Luego de que la Corte de Apelaciones revocara la prohibición a Fuerzas Especiales de usar balines, el intendente Guevara declaró que le parecía una buena medida porque "Si se los quitan, los exponen a usar armas de fuego", ¿una justificación indirecta a la presencia de armas de fuego ya vistas por parte de carabineros en manifestaciones?
Sábado 30 de noviembre de 2019
La valoración positiva realizada este viernes por el Intendente Metropolitano, Felipe Guevara, a la decisión de la Corte de Apelaciones de revocar la prohibición de Carabineros a usar balines con las "escopetas antidisturbios", fue acompañada de la aseveración de que es mejor que Carabineros posea todos los medios no letales para controlar disturbios.
La polémica es que el Intendente habría asegurado que "Si se los quitan (los balines como medio), los exponen a usar armas de fuego", justo días después de diversas denuncias de Carabineros portando armas de fuego en medio de las protestas cercanas a la Plaza de la Dignidad, así como otras tantas denuncias de utilización de proyectiles 9mm por parte de Carabineros, por ejemplo, en la población La Bonilla, en Antofagasta.
Estas declaraciones son un argumento que pareciera dar legitimidad al uso de armas de fuego por parte de Carabineros desde la prohibición de usar los balines que han provocado mutilaciones oculares a casi 300 personas desde el 18 de octubre, y que también estuvieron envueltos en una polémica luego de que se probase que éstos no eran 100% de goma, sino que poseían materiales altamente tóxicos y con daños irreparables a la salud, como plomo o silicio.
Así, las declaraciones del Intendente Guevara, van en toda línea con la política que está planteando Piñera: Agenda social de migajas, recrudecimiento de la represión y fortalecimiento de la vía judicial para buscar derrotar a las calles y militarizar servicios estratégicos con los cuales podría impedir a punta de bala la movilización de esos trabajadores y trabajadoras.
Sus declaraciones no ponen el foco en el caso de los cientos de mutilados, de las torturas, los montajes y los supuestos incendios en saqueos en los que luego aparecen muertos calcinados con huellas de bala en sus cuerpos, como en Kayser. Lo que busca es legitimar a la policía y levantar una política criminalizadora que apunte a dejar en la impunidad a los responsables políticos y materiales de las violaciones a los Derechos Humanos durante estos días, como el propio Presidente de la República, Sebastián Piñera, aferrándose al discurso del control del orden público.