En medio de una emergencia sanitaria, distintos sectores de trabajadores se han visto perjudicados por las desiciones mezquinas de los empresarios, quienes acuden a instancias como el tribunal Constitucional, con el único fin de defender sus propios intereses. En este artículo problematizamos la situación de las y los trabajadores del sindicato Inacap, que actualmente enfrentan la nula disposición de la empresa para llegar a acuerdos que realmente favorezcan al plantel laboral de la sede.
Jueves 19 de marzo de 2020
En agosto del 2019, el sindicato de Inacap-Arica (SINARI) realizó una huelga que superó los 20 días, tiempo en el que muchos enfrentaron por primera vez la intransigencia de los empresarios ante demandas justas como lo era el aumento salarial y mejoras laborales. Tal fue la nula disposición de las autoridades para resolver las exigencias de quienes se movilizaban apoyados por sus estudiantes, que de manera completamente irregular reemplazaron a uno de los trabajadores en huelga. Esto último se define por el código del trabajo como una “práctica desleal del empleador”.
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Para enfrentar esta situación el sindicato acudió a la Inspección del Trabajo, por lo que en Noviembre del mismo año el juzgado de Letras del Trabajo cual sentenció que dicha situación era una práctica antisindical en contra de SINARI. Sin embargo, la Universidad Tecnológica de Chile INACAP acudió al clásico y antidemocrático Tribunal Constitucional, lo que deja a ambas partes a la espera del fallo. Con esto, la empresa se expone a que en caso de fallar a favor de las y los trabajdores, dejaría de recibir beneficios de subvención durante dos años, afectando directamente los ingresos para gratuidad y por ende al estudiantado.
El Tribunal Constitucional es una institución que desde siempre ha favorecido a la clase empresarial, y tal como toda herencia de dictadura hay que echar abajo, pero ¿Qué pretende la empresa? ¿Dividir a las y los trabajadores del estudiantado? ¿O es que su confianza en dicha institución es tal que pueden correr estos riesgos?
Sea cual sea la respuesta, esta empresa mantiene su intransigencia en un momento donde a nivel mundial una emergencia sanitaria como la que es el COVID-19 deja en un punto muy inestable el ingreso y la vida de miles de familias trabajadoras. Dicho sea de paso, los despidos efectuados al inicio del presente año, también son una expresión de la posición de los empresarios respecto a la seguridad de la comunidad inacapina, en otras palabras: Ni siquiera con la emergencia sanitaria las autoridades dejan de proteger sus intereses.
Solo la fuerza de las y los trabajadores, organizados desde la base y apelando a la más amplia articulación con el estudiantado, podrá poner nuevamente en jaque y en evidencia las practicas antisindicales, la precariedad laboral y el descaro de una de las instituciones más ricas del país cuya esencia es el lucro y el mercado de la educación.

Fer Morales
Antropóloga Social y poeta Slam