Por agua, por tierra o por aire siempre llega al lugar en el que se requiera su presencia. No es Batman, ni Superman, es Super Berni! Este peculiar Secretario de Seguridad en los últimos tiempos se hizo cada vez más notorio en los medios de comunicación por sus polémicas y contradictorias acusaciones.
Silvana Moreira Cs. Comunicación - UNLaM
Sábado 20 de septiembre de 2014
Fotografía: Enfoque Rojo / AV
Sus antecedentes se remiten a la participación en el alzamiento carapintada que tuvo como consecuencia las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y la idea de infiltrar militares en manifestaciones no es nueva ya que él mismo lo hizo en Río Turbio, Santa Cruz, durante la huelga minera de 1994.
Dio sus primeros pasos en la “gran Política” de la mano de Néstor Kirchner, al encargarse de negociar con los movimientos de desocupados en los cortes de ruta del sur del país. Esa experiencia lo llevo a ser subsecretario de Abordaje Territorial del Ministerio de Desarrollo Social, bajo la protección de Alicia Kirchner; en este caso fue quién se aseguró del abandono total de los ocupantes que permanecían aún en el Parque Indoamericano, luego del violento desalojo en el que tres ocupantes murieron asesinados.
Comenzó a ser Secretario de Seguridad en 2012 y obtuvo el mando de Gendarmería, Prefectura Naval, Policía Federal y Policía Aeroportuaria. Con el poder de las fuerzas de represión en sus manos, resultó un valuarte importante para el gobierno kirchnerista, ya que sus apariciones y su accionar respondían a los requerimientos de la presidenta.
Así mismo, se vio envuelto en contradicciones desde que asumió como Secretario. Al principio de su gestión señaló que “no van a reprimir protestas sociales”, pero en el transcurso del tiempo y en la actualidad desarrolló un plan de represión hacia los manifestantes que reclamaron la reincorporación de los obreros de Lear, hechos en los cuales inclusive hirieron a diputados del PTS/FIT.
Otra de sus contradicciones fue cuando declaró ante la difusión de los videos en los que se visualiza como el gendarme “carancho” se arroja sobre un auto y finge una caída propia de un actor de Hollywood. En tono desafiante expresó que "la Justicia determinará si se tiró o no, y si lo pisó o no", pero en tan sólo 48 horas admitió la intencionalidad del gendarme Torales y desplazó de su cargo al teniente Galeano, quien dirigía a Gendarmería.
Otras de las polémicas que despertó fue cuando exigió “ herramientas para que los delincuentes extranjeros vuelvan a sus países de origen". "Tenemos leyes argentinas que nos permiten expulsar a los que delinquen y son extranjeros, apliquémosla", alegó e insistió con que su reclamo no es xenófobo, sino que apunta a ponerle un freno al delito.
Berni generó divisiones dentro del kirchnerismo con respecto a esta cuestión, ya que por un lado el Jefe de Gabinete Jorge Capitanich, comentó que "no han sido expresiones discriminatorias ni xenófobas, lo que ha dicho es que en muchos casos vienen determinado tipo de ciudadanos sin antecedentes o no debidamente ponderados". Por otro lado, el legislador oficialista Fernando “Chino” Navarro remarcó que "implica un análisis complejo, porque en muchos sectores sociales hay una tendencia a estigmatizar al extranjero y vincularlo al delito, aunque no delinca".
La última modalidad de represión además incluyó a la prensa, ya que el jueves pasado camarógrafos, fotógrafos y periodistas recibieron agresiones y lesiones físicas para evitar la filmación y captura de imágenes que comprometan a la Gendarmería. Si ya reprimieron a los obreros, los manifestantes, los diputados y los trabajadores de prensa, cuál es el próximo objetivo?