La tasa de desocupación regional fue 9,1%, disminuyendo en 3,1 puntos porcentuales (pp.) respecto a igual período del año anterior. Las personas ocupadas del trimestre móvil agosto - octubre 2021 crecieron en 11,2% y la tasa de ocupación informal fue de 22,7%, aumentando en 4,1 puntos porcentuales. Crece la cantidad de puestos de trabajo, pero precarios e inestables.
Viernes 3 de diciembre de 2021
Según el Boletín de Empleo Trimestre Agosto-Octubre 2021, región de Antofagasta, del Instituto Nacional de Estadísticas, en la zona "las personas ocupadas aumentaron 11,2% en doce meses, equivalente a 31.938 personas más, siendo incididos positivamente tanto por los hombres como por las mujeres, quienes aumentaron en 12,4% y 9,4% respectivamente".
Aumentaron las personas "ocupadas", disminuyendo así en 3,1 puntos la tasa de desocupación regional que llegó al 9,1%, respecto a igual período del año anterior; no obstante, esto se ha visto aumentado por el incremento del trabajo informal, que aumentó en 4,1 puntos, llegando al 22,7%. Hay más empleo, pero precarios e inestables.
El documento indica que "Por categoría ocupacional, la variación de las personas ocupadas fue incidida por los trabajadores por cuenta propia (29,5%). Por actividad económica, la variación de las personas ocupadas fue incidida por las actividades de comercio (23,8%) y construcción (53,2%)".
Lo anterior se expresa, por ejemplo, en el notorio aumento del comercio ambulante, por un lado, y de otro tipo de "emprendimientos", que miles de personas iniciaron aprovechando los retiros del 10% de las AFP y como respuesta al aumento del desempleo en la pandemia.
Las autoridades locales omiten esta parte y abordan el "problema del comercio ambulante" con una política criminalizadora y represiva, como lo hace el alcalde de Antofagasta, Jonathan Velásquez, sin mencionar que el aumento de este, y del trabajo informal, es también una consecuencia de la crisis, del incremento del desempleo a nivel nacional, de la ola de suspensiones laborales que se vivió en 2020, y de la crisis migratoria que ha llevado a miles de migrantes a tener que vender en las calles para subsistir, sin documentación como para postular a trabajos formales.
A estas autoridades no les interesa la realidad que viven miles de familias, ni tampoco la calidad de los empleos, cuyos sueldos ofrecidos no alcanzan para llegar a fin de mes, para pagar arriendo, costear educación, salud, alimentación, cuentas y deudas varias, como tienen millones de hogares en todo Chile.
Con estas condiciones no se puede prohibir el comercio en las calles, pues es una vía concreta que tienen miles de personas para subsistir y mantener a sus familias, como muchos ambulantes lo han hecho durante décadas. Al contrario de reprimir y estigmatizar tildando a los comerciantes casi de "delincuentes", son urgentes medidas que contemplen la voz de este sector para buscar alternativas, como podría ser establecer espacios específicos para el desarrollo del comercio ambulante; otorgar permisos por parte de las municipalidades, sin las trabas que existen en la actualidad, entre otras.
Pero, de fondo, se trata de entender que hay un problema estructural, como es el desempleo y el trabajo precario. Por ello, para combatir esto son necesarias medidas como establecer un sueldo mínimo de $600.000, la reducción de la jornada laboral y el reparto de las horas de trabajo, sin rebaja salarial, entre ocupados y desocupados, para que más personas puedan trabajar, el fin del subcontrato y todo tipo de tercerización.