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Red Internacional
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Debate. Huelga de deberes en el Estado Español

Este fin de semana comienza la huelga de deberes convocada por CEAPA (Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos) que se mantendrá durante todo el mes de noviembre.

Aníbal Maza Zaragoza

Viernes 11 de noviembre de 2016

Esta huelga, un fenómeno inédito en el Estado Español, persigue reivindicar tiempo libre para los alumnos y sus familias, además de la eliminación absoluta de los deberes. Esta acción se enmarca dentro de su campaña "En la escuela falta una asignatura: mi tiempo libre".

"Se trata de dar prioridad a las actividades familiares y si los profesores se niegan a apoyarla, son ellos los que invaden un tiempo que no les corresponde", ha declarado el presidente de CEAPA, José Luis Pazos. En su lugar la organización propone recuperar “el tiempo en familia” proponiendo actividades conjuntas alternativas como charlar sobre temas de actualidad, preparar una cena familiar, visitar centros culturales o practicar deporte juntos.

Asimismo, sugieren visitar un lugar nuevo en la ciudad, ordenar la casa conjuntamente, visitar juntos a familiares, abordar problemas, tomar decisiones en familia, organizar juegos colectivos o navegar en internet de forma conjunta.

José Luis Pazos ha insistido en las buenas expectativas que tienen con respecto al seguimiento de la huelga y ha asegurado que el debate que se va a formar a raíz de la huelga posibilitará cuestionar aspectos más profundos de la Educación en el Estado Español: "cuando se habla de deberes, se habla también del modelo educativo".

Asimismo, CEAPA ha rechazado iniciativas del régimen para institucionalizar las tareas extraescolares, como es el caso de la propuesta de Ciudadanos en el Congreso para “racionalizar las tareas extraescolares”. Según Pazos: "permite institucionalizarlas, de manera que les da un soporte legal que ahora no existe". "Es un camino equivocado porque de lo que se trata es de cambiar el modelo de enseñanza". Según él en el Estado Español hay centros públicos con buenos modelos educativos: "Hay centros que trabajan sin libros, sin deberes incluso sin exámenes y los alumnos aprenden y también llegan a la Universidad".

Esta huelga viene siendo rechazada por el sindicato ANPE, afirmando que: "cuestiona la labor del profesorado y atenta contra la libertad de cátedra y el principio de autonomía pedagógica y organizativa de los centros". También ha sido criminalizada por algunos miembros de la burocracia sindical como el presidente del sindicato CSIF, Mario Gutiérrez, que ha calificado la iniciativa de "despropósito", "aberración" y "burda desautorización al profesor por parte de los padres".

En sus últimas declaraciones ha mencionado que: «se está desautorizando a los profesores y dejándolos a los pies de los caballos», a la vez que se «maleduca a los alumnos». «El mensaje que se transmite al niño es que el padre manda más que el profesor y puede hacer lo que le dé la gana y que las órdenes son arbitrarias y pueden cumplirse o no. Pero, por desgracia, tenemos que cumplir con las órdenes, aunque no nos apetezca. La vida es así. Considerar que el niño es infeliz por tener tareas u obligaciones es una falacia en la que solemos caer los padres. El niño no sufre cuando tiene tareas, el niño necesita normas porque, si no, se produce un vacío en él».

Este argumentario, inmovilista y conservador, no busca analizar para encontrar soluciones a la cuestión de los deberes, ni se cuestiona cómo solventar los problemas de infantilización inherentes a la supeditación de la educación escolar y familiar a figuras de autoridad que promuevan una obediencia inconsciente, o una disciplina sin sentido. Como la que nos encontramos en muchos deberes que carecen de todo sentido pedagógico y no son asumidos conscientemente como necesarios por los alumnos.

Estas posiciones tampoco pretenden mejorar las relaciones entre la escuela y la familia, dos instituciones que arrastran una profunda crisis histórica agravada por los ataques neoliberales más recientes. Obviamente las líneas de solución a estos problemas están en promover la autodisciplina de forma consciente, en la escuela y dentro de las redes familiares en las que se integra el educando.

Ésta se adquiere a través del trabajo, del conocimiento de las normas que rigen la vida del colectivo en que se integra de forma activa (sea la escuela o la familia), es decir de forma consciente, unida a su participación en el diseño y cumplimiento de las reglamentaciones que rigen la vida diaria y los problemas que surjan en la convivencia escolar o familiar (toma de decisiones, establecimiento de castigos, delegación de responsabilidades, etc.).

De esta forma se consigue que los alumnos desarrollen “autodisciplina” y un sano “sentido del deber” con respecto al colectivo en el que se integra uno mismo al ser artífices conscientes del mundo que les rodea [disculpe el lector el término, muy mal utilizado por la burguesía dominante y los patriotas de turno, pero en este caso nos referimos al deber como entendimiento de las obligaciones contraídas para con nuestros iguales, necesariamente consciente y diametralmente opuesto al individualismo egoísta y ultracompetitivo que promueve el neoliberalismo]. Los trabajos de Antón Makarenko como el “Poema pedagógico” ya demostraron las posibilidades de esta metodología en la propia escuela y en la vida familiar.

Los trabajos de Gramsci sobre la educación también arrojan algo de luz sobre cómo atajar esta crisis histórica, como “agarrar el toro por los cuernos”. Gramsci plantea repetidamente que no se aborda la educación como la formación histórica del individuo y las relaciones que éste establece con sus redes sociales, por ejemplo, la familia.

El enfoque tradicional vendría establecido por la necesidad de formar individuos para responder a las necesidades de la industria, y que de hecho reduzcan las oportunidades de movilidad social. Este enfoque nunca aborda los problemas de la familia como célula educacional, tanto o más relevante que la escuela en el capitalismo.

Éste es el caso que se nos plantea, pues este adiestramiento de los alumnos es muy útil para el capitalismo y el Gobierno español que buscan imponer un “desarrollo a la china” a los trabajadores del Estado Español: ser mano de obra barata con jornadas extenuantes, y con una nula inversión técnica por parte de sus empresarios.

Por fortuna, sí que encontramos ejemplos de sindicatos y profesores que buscan analizar y establecer soluciones conjuntas al problema de los deberes entre profesores, familias y alumnos como la CGT de Huesca. O en el análisis de las consecuencias de los sistemas de evaluación que se plantean y los problemas que generan las figuras de autoridad y la ausencia de autodisciplina tratados por la sección sindical de Educación de CNT en Málaga.

Esperamos que iniciativas como esta huelga de deberes se sumen a las luchas y las propuestas educativas realizadas por los trabajadores de la educación. Sólo de la iniciativa de los trabajadores de la educación, las familias y el alumnado pueden surgir los gérmenes de una educación futura, que permita superar la ruinosa herencia educativa, cultural y laboral que nos deja el capitalismo.