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Red Internacional
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Cataluña. Huelga general en Cataluña a dos días de la represión contra el referéndum

Este martes Cataluña vivirá una huelga general con impacto en sectores importantes. Un sector de las direcciones sindicales busca transformarla en una protesta ciudadana de la mano de la pequeña y mediana patronal.

Martes 3 de octubre de 2017

Reproducimos extractos de la nota publicada en La Izquierda Diario del Estado español, sobre el paro general de este martes en Cataluña. La versión completa se puede leer aquí

El pasado jueves las centrales de la izquierda sindical catalana -CGT, IAC, COS y CoBas- convocaron una huelga general para este martes 3 de octubre en contra de la oleada represiva desatada para impedir el referéndum del domingo y por una agenda de reivindicaciones sociales por las que se proponen pelear, en el marco del proceso constituyente de una república catalana, que fue apoyado por millones.

 
La brutal represión vivida durante la jornada del referéndum forzó a que las direcciones de los sindicatos CCOO y UGT en Cataluña, que junto a la ANC y Omnium forman la Mesa por la Democracia, se sumaran a la medida para rechazar la represión del Estado español. Aunque se suman tratando de convertirla en un paro cívico de la mano del govern catalán y la pequeña y mediana patronal.

A la dirección del procés independentista, en colaboración con las direcciones burocráticas de CCOO y UGT, les incomoda que la clase trabajadora pueda entrar en escena con sus métodos de lucha y sobre todo su propia agenda.

 
El llamado a un paro cívico (llamado “aturada”), si bien por un lado ha roto el cerco mediático que había contra la convocatoria a la huelga de este martes, también persigue quitarle el carácter de clase a la medida de lucha. Así de claro lo dejaba la dirección de las CCOO en su comunicado: “hacemos un llamamiento a la participación en la movilización de este día 3 de octubre a toda la ciudadanía en cualquiera de las formas que sean el resultado de un consenso entre todas las partes interpeladas a participar. Pactar paros en las empresas, en los barrios, en las escuelas... Todo aquello que podamos hacer de forma conjunta y pactada para garantizar una respuesta cívica, pacífica y de toda la sociedad”.

 
Por otro lado, la posición de las respectivas direcciones a nivel de todo el Estado español de ambas centrales ha sido completamente criminal. Después de los más de 800 heridos y la brutal represión desatada, su principal preocupación este lunes ha sido la de salir a oponerse a la huelga y a las decisiones de sus colegas catalanes. Álvarez y Sordo se han ubicado lealmente al lado del gobierno de Rajoy y la Constitución del 78, igualitos que (el dirigente del PSOE) Pedro Sánchez.

 
El papel de la movilización y la autoorganización popular para garantizar el 1-O
 

Para que el referéndum se pudiera llevar a cabo fue imprescindible el gran proceso de movilización y autoorganización popular que se vivió en la última semana. Las ocupaciones de los centros de votación por profesores, madres y padres, estudiantes, vecinos y activistas de los comités de defensa del referéndum, fueron claves para la apertura, y las concentraciones permanentes de centenares de personas durante todo el día para su defensa de la acción policial.
 

La posibilidad de que se extienda el proceso de movilización y autoorganización vivido en escuelas y barrios, a las empresas y los trabajadores públicos o el movimiento estudiantil, es algo que sin duda incomoda muchísimo a la dirección del PDeCAT, ERC y las entidades soberanistas. Sin embargo, y como el 1 de Octubre, esta es la única garantía de que el resultado del domingo pueda realmente efectivizarse, y que al mismo tiempo las demandas de la clase trabajadora, la juventud y los sectores populares empiecen a estar también en el centro.

 
¿Se abre la posibilidad de disputar la hegemonía del proceso catalán?
 

