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Red Internacional
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Impunidad. Impunidad policial: condena en libertad para carabinero que fracturó cráneo a joven durante la revuelta

A solo cinco años de libertad vigilada, quedo el excarabinero que el 13 de diciembre pasado disparó una bomba lacrimógena por la espalda a un joven de 31 años, a una distancia de 8,3 metros, que impacto directo en su cabeza, fracturando su cráneo, con hendidura y hematoma cerebral

Martes 4 de agosto de 2020

Condenado a cinco años de libertad vigilada, el entonces carabinero que el 13 de diciembre pasado disparó una bomba lacrimógena por la espalda a un hombre, a una distancia de 8,3 metros, dándole en la cabeza y dejándolo con lesiones cerebrales.

En el juicio abreviado el Tribunal de Garantía de Rancagua condenó al ex sargento de Carabineros a cinco años de presidio menor en su grado máximo, con pena sustitutiva de libertad vigilada intensiva, por el delito de homicidio frustrado. También quedó con prohibición de acercarse a la víctima y deberá someterse a un tratamiento de control de impulsos previa evaluación médica o psicológica.

El hecho ocurrió durante la revuelta social, donde vimos cómo carabineros reprimieron desatadamente a todos quienes luchaban en la calle por sus derechos, y evidenciamos que son una institución criminal al servicio de los grandes empresarios del país. Aun así, la víctima, de 31 años, afirma que no se encontraba en las protestas.

La condena a este homicidio frustrado “es la primera sentencia a nivel regional por hechos de violencia estatal ocurridos durante el estallido social en la región", explicó el Fiscal de Alta Complejidad de O’Higgins, Nicolás Núñez.

En la sentencia, el juzgado consideró tres atenuantes: su irreprochable conducta anterior, el haber aceptado un juicio abreviado y haber reparado económicamente a la víctima.

Ante este resultado, el abogado del expolicía, Gabriel Henríquez, dijo que “nos parece una pena prudente y justa”.

Este es un hecho completamente indignante, pues, es una muestra más de la impunidad que tienen los pacos, los que tienen el derecho a disparar a quien se les dé la gana sin recibir castigo alguno. No puede ser que un policía dispare una bomba lacrimógena a la cabeza de una persona, cobardemente por la espalda, lo deje con lesiones cerebrales que probablemente le persigan toda su vida, y que reciba una “condena” de libertad vigilada, es decir, tranquilo en su casa.

¿Para quién opera la justicia? ¿Es igual para todos como se jacta el presidente en sus discursos? ¿O es solo para los pobres que no tienen con qué defenderse? Este policía queda libre igual que Miguel Millacura, asesino de Manuel Gutiérrez en 2011; igual que los responsables de las mutilaciones de Gustavo Gatica y Fabiola Campillay que aún no se sabe quiénes fueron, y así muchos otros casos de asesinos que quedan completamente libres e impunes ante sus actos criminales.


Benjamín Vidal

Periodista - Universidad de Chile