Miércoles 27 de agosto de 2014 13:55
Parecía condenado a la derrota pero de la mano de Penco y Mancuello cosechó 3 puntos de oro para llegar aliviado al clásico.
El equipo de Almirón venció a Olimpo de Bahía Blanca con un 2 a 1 inesperado si nos guiamos por el trámite del partido.
En el primer tiempo ninguno se sacó ventaja. Independiente insinuó tibiamente con llegadas como la de Escudero que, tras centro de “Droopy” Gómez, remató desviado sin demasiado peligro, o una “masita” de Penco tras asistencia de Montenegro. Pero Olimpo fue tomando posesión de la pelota y amagaba llegar con mayor claridad, aunque sin arriesgar, a la espera de errores de la defensa rival que no tardaron en producirse.
En una primera parte trabada, las jugadas más claras fueron para Olimpo, como un pase atrás defectuoso de Belloq que obligó al arquero Rodríguez a arriesgar como un líbero para despejar el peligro. El equipo de Bahía avisaba por el camino que podía vencer a la valla rival.
En el segundo tiempo se concretó el aviso: apenas arrancaba, a los 4 minutos un pelotazo largo que baja Olivares de cabeza deja en ventaja al delantero Cuero, que la corrió porque “le dio el apellido” ante un Escudero que perdió la marca. Con el colombiano entrando al área de cara al arco no le dejó mejor opción al Ruso Rodríguez que bajarlo. Penal indiscutible que Jonathan Blanco canjeó por gol.
Con el marcador a su favor Olimpo eligió esperar atrás. Independiente buscaba sin ideas, a fuerza de pelotazos. Pero Blanco que estaba siendo determinante en el triunfo parcial, terminó regalándole esperanzas al cuadro visitante cuando por una falta menor acumuló su segunda amarilla y se tuvo que ir a las duchas antes de hora, dejando a su equipo en desventaja numérica.
Para los de Avellaneda ingresó Pisano que les aportó aire fresco y un poco mas de juego. Olimpo renunció al ataque.
Independiente buscaba desordenado hasta que en el minuto 42, un centro de Cuesta bajado por Pisano redundó en una pelota rasante que conectó Penco para lograr el empate. Gol y alivio de la mano de “Motoneta” Penco, jugador que algún relator bien podría rebautizar como “Villa Crespo” porque cada tanto trata de parecerse a Palermo. Aunque está lejos del nivel del Titán, la capacidad de sorprender en el área recuerda por momentos al retirado “optimista del gol”.
Cuando el partido expiraba, un ataque de Olimpo -que podía haberle asegurado la victoria- fue abortado por una posición adelantada que no existió (y que los jugadores del local ni protestaron, preocupados más en que corran los minutos), llegó la última chance que el rojo no desperdició. Con un pase en profundidad del Rolfi Montenegro, Mancuello quedó libre para buscar su perfil y rematar al segundo palo de Champagne, calzándose el traje de héroe para llevar desahogo a la parcialidad roja.
Un triunfo inesperado para esperar a Racing con ilusión.