Este domingo se expresó el apoyo mayoritario del pueblo catalán a la conformación de una nueva república catalana y la apertura de un proceso constituyente. Incluso los que no compartimos el proyecto de formar un nuevo Estado independiente, menos el propuesto por Junts pel Sí, debemos defender el derecho a que este resultado pueda efectivizarse. Sin embargo, si la hegemonía de este proceso sigue en manos de los representantes históricos de las grandes empresas y familias del Principado es más que probable que el resultado del referéndum no pueda llevarse adelante.
 

Menos aún que se abra la posibilidad de decidir sobre como resolvemos grandes demandas sociales y democráticas pendientes, desde la lucha contra el modelo de “democracia para ricos” del que los convergentes han sido parte, hasta acabar con el desempleo repartiendo las horas de trabajo, conseguir unos servicios públicos y gratuitos financiados con impuestos a los ricos o la nacionalización de la banca y las grandes empresas.
 

Que la lucha en curso pueda abrir el camino a un verdadero proceso constituyente, donde toda esta agenda pueda discutirse sin ninguna limitación previa como se establecen en la Ley de Transitoriedad -que además hereda todo el marco legal del Estado español y la UE-, pasa por profundizar la autoorganización obrera y popular, independiente de los partidos capitalistas, para combatir la represión y que desde ésta se determine cuál debe ser la agenda completa por la que luchar.
 

El paro cívico o la lucha soterrada contra la huelga general
 

La decisión de querer diluir esta medida de lucha obrera, la huelga, en una “aturada” acordada con la patronal, evitar el conflicto con la misma -y sus partidos en el gobierno- y bloquear el proceso de asambleas que pudiera generarse para su preparación mediante cierres administrativos decretados desde la Generalitat o las empresas, trata de “conjurar” que el movimiento empiece a generar un ala de clase que pudiera adoptar una hoja de ruta independiente. Si la clase obrera percibe que es capaz de parar un país para enfrentar la represión del Estado ¿No podría llegar a la conclusión de que puede hacerlo también para conseguir una jornada laboral de 30 horas, un salario mínimo de 1.200 euros y acabar con la precariedad?

 
Desde el procesisme se pretende seguir usando la movilización como base de maniobra para una agenda hegemonizada desde 2012 por los herederos del pujolismo, con la subordinación política del conjunto del bloque soberanista. Una hoja de ruta que aspira a una solución basada en una negociación con el Estado conseguida por la intermediación de la comunidad internacional. Una vía muerta. Ni siquiera las brutales imágenes del domingo han hecho cambiar en lo sustancial el respaldo de todos los gobiernos extranjeros a Rajoy, más allá de algunas críticas para la galería, ni, en el plano interno, ha hecho moverse un ápice al PSOE -la esperanza blanca del proyecto regeneracionista de los “comunes” y Podemos- de su fiel apoyo a gobierno del PP.
 

A pesar de estos intentos, las muestras de organización y lucha de diferentes sectores obreros y populares siguen extendiéndose. Este lunes por la tarde se han realizado nutridas asambleas de comités de huelga en barrios y pueblos como Nou Barris, Guinardó, Gràcia, Sants o Mataró.

Este es el camino que debemos profundizar y desarrollar hasta lograr la salida de las fuerzas policiales estatales que están actuando como un ejército de ocupación, conseguir que el resultado del 1-O pueda efectivizarse ligado a la apertura de un verdadero proceso constituyente sin tutelas ni herencias y soldar la unidad con los trabajadores y sectores populares del resto del Estado en una lucha común para conseguir acabar con el Régimen del 78.
 

Para ello es fundamental que la izquierda sindical se separe radicalmente de este paro cívico o “aturada” y llame a los trabajadores a extender la huelga más allá del día 3, convoque asambleas y extienda los comités de huelga u otros organismos de este tipo a los centros de trabajo. La izquierda anticapitalista, empezando por la CUP, deberían romper todo seguidismo al plan de Puigdemont y Junqueras y abrazar una hoja de ruta de independencia de clase.