Los conductores de trenes de la empresa Southern Rail protagonizan una huelga de 48 horas por una larga disputa laboral en torno a la responsabilidad sobre la apertura y el cierre de puertas de las formaciones.

Alejandra Ríos Londres | @ally_jericho
Miércoles 14 de diciembre de 2016
La empresa Southern Rail busca eliminar el puesto de los guardias de todos sus servicios y subsecuentemente transferir las tareas que estos últimos realizan a los chóferes. Los trabajadores argumenten que la eliminación del requerimiento dual de conductores y guardias compromete la seguridad del servicio.
Southern, de Govia Thameslink Railway (GTR), un emprendimiento conjunto de la británica Go-Ahead, la francesa Keolis y el principal operador de trenes de Reino Unido, dijo que ninguno de sus 2.284 servicios funcionaría como resultado de la medida de fuerza. La empresa es responsable de los servicios desde el centro de Londres al sur de la ciudad, al aeropuerto de Gatwick y a Brighton en la costa sur.
La huelga se llevó adelante luego de que la empresa intentara en dos oportunidades, sin éxito, hacer que la justicia declarara ilegal la medida de fuerza con el argumento de que los sindicatos infringen la ley europea.
La disputa entre los sindicatos ASLEF (conductores) y RMT (guardias) con la empresa empezó en el mes de abril y desde entonces la actitud intransigente de Southern solo ha ocasionado percances a los usuarios que han sufrido cancelaciones y demoras en los últimos meses.
Por otra parte, la empresa ha sido duramente cuestionada por sindicatos, asociaciones de usuarios e incluso por algunos funcionarios por la mala gestión del servicio: retrasos que pueden llegar a durar una hora, precios excesivos y trenes sobrecargados. Se estima que unas 300 mil personas por día usan el servicio para acudir a sus lugares de trabajo.
Los sindicatos acusan al gobierno de obstaculizar las negociaciones y de manipular el conflicto luego de que el secretario del transporte, Chris Grayling, declara que la huelga tiene motivaciones políticas, y no descartó una ley a futuro que prohíba las huelgas ferroviarias. El secretario de ASLEF, Mick Whelan, manifestó que “el gobierno es el único responsable de causar molestias y problemas a los viajeros, ya que trata de extender el uso de trenes operados solamente por conductores”.
El alcalde de London, Sadiq Khan, opositor al partido en el Gobierno, en un gesto hacia los usuarios les dijo “ustedes pagan demasiado por los retrasos, cancelaciones y las interrupciones. Merecen un servicio mejor. Los pasajeros de Southern han sido abandonados por el gobierno”.
Según testimonios recogidos por medios locales algunos pasajeros dicen que hasta han perdido su trabajo o han tenido que dejarlo debido a un sinfín de problemas en los servicios de Southern. Consultados por la BBC algunos usuarios manifestaron simpatía por la acción de los trabajadores y su oposición al intento de la empresa de hacer prohibir medidas de fuerza.
Para el The Guardian la huelga es la de mayor impacto en los últimos 20 años y decenas de estaciones han visto sus servicios totalmente paralizados. Mañana se iniciará una instancia de diálogo entre los sindicatos y la empresa en la sede de Acas, un organismo independiente de mediación de disputas laborales, con el fin de retomar las negociaciones. Mientras tanto, está prevista otra huelga de 24 horas para el viernes y una paralización de cinco días desde el 9 de enero.