Desde este miércoles 6, diversos medios de comunicación reprodujeron el comunicado de la canciller Delcy Rodríguez, el mismo saturado de un “repudio-diplomático” al Secretario de Estado norteamericano, John Kelly, por sus comentarios que muestran a las claras las nuevas pretensiones injerencistas de Washington sobre la política en Venezuela.
Humberto Zavala Venezuela | @1987_zavala
Sábado 9 de abril de 2016
FOTO: John Kerry, Secretario de Estado norteamericano (REUTERS)
Las nuevas acciones injerencistas
Y es que el gobierno norteamericano no ha parado con las provocaciones, es por ello que este viernes 8, el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner a través de un comunicado “exigió” (!) nuevamente al gobierno venezolano la libertad a los líderes políticos de la derecha que están presos, como condición para “promover un diálogo entre todas las partes”.
Todo lo anterior en el marco del reciente paso del presidente Obama por países de la región cargado de una agenda claramente injerencista movida por la nueva coyuntura que se abre en América Latina con el avance de la derecha continental, y especialmente la venezolana. Aún caliente se encuentra la prórroga que el mandatario norteamericano extendiera al llamado Decreto Obama del año pasado de que Venezuela constituye una amenaza para Estados Unidos, y en sincronía con las declaraciones referentes a Venezuela ofrecidas al canal CNN en español: “Cuanto antes el pueblo venezolano pueda elegir un gobierno que ellos confíen en que es legítimo, y pueda comenzar a implementar políticas económicas que los saquen del espiral en el que están, tanto mejor será para todos nosotros” expresó Obama.
Sin lugar a dudas, serían los más beneficiados con cada éxito que se anote la oposición venezolana en sus preparativos para precipitar la salida del presidente Maduro y un “cambio de gobierno” a través de su llamada “hoja de ruta” que pretende un “marco legal” en la Ley de Referendum a discutirse el próximo martes. Pero también con las llamadas Leyes de “Crisis Humanitaria” (como la de Salud), que estos utilizan tanto para hacer demagogia con los padecimientos del pueblo, como mecanismo de provocación al gobierno y a la acción imperialista, puesto que ha sido precisamente John Kelly quien ha sostenido que la intervención gringa sobre Venezuela solo se daría en casos de declararse “crisis humanitaria”.
El antiimperialismo de “declaraciones”
El propósito de la mencionada carta de la Canciller Rodríguez a John Kerry, fechada el 24 de marzo del presente año, fue oponerle desde el punto de vista del Gobierno venezolano una contestación al portavoz de la política estadounidense. Esto por sus opiniones en respaldo a la oposición venezolana en el marco del debate abierto celebrado el pasado 15 de febrero sobre “Respeto a los Principios y Propósitos de la Carta de las Naciones Unidas como elemento fundamental para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales”, de donde la Canciller sale al cruce expresando la “máxima aspiración” de hacer de la enunciada Carta, la “realidad única y universal entre todos los estados”.
Es por eso que por más que critique la “obsesión del político estadounidense de querer imponer un pensamiento único, el de Estados Unidos, en los pueblos soberanos del mundo”, su respuesta en los marcos de la búsqueda de un entendimiento diplomático, y “mejores relaciones entre ambos gobiernos”, no disminuye el hecho de que a más de 15 años de lo que el gobierno llama “revolución” el país sigue sometido a los diversos mecanismos de expoliación imperialista, como por ejemplo, la sangría de la deuda externa que el gobierno nunca ha dejado de pagar.
Mientras la crisis avanza, precipitando los intereses del imperialismo por recuperar terreno del país de la mano con una eventual derecha triunfante, el gobierno de Maduro lejos de avanzar en medidas que vayan en interés de los más afectados por las consecuencias del fracaso del esquema económico rentista y dependiente, profundiza los acuerdos con trasnacionales.
Así mientras se le expide un comunicado al Departamento de Estado norteamericano para defender la “soberanía” nacional, por otro lado, se mantienen importantes acuerdos en materia de petróleo y gas con la norteamericana Chévron en la Faja del Orinoco (este), la mayor reserva mundial de hidrocarburos, al igual que se mantienen los acuerdos con las transnacionales con empresas como Schlumberger, Halliburton y Weatherford, se llega a mayor endeudamiento con “inversionistas” yankees como JP Morgan, Pimco, Alliance, GSAM, Fintech, Discovery, Fidelity, TCW, Wellington, Blackrock, NWI y Stone Harbor, solo por nombrar algunos, adicionalmente se honran como “santo principio” los pagos de la deuda externa, y se permite incluso el despojo y deterioro del territorio nacional en beneficio de la explotación aurífera al suroeste del país con la nueva concesión a la Gold Reserve, como ya lo hemos reseñado para este diario.
Es necesario enfrentar en serio al imperialismo
Flaco servicio le presta el Gobierno a toda tentativa de defender la soberanía nacional, cuando reduce “imperialismo” tan solo a las acciones políticas que el gobierno norteamericano y otros gobiernos imperialistas toman contra el gobierno nacional, dejando intacto, como hemos visto, la estructura de expoliación económica que estos ejercen contra nuestro país; y cuando reduce su accionar a quejas formales contra dicha injerencia política que no permiten explicar ni someramente cómo es que estos adquieren el estatus de países dominantes.
Por otro lado, la lucha contra el imperialismo y la dominación extranjera nunca está desligada de las luchas contra la dominación de clase al interior de la nación, por eso al intentar el gobierno “combatir” la injerencia imperialista negando las exigencias más sentidas de la clase obrera venezolana, solo logra prestarle un gran servicio al mismísimo imperialismo.
En este sentido adquieren muchísima vigencia e importancia medidas como el no pago de la deuda externa, que el gobierno no ha dejado de pagar hasta el último dólar, justo cuando el pueblo sufre grandes necesidades. Precisamente porque la demagogia que la derecha y el imperialismo se basa en estos padecimientos cotidianos logrando sus propósitos de debilitar el ya cuestionado gobierno. Así como también echar abajo la falsa “reciprocidad” del tratado contra la doble tributación que beneficia al imperialismo, junto con la nacionalización sin pago y bajo el control obrero de las principales empresas imperialistas, como primeras medidas elementales.
En las actuales condiciones, es importante que la clase trabajadora tome estas urgentes banderas antiimperialistas para enfrentar en serio todo tipo de injerencia. Al mismo tiempo nos urge comenzar a generar desde nuestros lugares de trabajo, las condiciones para realizar encuentros de los trabajadores con una agenda independiente tanto del gobierno como de la oposición de derecha, para generar los espacios de autoorganización desde donde discutir y hacer posibles con la fuerza de la movilización obrera y popular, la aplicación de estas medidas mínimas de defensa nacional.