Con poco debate al interior de los distintos órdenes, hoy la Universidad de la República elige su máxima autoridad entre dos candidatos oficialistas que solo presentan matices pero no diferencias tajantes. Por debajo, se deja entrever al intento compartido de ir contra la Carta Orgánica.
Miércoles 10 de octubre de 2018
El proceso de debate en la Universidad fue reducido, aunque hubieron varias instancias en las que los candidatos Rodrigo Arim y Roberto Markarián expusieron sus ideas. Allí pudimos constatar los perfiles distintos en cada caso, así como también establecer los vastos puntos de acuerdo: la aceptación del (insuficiente) presupuesto otorgado por el gobierno, el sostenimiento de un modelo de educación elitista, crecientemente privatizado y puesto al servicio de las necesidades del mercado y de las empresas que operan localmente.
Arim, el delfín de los mercados
Rodrigo Arim es el hombre de confianza de los organismos financieros y de crédito internacionales (como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional). Un intelectual abocado a la especialización de los pos grados (la mayoría, pagos en la Facultad de Ciencias Económicas, que dirige) y a incorporar criterios de rentabilidad en el conocimiento. Hombre de confianza del Ministro de Economía Danilo Astori y promotor de medidas de profundización de los aspectos más productivistas y mercantilizadores de la Segunda Reforma Universitaria.
En la Facultad que dirige, la reforma de los planes de estudio produjeron un recorte sustancial de aspectos importantes de la currícula en las diferentes carreras, borrando “de un plumazo” contenidos importantes y reduciendo los años de enseñanza con la consecuente pérdida de la calidad del título de grado.
La candidatura de Arim es apoyada por un sector importante del oficialismo tanto en el orden de docentes como en el de estudiantes, incluyendo sectores de la Lista de los centros. Es difícil entender cómo estos sectores, que supuestamente expresan las posiciones más a la izquierda dentro del arco oficialista, terminan apoyando y convenciendo a su base que el mejor candidato es este “delfín de los mercados”.
Markarián, el privatizador
Tal como denuncia la declaración de Tesis XI frente a la elección del rector, durante su gestión como Rector, Markarián intentó lo más que pudo avanzar en la privatización del Hospital de Clínicas a partir de implementar la modalidad de PPP (Participación Público Privada) en las obras de infraestructura y gestión de espacios y servicios ligados al hospital universitario. Además, recortó becas estudiantiles tomando un criterio elitista (algo así como “menos becas, aunque mejor remuneradas para que unos pocos ganen en calidad académica”).
Durante su gestión Markarian fue una negación de la reforma en clave elitista y conservadora. Aceptó la política de cupos y otras restricciones en el acceso a las diferentes asignaturas que muchas facultades implementan para desestimular y así reducir la matrícula estudiantil, en vez de exigir un presupuesto para la Universidad acorde al incremento de la matrícula que se viene dando anualmente.
Su candidatura es apoyada a nivel estudiantil por la 1958 (que ya lo votó en la elección pasada) y, de forma más escondida, por otros sectores como la agrupación 21 de junio de Facultad de Humanidades, tal como también lo hicieron en el pasado.
Sobre la Reforma de la Carta Orgánica, todos acuerdan
En lo que ambos candidatos no presentan matices es en la necesidad de actualizar la Carta Orgánica de nuestra Universidad, que es el documento que rige nuestra enseñanza superior y que garantiza y defiende los postulados centrales como la gratuidad, la autonomía y el co gobierno
Con relación a esta cuestión, Arim ya confirmó su intención de llevar al parlamento la propuesta de reforma de la Carta Orgánica bajo el argumento de que hay que actualizarla. Por su parte, Markarián también manifestó su intención de reformular la Carta Orgánica ya que constituye una de las propuestas de su plataforma programática.
Pero todas y todos sabemos que presentar hoy ante el parlamento una propuesta de modificación de la Carta Orgánica constituye un peligro inminente y una posbilidad de que el actual parlamento aproveche para avanzar cuestionando los postulados de la gratuidad, la autonomía y el co gobierno.
Justamente no podemos esperar otra cosa de este parlamento que le votó al gobierno la ley de presupuesto donde no se avanza en el 6 + 1 % para la educación y la investigación públicas, sino que en los hechos es un presupuesto de ajuste encubierto ya que no da posibilidad de atender al mínimo funcionamiento de la estructura universitaria. No se podrán garantizar nuevos llamados a concursos docentes, no se ampliará la oferta horaria, no se podrán arreglar los edificios que se encuentran más deteriorados, no habrá más becas para quienes lo necesiten, no se podrá fomentar la investigación en las diferentes ramas, y un largo etcétera que constituyen nuestras demandas nuevamente postergadas.
En síntesis, más allá de algunos matices de diferencias en sus discursos, los dos candidatos se preparan para rifar nuestra Universidad y sostener el actual modelo en el que se restringe cada día el acceso a la educación para los hijos e hijas de los sectores obreros y populares y se sigue direccionando la educación superior al servicio del mercado capitalista.
La FEUU y su política de “hacé lo que quieras”
La Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay no garantizó un debate profundo en el orden estudiantil. En muy pocas facultades se realizaron reuniones y asambleas estudiantiles donde no se llegaba a un cuórum mínimo ya que las agrupaciones no las militaban ni garantizaban su presencia, o directamente dejaban a criterio de las y los “ageceístas” a qué candidato apoyar, sin rendir cuentas a nadie. En este sentido lamentablemente la UJC no se hizo responsable de una posición de conjunto como corriente dentro de la Universidad, lo que no contribuye a clarificar las posiciones al interior del movimiento estudiantil.
Así fueron los casos de Psicología, Humanidades, Sociales y otras donde distintas agrupaciones estudiantiles o bien vaciaron las asambleas o bien ni siquiera impulsaron un proceso de debate para que el estudiantado pueda informarse y tomar una postura al respecto.
Con esta actitud, la FEUU en los hechos deja libertad de acción para que cada ageceísta vote a quien quiera y no tenga que rendir cuentas a nadie de su voto. Una postura totalmente antidemocrática que impide que el orden estudiantil defina una postura propia.
Una postura independiente en el movimiento estudiantil
Distintas agrupaciones – el Frente de Participación Estudiantil Susana Pintos, la Agrupación 1º de Mayo, la Agrupación Universitaria Tesis XI y La Corriente – han acordado una declaración que denuncia a ambos candidatos como continuadores de la implementación de la Segunda Reforma Universitaria y propone que el movimiento estudiantil adopte una política de independencia respecto del gobierno y de las distintas camarillas académicas que manejan los presupuestos universitarios y que promueven las modificaciones en los planes de estudio.
Esta política independiente se expresa en la postura de no apoyar a ninguno de los dos candidatos y votar nulo en esta elección. A la vez que se propone como un espacio de oposición a quien finalmente asuma y promueve la lucha por las demandas estudiantiles y de defensa de la Universidad pública.