La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) presentó su Estudio Económico de Chile 2015. Principalmente, criticó la alta desigualdad de ingreso, riqueza y educación. Y apoyó las reformas de Bachelet porque "un gran beneficio para el país si se implementan de forma correcta". Dime quién te apoya, y te diré quién eres.
Nicolás Miranda Comité de Redacción
Jueves 26 de noviembre de 2015
“Todo Chile a bordo”
Así se titula este nuevo Informe. Comienza destacando la caída de la pobreza en los últimos años. Alerta sobre la caída del precio del cobre, de la inversión, del aumento de la inflación.
Y entra en tema. Resalta que el 10% más rico, gana 26,5 más que el 10% más pobre (mientras que el promedio OCDE es de 9,5 veces) Que la desigualdad medida por el coeficiente de Gini antes de impuestos y transferencias se mantiene prácticamente igual que después de impuestos y transferencias (0,55, mientras que el promedio OCDE cae de 0,4 a 0,3). Las pensiones están entre las más bajas de todos los integrantes (con una tasa de reemplazo del 60%, mientras el promedio OCDE es del 80%). El trabajo precario prevalece, con un 30% con contratos a plazo fijo (12% el promedio OCDE). Destaca que el 45% de los estudiantes carecen de habilidades (el promedio OCDE es 21%). Fuerte desigualdad, con 35% del quintil más pobre, contra 90% del quintil más rico, con acceso a la educación superior.
Ante este escenario, apoya las reformas de Bachelet, afirmando que “la actual administración chilena ha adoptado un ambicioso programa de políticas para abordar la desigualdad que incluye una reforma tributaria para aumentar la recaudación fiscal y ampliar los programas sociales; una reforma laboral para promover un mercado de trabajo más inclusivo; y una reforma de la educación para promover colegios más inclusivos y reducir la brecha de competencias existente entre los distintos grupos socioeconómicos”.
“Todo Chile a bordo”, no hace más que desnudar la exclusión, discriminación, la desigualdad, resultantes de la explotación de los trabajadores y el saqueo imperialistas de los recursos naturales. Su llamado a la inclusión, sin transformar aquello, no es más que palabras vacías. Además, no se sostienen en las perspectivas que presentan.
Futuro incierto
El documento, advierte de las “incertidumbres en el mediano plazo”, puntualizando: en primer lugar, “una desaceleración económica mayor a lo esperado en China, que es el destino de una cuarta parte de las exportaciones chilenas, de las cuales en torno al 80% están relacionadas con el cobre”. En segundo lugar, “el hecho de que Brasil no logre salir de la profunda recesión actual también representa un importante riesgo para la demanda, teniendo en cuenta su importante peso en la región”. En tercer lugar, el precio del cobre. En cuarto lugar, “el inevitable aumento de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos”. En quinto lugar, las catástrofes naturales.
Sostén político en beneficio propio
La OCDE fue creada tras el Plan Marshall, a la salida de la II Guerra Mundial, modo de afirmación de una cadena de países imperialistas encabezada por Estados Unidos, para cercar a los países “del otro lado del Muro” y asegurar el dominio sobre los países semi-coloniales.
Con sus Informes, realizan sus “recomendaciones” para avanzar en estos sus objetivos. En este caso, actúan como un soporte a un Gobierno de Bachelet debilitado, y que ha pasado a un ataque graduado contra los trabajadores y estudiantes.