La Junta Interna de IOMA-ATE se enteró a través de los medios que el diputado del PO-FIT presentó en la Legislatura un proyecto que modifica el órgano de gobierno de la obra social. Aquí la crítica y el debate.
Jueves 3 de mayo de 2018
A través de los medios de comunicación nos hemos enterado que desde la banca que ocupa el diputado Guillermo Kane del PO (FIT) se ha presentado para el debate en la cámara baja un proyecto de ley que modifica el órgano de gobierno que actualmente tiene el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA).
En primer lugar lamentamos no haber podido debatir previamente la iniciativa, siendo que los trabajadores de IOMA, y en particular quienes integramos la Junta Interna de ATE en el organismo tenemos muchas opiniones y posiciones que aportar, a partir de la experiencia y conocimiento en años de lucha en defensa de la Obra Social y la salud de los estatales y sus familias.
Fue en plena crisis del año 2001 cuando por primera vez los trabajadores de IOMA en asamblea votamos por unanimidad un planteo de democratización de la conducción del Instituto, con la conformación de un directorio de trabajadores que verdaderamente defienda los intereses de los trabajadores estatales y sus familias, frente a los negociados de los grandes prestadores de salud por un lado y el sistemático vaciamiento que los diferentes gobiernos han hecho de los recursos del IOMA.
Desde ese momento y hasta hoy, la defensa de la Obra Social y la denuncia de su vaciamiento es parte de cada pelea que encaramos los trabajadores de IOMA.
Un problema metodológico
Desde la Junta Interna de ATE en IOMA estamos completamente abiertos a debatir cualquier proyecto que signifique poner en cuestión los manejos que todos los gobiernos hacen sistemáticamente de nuestra Obra Social y frente a ellos levantar una salida que signifique poner el IOMA bajo la propia administración de trabajadores y afiliados, rediscutiendo todos los convenios, abriendo los libros para demostrar el destino de los casi 40 mil millones de pesos que aportamos íntegramente los trabajadores y conforman el presupuesto anual del Instituto, etc.
Pero estamos lejos de cualquier ilusión parlamentaria, somos conscientes que los bloques que representan a los partidos patronales son los responsables de la situación de deterioro del IOMA, por eso, la única alternativa pasa por desarrollar la movilización de los afiliados en defensa de su propia salud, apoyados en los trabajadores que día a día sostenemos con nuestros esfuerzos y hacemos funcionar la obra social más grande del país (luego del PAMI) que tiene 2 millones de afiliados, 14 regiones y 198 delegaciones en toda la PBA.
Pero además, la junta interna la integramos compañeros militantes del PTS en el Frente de Izquierda, junto a compañeros independientes, que son parte de un sindicalismo combativo, antiburocrático y clasista. Como se sostuvo durante el mandato de Christian Castillo, defendemos una utilización de las bancas parlamentarias del FIT como tribuna para desarrollar la lucha de los trabajadores, y desde esta óptica, todo proyecto de ley que se impulse es más fuerte si se apoya en los propios interesados para desarrollar la movilización. En este caso desde ya los miles de afiliados, pero también los trabajadores del IOMA que además de conocer el funcionamiento de la obra social, también somos afiliados. Sin ésta perspectiva, se trata de mero parlamentarismo.
Hecha la crítica metodológica queremos referirnos al contenido del proyecto del diputado Kane, esperando que nuestros aportes sirvan a desarrollar el debate que, necesariamente, los estatales, docentes, judiciales, municipales y trabajadores de la salud de la PBA tenemos que dar, llevándolo a cada sindicato, impulsando asambleas y plenarios abiertos a todos los trabajadores, para tomar el futuro de nuestra salud en nuestras manos.
IOMA es de los trabajadores
El proyecto del Diputado Kane, modifica el artículo segundo de la ley de creación de IOMA (Ley 6982) que establece la composición y forma de elección del órgano de conducción que tiene el Instituto de Obra Médico Asistencial.
La consigna de un Directorio de trabajadores y afiliados que hemos sostenido desde hace muchos años los propios trabajadores del Instituto comienza por derogar ese artículo, pero de ninguna manera puede detenerse allí. La conducción del IOMA debe estar en manos de los propios afiliados, sin ningún tipo de injerencia del poder ejecutivo de turno, ya que son los propios trabajadores del estado provincial los que financian íntegramente la obra social. Un 4,8% en forma de aportes directos y un 4,5% en forma de salario diferido (aportes patronales).
