Lucha de los trabajadores metalúrgicos en Alemania pone al centro el debate sobre las horas de trabajo, la sobreproducción a la cual son arrojados los trabajadores y las horas para la recreación.

Sebastián Castro Director Colegio de Periodistas Antofagasta
Viernes 9 de febrero de 2018

Una importante conquista tuvieron los trabajadores metalúrgicos alemanes.Reducir a 28 horas de trabajo por dos años y un aumento salarial de un 4,3% además de algunas bonificaciones, fue el resultado de la unidad y fuerza movilizadora de los trabajadores alemanes.
De los más de 2,3 millones de afiliados a la sindical IG METALL alemana, 1,5 realizaron paros simultáneos de entre 260 a 280 fábricas además de amenazar con huelgas ilimitadas.
Esto logró una negociación favorable en términos de calidad de vida y las horas que cada trabajador entrega a las más de 700 empresas metalúrgicas involucradas en el proceso de las cuales entregan trabajo a más de 3,9 millones de obreros dándole una importancia estratégica a la economía alemana.
Más de 13 horas duró la negociación entre la central sindical y la patronal encargada de la producción automovilística de importantes marcas como Mercedes Benz, Daimler, BMW y Airbus y docenas de proveedores más pequeños.
Así, se redujo la carga horaria de 35 horas -10 menos que en Chile- a 28 horas semanales.
El acuerdo incluye además mejoras salariales altas, con un incremento de hasta un 4,3% en la renta de los trabajadores, aunque inicialmente se pedía un alza de 6%.
Esto se puede ver como una lejana realidad en Chile, ya que no existen sindicatos por fuera de la CUT con tanto poder, existe una patronal multinacional que no repara en poder abaratar costos buscando siempre como aprovecharse de las horas de trabajo extenuantes además de una atomización del movimiento obrero mismo.
Ante esto la pregunta sería ¿Por qué entregar tantas horas al trabajo? ¿Como se ve esto reflejado en los distintos trabajos existentes?
Los sistemas de turnos son un ejemplo de esto. Lo es también la forma en que turnos rotativos y jornadas excepcionales a veces son agotadoras tanto en lo mental como lo físico del trabajador. Un preámbulo a los accidentes, la mayoría de los casos, fatales.
Esto trae consigo siempre importantes preocupaciones a los involucrados en la producción: la negociación permanente del impacto de las horas de trabajo tanto en el trabajador como quienes los rodea.
La conciliación de horas para las familias no es un problema solo alemán. En Chile las extenuantes jornadas de trabajo de 45 horas semanales, incluyendo horas extras, excepciones y metas de producción son una importante carga horaria. En este sentido se nuclean problemas de índole familiar.
Algunos casos cercanos
Daniela Avilés es profesora de una escuela del sistema público en Antofagasta, segunda región de Chile. Hacia unos meses recibió una carta que anunciaba su despido, aludiendo a métricas estandarizadas que no habrían sido cumplidas. La profesora alega su reincorporación al tener buenos resultados en el test laboral.
Pasa que en Chile los directores de colegios públicos tienen la facultad de “disponer” de un 5% de la dotación de cada colegio afiliado al sistema municipal de enseñanza.
Esto conlleva a un fenómeno de inestabilidad laboral importante entre los profesores. Hoy se encuentra en la lucha por su reincorporación mientras denuncia que la carga horaria es otra realidad: la distribución entre las horas lectivas y no lectivas traen importantes problemas laborales, familiares y de salud a los docentes.
Javier, es un joven trabajador de una empresa de explosivos en la misma ciudad, desvinculado por “necesidades de la empresa” mediante el artículo 161 del código laboral, trae consigo no solo un ataque a la organización de su sindicato -Javier es delegado sindical- sino en medio del comienzo a una campaña por la reducción de horas en ese espacio de trabajo.
El caso más decidor se traslada a la empresa de ferrocarriles Antofagasta-Bolivia, donde Nicolás, operador de trenes, tras haber denunciado en una asamblea sindical los extenuantes horarios laborales, fue despedido sin mediación alguna.
Siendo desvinculado, este realizó los reclamos pertinentes puesto que estaba postulando como director sindical, cargo que inclusive hoy ostenta al ser igualmente votado por sus compañeros de trabajo.
Estos casos no son aislados, tienen detrás la fuerte denuncia a los horarios de trabajo que día a día le quitan cientos de horas de calidad de vida a sus trabajadores.
En Chile no es un tema. a través de estos ejemplos debiese empezar a serlo. En un momento donde los trabajadores alemanes muestran un camino -siempre insuficiente- para la mejora de las condiciones laborales ponen también a la luz la histórica lucha entre capital y producción.

Sebastián Castro
Periodista Audiovisual