Esta semana, y por tercera vez en su corta historia, el sindicato de trabajadores de Starbucks Coffe Chile votó la huelga en el marco de la negociación colectiva 2015. Desde el 2011 como sindicato hemos intentado en diferentes variantes, diálogos y métodos negociar colectivamente con una empresa que se ha demostrado doctrinariamente antisindical y que rechaza por una cosa de principio todo espacio de representación del sindicato sobre el grupo de trabajadores lo conforma.

Antonio Paez Dirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile
Miércoles 13 de mayo de 2015
El menoscabo que hemos sufrido, como trabajadores y organización sindical, ha repercutido negativamente sobre la imagen interna que existe sobre nuestro movimiento. Miedos y prejuicios se combinan con una constante actitud de acoso por parte del departamento de operaciones al que no le tiembla la mano el ejecutar acciones que incluso han sido juzgadas y penadas por los tribunales laborales e instancias superiores del país.
El perfil del trabajador de Starbucks es esa juventud que debe enfrentar trabajos altamente precarizados y de corta duración. La total impunidad y deferencia con la cual empresarios, grandes o pequeños, tratan a este sector de los y las trabajadoras es aberrante. En Starbucks detrás de todo un discurso paternalista y de “trato igualitario” se esconde un modelo de negocios que tapa con ideología corporativa la dictadura empresarial existente.
Starbucks ha sido ícono de un modelo de negocio amigable para sus trabajadores, donde cada uno de nosotros y nosotras podemos “levantar nuestra mano” para hacernos escuchar. Pero esta posibilidad dista de ser real. Muy por el contrario se acosa y presiona a la renuncia de los que toman una actitud crítica o “desafiante” para las jefaturas intermedias.
Como sindicato hemos intentado levantar una organización que brinde protección a nuestros "partners" para así balancear las relaciones de poder dentro de la empresa, pero esta tarea no ha sido fácil y a momentos se ha vuelto una marcha cuesta arriba.
El 2015 se inició con un cambio en la administración internacional de la empresa (traspaso de Starbucks internacional a la mexicana ALSEA). El sindicato vio en este cambio de administración la posibilidad de relacionarnos con una empresa que decía tener experiencia con sindicatos y que por lo tanto, el dialogo sería dentro de un marco “aceptable”, teniendo en consideración la irreconciliable relación que existe en la disputa capital/trabajo. Pero estas ilusiones se desvanecieron rápidamente. Los mismos gerentes, las mismas respuestas no auspiciaban un buen camino.
A pocos días de enfrentar posiblemente una nueva huelga, los trabajadores de Starbucks seguimos organizándonos y dando una pelea con una transnacional que actúa impunemente contra sus trabajadores. Estamos convencidos que sólo sindicatos fuertes y organizados podrán poner freno a las empresas que solo velan por sus ganancias y poco o nada tienen para entregar a los y las trabajadoras.