El proyecto presentado sostiene la antidemocrática figura del presidente de IOMA. Consideramos que debe eliminarse esta figura, para quien la ley de IOMA reserva poderes de veto por sobre el directorio. A su vez debería contemplarse que todos los miembros del directorio deben cobrar el equivalente al salario de los trabajadores estatales de la provincia, y ser revocables en sus mandatos por asamblea.
Pero la “democratización” de IOMA no puede quedar limitada a su organigrama de conducción, deben establecerse asambleas de afiliados periódicas, con informes públicos de los convenios celebrados y los planes prestacionales trazados. Los libros contables deben ser públicos, informándose el destino de los fondos que se aportan mes a mes.
Una comisión de fiscalización conformada por afiliados de todos los sectores, integrada por un número de profesionales de la salud con experiencia en auditoría prestacional, elegida por el voto secreto y directo de los afiliados para los fines de control y fiscalización, debe funcionar con pleno acceso a los convenios y contratos, mecanismos de pagos y controles post prestacionales de auditoria y fiscalización.
La salud como un derecho y no como negocio
Si bien la administración de IOMA por sus legítimos usuarios es una consigna muy importante por la que luchamos, somos conscientes que en el actual sistema de salud del país (compuesto por los 3 subsectores público, privado y obras sociales) está basado en el lucro de este sistema capitalista y por lo tanto refuerza la desigualdad en el acceso a un derecho fundamental como es la salud.
Por lo tanto, si bien nuestra pelea de fondo es por un sistema único de salud, público, gratuito y de calidad, planteamos claramente que, hasta lograrlo defendemos la existencia de IOMA como obra social estatal y provincial, autofinanciada por sus afiliados, autárquica y autónoma y que sea dirigida por sus afiliados.
Este debate no es contemplado en ningún momento ni en el proyecto, ni en los fundamentos que presenta a sus pares el diputado Kane. Para nosotros, la reforma más importante que debería discutir cualquier proyecto que piense al IOMA desde la óptica del pueblo trabajador es la modificación del Artículo 1º de la ley de creación de IOMA, que dice: “La actividad del Organismo se orientará en la planificación de un sistema sanitario asistencial para todo el ámbito de la Provincia (…)” Se sostiene un enfoque limitado del concepto de salud, restringiéndolo al campo asistencial. Una problematización de la obra social debe comenzar por incluir un concepto de salud más amplio, que tome en cuenta la prevención como una premisa fundamental sobre la que desarrollar el sistema sanitario y no sólo la práctica asistencial.
Creemos que es fundamental ampliar el concepto de salud/enfermedad y por esta via las políticas prestacionales de nuestra obra social, e incorporar el concepto de prevención sanitaria en su más amplio sentido.
Nuestros aliados son los trabajadores, no los prestadores
Queremos señalar un error de concepto que encontramos en los fundamentos que sostienen el proyecto del Diputado Kane, donde se pone un signo igual entre las obras sociales (pre pagas y sindicales) y las de origen provincial (todas aquellas que integran la Cosspra).
Si bien el sistema de obras sociales integra uno de los 3 subsectores del sistema de salud de nuestro país, las obras sociales estatales tienen particularidades que no pueden ignorarse para un correcto análisis de las mismas.
En el caso de IOMA su creación tiene rango constitucional y un claro carácter estatal. Esto no significa que deba valerse exclusivamente de prestadores estatales y/o públicos.
“El vaciamiento de las obras sociales es una política que lleva décadas, basada en la tercerización de las prestaciones en clínicas y consultorios privados, en desmedro de centros de salud propios como era corriente tiempo atrás”. Esta afirmación del proyecto es incorrecta para el caso de IOMA, que nunca tuvo clínicas, sanatorios o centros propios, sino que ha desarrollado un modelo de convenios con entidades intermedias, buscando garantizar la posibilidad de elegir en un espectro más amplio que las limitadas ofertas de prestadores de las obras sociales. Esto es así porque uno de los aspectos que diferencia IOMA del resto de las OS es el principio de libre elección del prestador.
Sin embargo, son estos mismos convenios los que han configurado todo tipo de negociaciones en favor de los intereses de los grandes prestadores de salud. Si bien no se puede plantear, al menos no sin proponer una reforma integral del sistema de salud en su conjunto, que IOMA sólo tenga convenio con entidades estatales (hospitales, laboratorios, etc). Si es necesario señalar con fuerza que, en la pelea por un sistema único estatal de salud, con producción estatal de medicamentos esenciales, etc. es necesario imponer un control de los propios afiliados sobre los convenios que se realizan con los prestadores privados, es decir sobre la calidad y cantidad de servicios brindados.
