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Red Internacional
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Mundo Obrero. Huelga en el Corazón de Pemex

La reconocida periodista Ana Lilia Pérez publicó este 15 de Julio un reportaje en el que da cuenta del hartazgo de los trabajadores petroleros ante las consecuencias catastróficas de la crisis internacional del petróleo y de la reforma energética en el país.

Sábado 23 de julio de 2016

El pasado 25 de Junio los trabajadores de Cotemar, compañía contratista de Pemex, organizaron un paro en la Sonda de Campeche, el área más importante del sector en México, obstruyendo así el paso al principal centro de producción de Pemex. Pero los medios de comunicación callaron.

De la Sonda de Campeche se extraen tres cuartas partes de todo el petróleo que México produce. Ahí se encuentra instalado el Complejo Cantarell, el segundo más importante en todo el planeta, superado tan sólo por el Complejo Ghawar, en Arabia Saudita.

El Complejo Cantarell, ubicado a 85 kilómetros de Ciudad del Carmen, está formado por los campos petroleros Nohoch, Chac, Kutz, Ixtoc, Sihil y Akal, este último el más importante campo de todo el Complejo Cantarell debido a que en él se encuentra la plataforma Akal-C, el “monstruo” de Cantarell que agrupa 7 plataformas de producción y perforación de crudo. Ahí, en el corazón de Pemex, es donde se registró el paro de 300 trabajadores.

Los trabajos que se realizan en Cantarell son en alta mar o tipo costa afuera, es decir, plataformas petrolíferas que están alejadas de tierra firme y donde la construcción de las plantas son necesariamente flotantes o fijadas en el fondo marino. Por el mismo tipo de trabajo desempeñado, los trabajadores laboran en barcos o náuticos, y duermen y comen en plataformas habitacionales, también llamados “floteles”, que son barcos acondicionados para que los plataformeros duerman y coman.

Inicia el proceso, los trabajadores son los protagonistas

Todo comenzó en octubre del 2015 cuando la empresa Cotemar retiró a los trabajadores prestaciones y les redujo sus salarios. Meses después, en marzo del 2016, se deshizo de 2300 plazas, “lo que encendió las alertas entre el sector Costa Afuera a escala internacional. Entonces comenzó a hablarse de qué tan difícil estaría el negocio petrolero en el Golfo de México con tal número de despidos” escribe Ana Lilia Pérez.

Según la periodista -actualmente exiliada en Alemania-, “hasta hace poco, Cotemar era una compañía que ofrecía de las mejores condiciones laborales entre las empresas que operan en los servicios Costa Afuera en la Sonda de Campeche, y en menos de un año pasó a los despidos masivos y reducciones salariales”.

Y es que, de 50 000 fuentes de trabajo tabulados en el sector Costa Afuera en la Sonda de Campeche, en sólo dos años se redujo casi a la mitad y con salarios más paupérrimos, como lo hemos venido denunciando en La izquierda diario.

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La investigación señala que los contratos que Cotemar mantenía con Pemex se han reducido considerablemente, así como las obras operadas por dicha compañía, mismas que han disminuido hasta un 50 por ciento.

Por eso, ante la tormenta que está sacudiendo a Pemex, los empresarios deciden “lanzar al mar” a miles de trabajadores y las familias que de ellos dependen, para que el negocio continúe a flote y seguir percibiendo enormes ganancias.

Y es que los capitalistas no pueden actuar con menor ignominia y vileza. Se deshacen de trabajadores como cuando en los siglos XVII y XVIII los traficantes negreros con total desvergüenza aventaban esclavos al océano porque el exceso de peso no les permitía navegar.

Por eso, tras ocho meses de condiciones cada vez más hostiles, y al ser observadores directos del desplome del núcleo vital (la Sonda de Campeche) de la industria más importante del país, los trabajadores decidieron parar. La gota que derramó el vaso fue el aviso de que se venía una reducción salarial del 40 por ciento.

Escribe Ana Lilia: “[el 25 de junio] los embarcados de Cotemar, a bordo del barco Atlantis, y quienes hacían labores de mantenimiento mayor (…) hicieron sentir sus reclamos: dejaron herramientas, cruzaron los brazos, algunos incluso se recostaron en pasillos y escalinatas de las plataformas, otros se plantaron en las barandillas y el gangway del barco para bloquear la conexión al complejo de Pemex (…)”.

Sin embargo ese mismo sábado los trabajadores, con la presencia de funcionarios de Pemex, de Capitanía de Puerto y de la Secretaría de Marina, fueron desembarcados, trasladados a Ciudad del Carmen y despedidos. La prensa no hizo eco de esta valerosidad de los trabajadores de Akal-C que sólo tuvieron al mar como testigo.

Esta muestra de disposición a luchar debe ser ampliamente difundida. Los trabajadores de nuestro país deben conocer que su clase está levantando la cabeza, y que los únicos que pueden poner un freno de emergencia a este descarrilado tren llamado México, son los que día a día enriquecen a los patrones con su trabajo y esfuerzo.

Frente a toda amenaza de despidos por parte de la patronal, debe recuperarse la organización que emprenden los petroleros de Cotemar, con los métodos históricos de su clase, como el paro y la huelga en defensa de su trabajo y por no más familias en la calle.

En el escenario nacional e internacional, donde las consecuencias de la crisis estallada en el 2008 se descargan contra los trabajadores, las luchas de hoy deben ayudar a recomponer el ánimo y voluntad por la defensa de los derechos del conjunto de la clase trabajadora en el país.

Esta corta duración del paro en el corazón de Pemex es apenas un aviso. El descontento sigue creciendo junto con la rabia de más sectores de trabajadores, que se atreven a decirle a la patronal ¡Basta!