicación y ese medicamento ya no le sirve.
–¿Cuál es la demora existente en la llegada de las prendas que mencionó recién?
– Estamos hablando de una demora de 4 a 6 meses, en el mejor de los casos, y cuando le llega al paciente, porque hay otros pacientes a los que no le llega nunca.
–¿Cuál es la franja poblacional más afectada por las quemaduras y las principales consecuencias en su salud?
– La consecuencia por no hacer un tratamiento oportuno es que el paciente queda con una mayor secuela, con una mayor discapacidad que la que tendría si recibiera el tratamiento oportunamente. Los pacientes que atendemos en la parte pediátrica son pacientes de bebés de meses a 14 años
–¿Cuáles son las causas que mayormente influyen en la producción de quemaduras en los pacientes que atiende?
– Estadísticamente el mayor porcentaje se da en menores de 3 años y la quemadura más frecuente es por líquidos calientes. Dentro de nuestra población hospitalaria hay que tener en cuenta las cuestiones que tienen que ver con lo social. Hay pacientes que viven hacinados, en el mismo lugar donde la familia cocina, los pacientes habitan, duermen, entonces están en condiciones sociales y económicas que no son apropiadas y que favorecen que el paciente tenga este tipo de accidentes. pediátricos.