En la ciudad de Berisso se encuentran los coipos, que como los carpinchos, se ven obligados a irse de su hábitat por la destrucción y contaminación del humedal donde viven. Los vecinos denuncian al Municipio como principal responsable.
Sebastián Palmas Profesor de Geografía | Militante de La Marrón Docente en Ensenada.
Valeria Molina Docente de biología de La Marrón Ensenada
Martes 24 de agosto de 2021 22:00
Hace unos días volvieron a ser noticias los carpinchos. No por su simpatía (que la tienen), sino por la queja de vecinos y vecinas del barrio privado Nordelta. Noticia que fue levantada y fogoneada por medios como La Nación, en una cruzada anti carpincho.
Todo para beneficiar a ese sector privilegiado que vive con lujos mientras los barrios populares sufren las consecuencias, como inundaciones recurrentes. Recordemos que este barrio se construyó sobre su hábitat, los humedales, y lo que hacen estos simpáticos animalitos es volver, lógicamente, porque no tienen donde ir y es su medio de vida donde consiguen su alimento.
¿Qué pasa en Berisso?
Fabián Cagliardi, que gobierna el municipio de Berisso, tiene contravenciones en su contra, llevada a cabo por vecinos, y hasta demandas penales por no cesar la deforestación y destrucción de espacios verdes y humedales. El Canal Génova es un humedal donde habitan los coipos, pero funciona como vertedero de desechos y residuos cloacales sin ningún tipo de control. Ni el municipio ni organismos que deberían encargarse de controlar, dan alguna solución. Y los vecinos denuncian que al limpiarlos sin ningún tipo de recaudo, terminan afectando a gran parte de la diversidad biológica de mismo.
En Nordelta los carpinchos, en Berisso los coipos. Unos y otros se ven afectados por los negocios inmobiliarios y la complicidad de los gobiernos. Pero ¿Quiénes son los coipos?
Los coipos (Mycastor coipus), también conocidos como nutria o falsa nutria, es un roedor herbívoro nativo de Sudamérica. La distribución de los coipos estuvo positivamente asociada a las pasturas usadas para la ganadería que contribuyen una fuente de alimento para estos roedores, el tipo de vegetación característica de estos pastizales naturales se desarrollan en parcelas lindantes a los ríos.
La expansión del monocultivo, en especial de soja, modificó todo esto, alterando el equilibrio ecosistémico. Esta modificación del ambiente confronta a los organismos con un amplio rango de condiciones nuevas, afectando las condiciones climáticas y la disponibilidad de alimento. En la actualidad en su área de distribución y dado que la abundancia de las poblaciones de muchos de sus predadores disminuyeron drásticamente gran parte de la mortalidad es causada por perros, y por el hombre.
Pero no todos tenemos la responsabilidad en la modificación de su hábitat. El extractivismo no sólo genera pobreza y desigualdad, porque mientras se fugan dólares a costa del saqueo de recursos y se paga la deuda, nada llega a los miles de desocupados y precarizados que hay en el país, sino que también genera un gran impacto ambiental destruyendo la biodiversidad y profundizando la crisis climática.
Vecinos denuncian que la aparición de coipos muertos se debe a que la limpieza del Canal Génova llevada adelante por el Municipio destruye toda la diversidad biológica de dicho humedal, provocando la muerte o huida de estos animales ante la falta de resguardo y alimento.
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Ante la destrucción de su hábitat, los coipos aparecen en las casas de los vecinos, asustados y sin lugar donde ir, dando cuenta de las consecuencias que sufren por la acción de empresas extractivistas y contaminantes, que el gobierno avala con su política de recaudar más dólares.
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Por eso es que el reclamo por la ley de humedales que se viene expresando en las calles por ambientalistas y diferentes organizaciones políticas se hace cada vez más urgente. El pasado miércoles miles de personas se movilizaron al Congreso, convocados por la Multisectorial de Humedales de Rosario y la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones para que se trate la ley, cajoneada por los distintos gobiernos y por el lobby de mineras, por los sojeros de los agronegocios y por los especuladores inmobiliarios.
Unidad de todas las luchas
Ante la avanzada extractivista y el aval del gobierno que sólo le importan los dólares que esas prácticas le proporcionan para cumplir con el FMI y sus vencimientos, debemos seguir movilizados de manera independiente del Gobierno y los partidos patronales que, a pesar de sus discursos "verdes" de campaña, vienen demostrando que no van a detener la destrucción ambiental.
Es urgente terminar con todo tipo de extractivismo y destrucción de los hábitats naturales, en vías a restaurar los lugares dañados, para que animales como el coipo y los carpinchos vuelvan a su hábitat.
Dicha restauración debe hacerse conjuntamente con trabajadores y vecinos de la zona que son los principales interesados en salvar nuestro ambiente de la depredación capitalista, afectando las ganancias de los grandes empresarios que vienen amasando fortunas a pesar de la crisis económica y la pandemia.
Sólo la unidad de ambientalistas, vecinos y trabajadores pueden ponerle un freno a las empresas que destruyen el planeta y garantizar mejores condiciones de vida para humanos y animales de la zona.
El Frente de Izquierda Unidad, viene siendo parte de estas luchas y buscando ser una tercera fuerza que lleve las demandas ambientales a los consejos y al congreso, para fortalecer dichas peleas, en defensa de los carpinchos de Nordelta, de los coipos en Berisso y por una vida que merezca ser vivida.