La aprobación de la reciente Ley de Identidad de Género despierta a los sectores más reaccionarios y conservadores de la clase dominante.
Jueves 26 de mayo de 2016
Foto: El Deber.
El pasado sábado 21 de mayo, el presidente en ejercicio, Álvaro García Linera, promulgó la Ley de Identidad de Género, la cual permitirá a las personas transexuales y transgénero cambiar el nombre y género en sus documentos de identificación, la misma establece el procedimiento para el cambio de nombre propio, sexo e imagen en quince días a partir del inicio del trámite, así mismo las instituciones públicas tienen un plazo de tres meses para adecuar su reglamentación a las disposiciones de la ley ya mencionada.
La comunidad GLBT y otros sectores de la población celebraron el avance en la legislación boliviana, ya que pasaron más de ocho años desde que se presentó la primera propuesta de ley de identidad sexual. Entretanto la Iglesia Católica y las Iglesias Evangélicas manifestaron su rechazo. El 25 de mayo el Arzobispo de la arquidiócesis de Santa Cruz, Sergio Gualberti, anunció que a nombre de la Iglesia Católica, la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) presentará un “Amparo Constitucional” en contra de la reciente ley promulgada. El representante de la iglesia católica dijo a medios de comunicación en Santa Cruz “Creo que no se puede aprobar una ley de esa manera, desde la Iglesia pensamos preparar un Amparo Constitucional porque no estamos conformes de la manera como se ha procedido". Así mismo, la CEB pidió a la Asamblea Legislativa, tras la aprobación de la norma en la Cámara de Diputados, que la ley se pueda debatir con toda la población y que se escuche todos los puntos de vista, buscando mantener la discriminación y exclusión social de estos grupos.
Por su parte, el 23 de mayo, los evangelistas salieron a las calles de Santa Cruz manifestando su desacuerdo y argumentando que la promulgación de ésta ley "va en contra de la naturaleza humana". El vocero de las Iglesias Evangélicas de Santa Cruz, Víctor Palma, señaló a un medio local que el contenido de la norma atenta contra el modelo natural de la familia “La protesta será constante para sensibilizar a las autoridades a fin de que puedan corregir el error que cometieron al sancionar la Ley que distorsiona el núcleo de unidad familiar” dijo.
También en las redes sociales se puede ver cómo activistas religiosos arremeten contra los derechos más básicos de la comunidad trans y otras diversidades sexuales, exigiendo la nulidad de la ley 095, argumentando la anti naturalidad, la obscenidad que significa el cambio de nombre, de sexo o la posibilidad de matrimonio entre personas del mismo sexo e incluso la adopción, temiendo que estos últimos derechos también sean conquistados.
Una vez más la iglesia en su generalidad nos demuestra que tiene en lo más recóndito de sus entrañas al sistema patriarcal y que lo defenderá incluso contra sus mismos aliados -en algunas ocasiones- cómo lo es el gobierno; ya que aun sabiendo de las condiciones laborales o de acceso al empleo, salud y educación que tienen las personas trans, de manera directa e indirecta al oponerse a ésta ley les condenan a la prostitución cómo única fuente de ingreso y les niegan la posibilidad de una vida digna dentro de sus alcances en éste estado patriarcal, todo en nombre de Dios.
Las Iglesias, no cesarán en atacar los derechos de todas las diversidades sexuales, es necesario defender, insistir y hacer prevalecer éste avance ya que la identidad trans es históricamente estigmatizada, y las conquistas que se tuvieron por parte de la lucha y organización tienen que ser la base para conquistar una igualdad en la vida real y no sólo en el papel. La lucha por la libertad sexual y contra el patriarcado no se reduce a una ley de identidad de género, la lucha es más grande, es necesario luchar contra toda forma de explotación, discriminación y opresión, la lucha debe ir de la mano del movimiento obrero, las mujeres, estudiantes, indígenas y demás sectores oprimidos.
Como diría Lohana Berkins fundadora de ALITT, la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti
«…No es cuestión de que el Estado un día te diga ‘te reconozco que sos travesti’ y ahí termine la cuestión. Yo siempre voy a estar situada en un montón de exclusiones que no tienen que ver necesariamente con ser travesti. Yo creía que era única en el mundo, que las travestis éramos las únicas que sufríamos. Cuando salí al mundo, ví que éramos millones los que sufríamos.»