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CRISIS EN LA EDUCACIÓN. Huelga en 48 universidades federales escracha la crisis educativa en Brasil

Como parte de la decisión de docentes y no docentes organizados en los sindicatos ANDES-SN y en FASUBRA, en este momento 48 de las 63 universidades federales del país se encuentran de alguna manera en huelga. En 30 de ellas la huelga se mantiene apenas por los no docentes, en otras 15 se combina huelga de docentes y no docentes, y en 3 hay solo huelga docente. Varias de ellas combinan huelgas o movilizaciones estudiantiles, lo que está dando otro ánimo a esta movilización de trabajadores universitarios.

Miércoles 3 de junio de 2015

El último movimiento huelguista de este porte en las universidades federales ocurrió en 2012, y alcanzó cerca de 57 de las 59 institución que habían en aquel entonces en todo el país. En esa ocasión, las reivindicaciones también hacían al reajuste salarial y a la reestructuración de la carrera docente, y se transformó en el mayor movimiento ya visto en las universidades federales desde el comienzo, con la expansión del programa federal conocido como REUNI, creado en 2007. Aún hay que esperar el desarrollo del movimiento para tener una dimensión de su intensidad y extensión, y a pesar de las diferencias con el 2012, es de los más grandes y se combina con este gran protagonismo estudiantil en medio de una crisis más aguda de las universidades.

La razón inmediata de la crisis: recorte de 9.400 millones en el presupuesto educativo

Con el objetivo de descargar la crisis en las espaldas de la juventud y de los trabajadores, el gobieno federal ha impuesto profundos recortes en los derechos básicos y enjuagado fuertemente los presupuestos, ya insuficientes.

Para eso, Dilma y su equipo impusieron el recorte de 69.900 millones de reales como supuesta "respuesta" a la crisis, siendo las areas más afectadas la educación, con 9.400 millones, y la salud, con 11.700 millones.

En el país de la insignia "Patria educadora", la educación ha sufrido ataques nunca antes vistos. Solo en las universidades federales, el recorte presupuestario varía entre 30% y 40%, es decir, más de un tercio de toda la partida con la que contaban.

Esto ha afectado directamente el funcionamiento de diversos servicios e instalaciones de las universidades y perjudicado tanto a la comunidad universitaria como a la población que utiliza algunos servicios de las universidades.

Restoranes universitarios, becas, vivienda, ayuda estudiantil, que para los hijos de los trabajadores que logran entrar en la universidad son absolutamente necesarios, están siendo recortados. Miles de trabajadores tercerizados en limpieza, vigilancia y sectores administrativos están siendo despedidos o se encuentran sin recibir sus pagos. La atención en clínicas y hospitales universitarios han llegado a un estado crítico, dejando de atender a miles de personas. Un ejemplo de esto es el hospital universitario de la UNIFESP de Guarulhos, el hospital San Pablo -referencia en todo el estado y que atiende a miles de personas en todas las areas, todos los días- que con el recorte de más de un tercio del presupuesto de la universidad, ha encontrado dificultades extremas para seguir operando.

La situación calamitosa en todo el país ha encontrado rasgos agudos en algunas universidades como la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), que dejó de pagar las cuentas de luz y agua por falta de recursos y la Universidad Federal de Bahía (UFBA), que hace tres meses no paga el salario a los trabajadores tercerizados de limpieza y vigilancia, que están en huelga desde el 13 de mayo.

Una oportunidad única para la lucha de la juventud y los trabajadores

Frente a la mayor crisis de la educación en muchos años en el país -que además de los cortes en las universidades federales tiene el drama de los 700.000 estudiantes que perderán la posibilidad de estudiar debido al recorte de la mitad de los recursos para el fondo para estudiantes de instituciones privadas de enseñanza superior (FIES)- se abre una oportunidad única para el desarrollo de un movimiento nacional que pueda imponer los intereses de la mayoría del pueblo contra los ajustes y recortes.

