Bajo cobertura de “terrorismo internacional”, Estados Unidos estaría preparándose para avanzar en su escalada intervencionista en Venezuela.
La Izquierda Diario Venezuela @LaIzqDiario_VE
Martes 20 de noviembre de 2018 16:10
De acuerdo a lo que publicó este martes The Washington Post, el Gobierno de Donald Trump estaría estudiando incluir a Venezuela en la lista de países “patrocinadores del terrorismo internacional” en base a lo que dice llamar presuntos nexos con organizaciones como Hezbollah o las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El diario de la capital estadounidense indica que “la administración Trump se está preparando para agregar a Venezuela a la lista estadounidense de patrocinadores estatales del terrorismo en lo que sería una escalada dramática contra el gobierno socialista de Nicolás Maduro, según los funcionarios de los EE. UU.”
De ser cierta esta noticia, esto no implicaría más que un salto en la injerencia imperialista en Venezuela, que bajo esta medida busca debilitar aún más al gobierno de Maduro en una línea de imponer un gobierno afín a los intereses norteamericanos. Se trata de una noticia que es festejada por los partidos de la oposición derechista local que se apresta, ante una eventual caída del gobierno de Maduro, asumir las riendas del país en una línea servil al imperialismo.
Esta lista, integrada por ahora por Irán, Corea del Norte, Siria y Sudán, acarrearía sanciones por parte de Estados Unidos, sin necesidad de pasar por el Congreso.
Según The Washington Post, que cita funcionarios bajo condición de anonimato y correos electrónicos internos gubernamentales, el Departamento de Estado, responsable de la lista, ha preguntado ya a otras agencias del Gobierno su opinión sobre la inclusión de Venezuela, tales como el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC), que forma parte del HHS, y a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
Las fuentes citadas por este diario no revelaron si Trump ha tomado ya la decisión, que entre otras cosas podría implicar un embargo al petróleo venezolano. Es que en cuanto a sanciones de estar en esta lista podría implicar restricciones a las exportaciones, comercio, ayudas, créditos y otros. Los bancos de terceros países son reacios a realizar las transacciones de los incluidos en la lista por temor a sanciones de Washington.
Algunos republicanos, como el ultraderechista senador Marco Rubio, han abogado por la inclusión de Venezuela entre los países “patrocinadores de terrorismo internacional”, tal como lo ha hecho también el halcón y actual Consejero de Seguridad Nacional, John Bolton. Marco Rubio envió en septiembre una carta al secretario de Estado Mike Pompeo, instándolo a incluir a Venezuela en la citada lista.
Sin embargo, las consecuencias que esta decisión tendría para el sector petrolero han hecho que otros republicanos de estados con refinerías como Texas y Luisiana rechacen la medida, lugar donde se encuentran importantes refinerías de la empresa venezolana Citgo.
Los supuestos sobre los que se maneja la derecha estadounidense han sido incluso cuestionados por algunos expertos en materia del llamado “terrorismo internacional”. Así lo afirma al mismo Post David Smilde, del centro de estudios Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), quien declara que "sospecho que esto (la inclusión en la lista) se basará en rumores y fuentes de integridad cuestionable". Pero al gobierno de la Casa Blanca lo que menos le interesa son las cuestiones de forma si avanzar en el injerencismo es su objetivo.
Desde su llegada a la Casa Blanca hace casi dos años, Trump ha endurecido la estrategia estadounidense contra Venezuela, incluyendo determinados tipos de sanciones como no permitirle al gobierno de Maduro que pueda renegociar o reestructurar la deuda externa, así como buscar cerrarle el paso al lanzamiento de la aún dudosa criptomoneda venezolana, el Petro. Al mismo tiempo ha impuesto sanciones al propio Maduro, su esposa, Cilia Flores, y la vicepresidenta, Delcy Rodríguez, entre muchos otros funcionarios del alto escalón del gobierno nacional incluyendo a militares.
Trump también ha dejado abierta la puerta a una intervención militar en Venezuela, y según el Washington Post funcionarios de su Gobierno se han reunido en varias ocasiones con militares venezolanos interesados en promover un golpe contra Maduro. Recordemos que a finales de septiembre mientras se realiza la Asamblea General de la ONU, Trump había vuelto a la carga en su línea injerencista en Venezuela. En su discurso ante la ONU, pidió ayuda internacional para "restaurar la democracia en Venezuela", en el mismo día que auguraba que un golpe militar contra Maduro podría triunfar "rápidamente".
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El cinismo imperialista de Estados Unidos es sin parangón, siendo que es el país que más ha financiado el llamado “terrorismo internacional” con sus invasiones militares e incluso haciendo uso de mercenarios para incursiones militares. Un país que no tiene la más mínima moral cuando es el país más violador de los derechos humanos en el mundo, incluso dentro de su propio territorio, acometer genocidios apoyando dictaduras bárbaras en el pasado o con sus actuales intervenciones militares en Irak, Afganistán, por solo mencionar algunas.
Como vemos, la escalada del intervencionismo imperialista no cesa de ser cierta esta noticia, a la que se prestan como perros falderos la derecha local, así como el derechismo continental. Hay que denunciar y rechazar categóricamente todo tipo de sanciones y amenazas imperialistas contra Venezuela o cualquier amenaza de intervención, sea con pretexto "humanitario", "anticorrupción", "narcotráfico", “terrorismo”, porque no es esto lo que le interesa al imperialismo (máximo responsable y beneficiario de estas lacras a expensas de los pueblos), sino "recuperar a Venezuela" según sus intereses con un gobierno adicto, y para ello se sirve de la derecha criolla y continental.
Hemos sostenido que este rechazo a la injerencia y la agresión imperialista estadounidense no implica avalar en modo alguno al gobierno de Maduro, que lejos de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo y sus socios venezolanos, frente a la crisis económica que atraviesa el país ha tomado medidas que afectan a los trabajadores y el pueblo pobre mediante medidas de ajuste, más aún, viene aplicando un conjunto de acciones económicas y políticas de mayor apertura a transnacionales en el área del petróleo y minería.