La Obra Social tiene más de 300 profesionales auditores médicos, psicólogos, farmacéuticos, bioquímicos, trabajadores sociales, odontólogos, terapistas ocupacionales y de otras diversas disciplinas de la salud.
Estos compañeros trabajan auditando todas y cada una de las prestaciones que brinda la Obra Social. Su tarea profesional consiste en analizar cada solicitud desde el punto de vista de las normativas vigentes y de los criterios técnico científico de cada área específica. Esta auditoría tiene el sentido de "cuidar" los intereses de IOMA que no deberían ser distintos de los intereses de los afiliados, para garantizar el acceso a las prestaciones cuando ellas correspondan y se justifiquen, garantizando criterios de igualdad y accesibilidad.
Sin embargo, estas tareas se han venido restringiendo y deteriorando con el paso de los años. Las auditorías en terreno dejaron de realizarse en forma regular a partir del 2000/2001 cuando se inició el proceso de reconversión de Obras Sociales que permitió enormes negociados con nuestro IOMA, para los grandes empresarios como la Industria Farmacéutica.
Por eso es necesario reclamar el fortalecimiento de la política de control y auditoría basadas en el plantel profesional del IOMA, reforzando las áreas necesarias, y brindando la estabilidad laboral a los profesionales.
Las gestiones de los últimos años nos dejaron el triste saldo de nuevos convenios que han avanzado significativamente en el gerenciamiento del IOMA, desarticulando la auditoria y entregando el poder de decisión a los prestadores. Todo el poder de control, auditoria y fiscalización debe estar en manos de sus trabajadores y los afiliados, que somos los únicos verdaderamente interesados en que IOMA esté al servicio de la salud de los trabajadores estatales.
Las auditorias pos prestacionales, las auditorias en terreno, incluso el desarrollo de nuevos programas informáticos por parte de los técnicos y profesionales con los que cuenta el IOMA para un mejor control de las prestaciones que se brindan, en definitiva el poder de contralor realizado por los propios trabajadores del IOMA es el único control efectivo que los trabajadores podemos apoyar.
Los trabajadores del IOMA no solo luchamos por mejorar nuestras condiciones laborales y nuestro salario. Ante todo debemos defender nuestra fuente de trabajo y la fuente de salud de nuestras familias y la de cientos de miles de trabajadores de la provincia.
Con la misma fuerza que reclamamos durante años un salario igual a la canasta familiar, nos oponemos enérgicamente a toda injerencia de los prestadores en nuestra obra social y en particular de la Industria Farmacéutica que ya controla cerca de la mitad del gasto en medicamentos, en beneficio de sus propios intereses empresariales.
Todas estas medidas debemos impulsarlas en el camino de que IOMA sea dirigido por sus verdaderos dueños, quienes la financian íntegramente. Un Directorio de trabajadores de todos los sectores estatales, libremente elegido por todos los afiliados, es la única garantía que tenemos los trabajadores y afiliados de IOMA, para pelear para que la salud deje de ser un negocio de los grandes prestadores, y pase a ser un derecho para cada trabajador. Un directorio independiente del gobierno de turno que defienda realmente los intereses de los afiliados y no del ejecutivo y los prestadores.
Por eso queremos señalar que es un error hablar de los prestadores en general. No se puede igualar los pequeños prestadores individuales, los Acompañantes Terapéuticos, cuidadores domiciliarios, enfermeros, psicopedagogos, etc. cuya facturación a IOMA constituye su único ingreso mensual, con las entidades intermedias que agrupan a otros prestadores individuales (colegios profesionales, cámaras, federaciones) y mucho menos con los grandes grupos que imponen precios y sus criterios de mercado en la salud.
La falta de pagos que se ha profundizado con la implementación del nuevo sistema (Sigaf) no ha sido para todos los prestadores. La gestión ha tomado la iniciativa de regularizar rápidamente los pagos a los grandes prestadores, pero no con los prestadores individuales, que atraviesan una situación de gran vulnerabilidad.
Cualquier pelea en defensa de IOMA debe partir de distinguir que son los trabajadores, afiliados y pequeños prestadores individuales nuestros aliados para desarrollar esa lucha.
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