Aun cuando esté articulado inicialmente por docentes y no docentes, frente a la verdadera decadencia de las universidades federales provocada por los recortes, el movimiento puede adquirir un carácter explosivo y entrar con fuerza en el escenario nacional.

A situación de la permanencia estudiantil y de las políticas de asistencia como becas, viviendas, instalaciones, guarderías, programas de iniciación científica, entre otros, solo se han agravado y ahí también han habido recortes profundos. En las universidades elitizadas de Brasil, la prueba de ingreso denominada vestibular es solo el primer filtro social y la falta de condiciones para mantenerse en la universidad es un verdadero segundo filtro, lanzando a miles de jóvenes fuera del sistema educativo.

Movimientos de resistencia eclosionan por todo el país, como es el caso de los estudiantes de la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ), que privados de los mínimos instrumentos para estudiar, entraron en huelga, aun contra la decisión de sus profesores. También los de la Universidad Federal de San Pablo (UNIFESP), que siguen en lucha por transporte, vivienda e instalaciones en el campus. Los de la Universidad Federal Fluminense (UFF) han tomado el Rectorado por comedor universitario y becas. En varios de estos casos, como en la UFRJ y la UFF, un elemento crucial para la unión de fuerzas se ha verificado: la solidaridad entre estudiantes y trabajadores, en este caso los tercerizados, que contaron con la juventud para luchar por salarios atrasados y contra los despidos.

Si a la articulación nacional de docentes y no docentes se suma un movimiento estudiantil combativo, que cuestione la falsa promesa de "ascenso social" del PT y exija que no solo se terminen los recortes en la educación, sino que se amplíen las inversiones en las universidades, se garanticen becas y permanencia estudiantil para todas las necesidades, se construyan viviendas para los miles de jóvenes que las necesitan para seguir estudiando, y que frente a los recortes de vacantes en el FIES, se estaticen los grandes grupos privados que lucran con las deudas de la mayoría de la juventud en las instituciones pagas y con miles de millones dados por el gobierno, entonces a partir de la educación, la alianza entre trabajadores y estudiantes podrá abrir el camino a una "tercera vía" de respuesta a la crisis económica del país.

Esta "tercera vía", opuesta a los intereses del PT por un lado, y de la oposición de derecha y el PSDB por otro, puede levantar a la sociedad de conjunto. Como en Chile, donde mineros, docentes, amas de casa, trabajadoras y trabajadores de distintos sectores salieron a apoyar a la juventud que luchaba por derechos, en Brasil se podría parar la onda de ataques de los que ayer prometían una vida mejor para el pueblo.

Para ello tenemos una primera oportunidad. Se realizarán dos congresos estudiantiles en junio: el de la Unión Nacional de Estudiantes (UNE) -dominada por el gobierno- y el de la Asamblea Nacional de Estudiantes Libres (ANEL). En ambos, corrientes como el PSOL y el PSTU intervendrán y se propondrá pensar los rumbos del movimiento estudiantil para los próximos meses y años.

En estos congresos está planteado determinar una misma política que responda a la crisis en la educación, tanto en las privadas como en las universidades públicas. Un primer paso sería la verdadera coordinación de las luchas, por ciudad, estado y región, como parte de contruir un gran encuentro nacional de los sectores en lucha, que apoyándose en la fuerza delmovimiento estudiantil en las universidades públicas, se dirija a la mayoría de los estudiantes que están en universidades privadas y también a los secundarios. Esta coordinación multiplicaría las acciones que ya están ocurriendo en solidaridad con los tercerizados, por asistencia estudiantil, contra la represión en las universidad como ocurrió escandalosamente en la Universidad del Estado de Rio de Janeiro (UERJ), coordinaría el papel de los estudiantes contra los ajustes, el Proyecto de Ley tercerizador (PL4330), los decretos del ajuste (MP 664 y 665) y los despidos. Hay que dar pasos reales para hacer concreto el planteo que muchas corrientes han agitado de "huelga general de la educación".