A pesar de la intervención del gobierno y la represión, el independentismo catalán vuelve a tener mayoría en el congreso, mientras el partido de Rajoy obtiene su peor votación.

Álvaro Pérez Jorquera Profesor de Historia y Geografía, historiador y músico
Sábado 23 de diciembre de 2017

Este jueves se celebraron nuevas elecciones en Cataluña, luego del proceso independentista que acabó con la intervención del gobierno central de Rajoy y la posterior represión sobre el conjunto de Cataluña. La votación deja al descubierto una amplia brecha entre quienes están a favor y en contra de la independencia catalana.
No obstante los resultados, Rajoy mantiene aún el control del gobierno local hasta que se elija otro en el congreso, sin descartar una nueva intervención de haber otro intento de independencia.
El partido más votado fue Ciudadanos, que está en contra de la independencia, pero que no tiene mayoría parlamentaria con 37 escaños. De esta manera, los verdaderos ganadores fueron los independentistas, que en conjunto tienen la verdadera mayoría en el congreso catalán: Junts per Catalunya o Juntos por Cataluña (de centroderecha, JxCat), el partido del ex presidente Carles Puigdemont, Esquerra Republicana de Catalunya o Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), de donde proviene el ex vicepresidente Oriol Junqueras y la Candidatura de Unidad Popular (independentistas antisistema, CUP), que en conjunto suman 70 escaños.
En el otro extremo, el Partido Popular de Rajoy fue el gran perdedor, logrando mantener sólo 3 escaños, muchos menos que en el parlamento disuelto anteriormente donde tenían 11, lo que expresa la rápida erosión del gobierno y del Partido luego de la intervención y la escalada represiva en Cataluña. Además de que pierde frente a un competidor directo, que es Ciudadanos, tampoco logra aplastar el independentismo, que fortaleció su presencia en el gobierno catalán.
Sin embargo, parte del escenario es el relativo fortalecimiento de los mismos partidos que dirigieron el proceso independentista y que frente a la intervención del gobierno central y la monarquía, bajaron los brazos dejando pasar el autoritarismo y la represión, abandonando al pueblo catalán que se mantenía resistiendo.
¿Qué camino podría tomar el proceso catalán? las cartas están echadas y el nuevo mapa político está andando. El gobierno de Rajoy se debilita en Cataluña, pero a nivel central puede (y anunció) mantener su línea autoritaria, mientras que JxCat y ERC plantearon llevar adelante una línea de diálogo (a pesar de que Rajoy se mantuvo en total intransigencia) y es casi seguro que no volverán a impulsar ningún proceso que se les pueda escapar de las manos y ponerlos en otro escenario de destitución.
Sin embargo queda por integrar el fenómeno de las masas, las que a juzgar por las votaciones, mantienen con la misma fuerza las ideas independentistas, y a la misma vez, votaron en menor medida por el bloque de JxCat y ERC pasando la cuenta por su actuación al frente del proceso. La presión de las masas puede efectivamente llevar a sus direcciones a un escenario similar, pero ese depende de la propia organización del pueblo Catalán que ya hizo una experiencia con Rajoy y con las direcciones independentistas, y puede sacar las lecciones para un camino propio.