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Ilusiones y realidades de Vaca Muerta

Esta semana el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) presentó un informe con la proyección que se hace del impacto económico que tendría Vaca Muerta en Neuquén.

Jueves 25 de septiembre de 2014

Si se ejecutan los planes previstos (nueva Ley de Hidrocarburos mediante incluida) y se llega a los 1.000 pozos perforados, el informe señala que se crearían entre 40.000 y 60.000 nuevos puestos de trabajo, y que el PBI de Neuquén crecería entre un 75% y un 100%. Esto redundaría a su vez en un crecimiento de entre 3 y 4 puntos del PBI a nivel nacional.

Es innegable la vertiginosa transformación que viene sufriendo la provincia de Neuquén a partir del hallazgo de la formación de Vaca Muerta, que concentra la atención de las principales inversiones imperialistas en el país, incluso con la aún abierta indefinición con los fondos buitres. El gobierno del MPN se transformó en una “agencia de viajes”, donde funcionarios viajan por el mundo buscando inversores extranjeros, y “pasean” a CEO´s y gerentes de petroleras extranjeras por Vaca Muerta, “seduciendo al capital”.

Pero todos estos números maravillosos de “la nueva Arabia Saudita” (Capitanich dixit) no cierran por ningún lado, o mejor dicho, cierran sólo para algunos. Es que la vida no es como las matemáticas.

Más que Puerto Madero

Como reconoció el intendente de Añelo, en esta pequeña localidad cercana a Vaca Muerta “un metro de tierra vale más caro que en Puerto Madero”. Por eso no podría encontrarse una mejor definición de esa ciudad que la del propio intendente del MPN: “es una ciudad colapsada”. Que él tiene parte de la responsabilidad de ese “colapso” no lo dice, pero no se puede pretender tampoco tanta sinceridad.
La diferencia es que en Añelo no viven ni Boudou, ni los funcionarios de La Cámpora, ni empresarios multimillonarios. Es un pequeño pueblo que en un año vio duplicar su población, donde el alquiler de una pieza llega a los $10.000 por mes, donde no existe siquiera un hospital público, donde las maestras cobran poco más de $6.000 al mes y deben vivir en otras localidades donde el boom inmobiliario no es (tan) exuberante.

En Puerto Madero tampoco existen comunidades del pueblo mapuche, como sí las hay en Añelo, que son permanentemente hostigadas y desplazadas de sus tierras por las petroleras.

Conservadurismo y relación de fuerzas

Las expectativas generadas en torno a Vaca Muerta despiertan ilusiones en un sector de masas de que efectivamente traiga algún beneficio “para el pueblo de Neuquén”. Luego del alto costo político que significó para el gobierno de Sapag haber votado el acuerdo con Chevron en el 2013, el MPN encaró una millonaria y persistente campaña para revertir la imagen negativa. Recordemos que la votación en la Legislatura fue repudiada por una movilización de varios miles, que fueron brutalmente reprimidos, y le costó la derrota de la vicegobernadora en las PASO.

Esto lleva a cierta “pasividad” en un sector de masas, expectante de que en algún momento llegue el tan anunciado “derrame” de Vaca Muerta (con perdón de la “metáfora”). Pero también al vertiginoso ritmo del negocio de los no convencionales se van acumulando contradicciones y una desigualdad social enorme, con cada vez más “extremos”, entre un sector de alto nivel de ingresos y consumo “saudita”, y con más pobres, cada vez más pobres, en el otro polo. Y el costo de vida crece al ritmo de los “sueldos petroleros”, mientras los salarios de la amplia mayoría son consumidos por la inflación.

Sobre el “extremo” de la clase media acomodada es que se recuesta el intendente de Neuquén Horacio Quiroga, una especie de Macri neuquino pero más “radicalizado” (en ambos sentidos: por más desembozado que Macri, y por su origen en la UCR), para su intento de llegar a gobernador en 2015. Pero la relación de fuerzas, tanto nacional como provincial, no es tal como para un político que intenta la difícil empresa de querer correr al MPN por derecha. Su crítica por “populista” y casi “chavista” a un gobierno como el de Sapag que de Chevron a esta parte ya ni se preocupa en ocultar que es un completo lobista de las petroleras queda completamente fuera de escuadra. Lo mismo sus afirmaciones de que “si la Policía dependiera de mí no existirían los cortes de ruta y calles en la provincia”. Toda una aventura en una provincia que se ubica tercera en el “rancking” nacional de los cortes, y donde todavía está muy presente en la memoria el asesinato del maestro Carlos Fuentealba en un corte de ruta.

En el otro extremo de la polarización social, “latente” pero que cada tanto sale con su furia a la superficie, es el Frente de Izquierda, que conquistó por primera vez una banca en la Legislatura en el 2011, y que va ganando peso. Además del crecimiento electoral, que llegó a casi el 10% en octubre del 2013, la izquierda avanza en distintos sindicatos, aunque aún sin llegar a tener peso en el “corazón” del proletariado neuquino: los petroleros. Además del histórico peso en el sindicato docente ATEN, o el ya conocido rol de los ceramistas, avanza la oposición dentro de ATE, con la recuperada Junta Interna del Hospital Castro Rendón a la cabeza, y en otras fábricas del Parque Industrial, como en papeleros, textiles o aguas gaseosas.

Un partido que “todo lo abarca”

Es el partido provincial el que se ubica en el “centro” de la situación política. Más allá de los avatares de su interna, no siempre pacífica, hacia la gobernación, donde se suben y bajan candidatos permanentemente, nada mueve al MPN de su ubicación “estratégica” como garante del nuevo negocio del shale para las petroleras. Por eso, aún con episodios “violentos” como los disparos contra el Subjefe de la Policía, que mencionó a Pereyra como uno de los posibles mentores, la tendencia en el MPN es a la negociación para una “transición” ordenada hacia el 2015. Eso explica el acercamiento entre Sapag, Sobisch y Pereyra durante los últimos días.

Sin “proyecto” alternativo al negocio de Vaca Muerta, el kirchnerismo no hace más que seguir al MPN como la sombra al cuerpo, sin poder encontrar “su lugar en el mundo”, al igual que la edulcorada centroizquierda local.


Alejo Lasa

Dirigente nacional del PTS. Coordinó, junto con Raúl Godoy y Grace López Eguía, el libro ZANON: Fábrica militante sin patrones.