Los trabajadores universitarios del Reino Unido cumplían este lunes su tercer día de huelga en defensa de sus pensiones, que podrían ser recortadas entre un 20% y un 40%.
Lunes 26 de febrero de 2018 16:22

Los docentes de un total de 64 universidades del Reino Unido, entre ellas Oxford y Cambridge, comenzaron el jueves 22 un mes de huelgas escalonadas para protestar por los cambios en sus pensiones. Se estima que por este ataque los y las trabajadoras podrían perder entre un 20% y un 40% de sus jubilaciones.
La Izquierda Diario entrevistó a Alejandra Crosta, docente universitaria en Inglaterra.
¿Cuándo empezó la huelga y cuáles son sus reivindicaciones?
El llamado a la actual huelga en las universidades británicas es el más importante en la historia de las acciones convocadas por el sindicato UCU (University College Union), que agrupa a docentes universitarios, investigadores, administradores y bibliotecarios. La principal reivindicación es la defensa de nuestra jubilación. La acción se lleva adelante en 64 universidades y empezó el 22 de febrero luego de que la patronal se negó a reanudar las negociaciones con el sindicato sobre el régimen de pensiones. Se extiende a lo largo de cuatro semanas de manera escalonada: dos días de huelga la primera semana (22 y 23 de febrero), tres la segunda, cuatro la tercera hasta llegar a cinco días de huelga en la cuarta, y última, semana. En los días que no hay paro se trabaja a reglamento.
¿Cómo es el ataque sobre las pensiones?
Se trata de un ataque brutal. El régimen de pensiones lo gestiona un fondo privado, el Universities Superannuation Scheme (USS), que cuenta con más de 400.000 miembros y es el segundo fondo de pensiones del Reino Unido. Según la asociación de empleadores universitarios (el UUK, por sus siglas en inglés), el fondo USS enfrenta un déficit que requiere que el actual “plan de prestaciones definidas”, que garantiza a cada trabajador una prestación específica en el momento de la jubilación, se transforme en un sistema de pensión individual sujeto a las fluctuaciones del mercado de valores. Estos cambios fueron rechazados por los negociadores sindicales, ya que dejará a todos los contribuyentes del Sistema USS en peor situación; se estima que si pasa el ataque podemos perder entre un 20% y 40% de la jubilación; dependiendo de la antigüedad y grado salarial.
¿Quiénes están secundando la huelga y qué acciones se están llevando adelante?
El cambio perjudica más a los trabajadores de reciente incorporación y a los que están con contratos eventuales, porque su contribución es menor y tienen menos años de aportes. Cifras recientes (2016) arrojan que 75.000 trabajadores del personal universitario tienen contratos eventuales y 21.000 con contratos de cero-horas. Si bien el sector con contratos precarios es el más afectado de todos los universitarios, todos los trabajadores universitarios nos veremos damnificados y perderemos nuestro derecho a una pensión (ya de por sí baja) luego de años de trabajo y de haber hecho nuestras contribuciones. Este ataque se da en el marco de un clima económico inestable, con mayores recortes al sistema de atención sanitaria.
La huelga empezó con fuerza, con piquetes desde la mañana, concentraciones, actos, clases públicas para discutir el tema de la mercantilización de la educación, etc. Trabajadores de hospitales y otros servicios vinieron a expresar su solidaridad con nuestra lucha. En las semanas previas a la huelga, algunos estudiantes se empezaron a organizar en grupos de apoyo a la huelga universitaria bajo el lema “Yo apoyo a mis docentes en lucha” y “No a la privatización de la educación” llamando en las redes sociales a no ir a las clases y a boicotear allí en donde la universidad haya contratado reemplazantes. Se estima que más de un millón de estudiantes tendrán sus clases canceladas y, como los aranceles universitarios son altos, hay una gran presión para dar clases. Por eso, es vital hacer campañas de sensibilización para explicar que el ataque a las jubilaciones y los altos aranceles son las dos caras de la mercantilización de la educación. Los aranceles de las universidades británicas son exorbitantes: £9.250 por año (aproximadamente unos 12.950 dólares estadounidenses) para los británicos o comunitarios, pero esta cifra llega a los 15.000 dólares para los extranjeros. Como los estudiantes piden créditos para pagar la cuota y para vivir (alojamiento, comida y libros), terminan su carrera con unas 50.000 libras esterlinas de deuda. Además, la perspectiva laboral y de vivienda son cada vez más deficientes.
¿Cómo sigue la lucha?
Este lunes, que fue el tercer día de huelga, arrancó con fuerza a pesar de las bajas temperaturas (menos cero en casi todo el país). Fuimos a los piquetes con termos con café, té, galletas, barras de cereal –e incluso parches términos– para hacer frente a la ola de frío siberiano que azota al continente europeo.
Los trabajadores universitarios ganamos un ascenso salarial en 2006 luego de una huelga dura, la última pequeña conquista, y se percibe que sin lucha no conseguiremos frenar el ataque a las jubilaciones. De hecho desde que el sindicato anunció el paro, se recibieron más de 3.000 nuevas solicitudes de afiliación. El 58% de los afiliados al sindicato participó en la votación y el 88% de ellos lo hizo a favor de ir a la huelga. La huelga está teniendo visibilidad, algunas universidades han llamado a romper el acuerdo con la asociación patronal, y se ha convocado a una nueva ronda de negociaciones. Pero la huelga se mantiene con piquetes, clases abiertas, marchas y organización. En algunas regionales incluso se votó crear fondos de huelga para poder hacer frente a los descuentos (15 días).
Esta huelga saca a la superficie las consecuencias de la privatización de la educación: las instituciones se convierten en jugadores del mundo de las finanzas, los trabajadores pierden sus derechos laborales y los estudiantes son tratados como clientes mientras que los rectores reciben sueldos siderales. Esta disparidad salarial y de condiciones genera bronca en la base y ha sido el motor para salir a luchar.