Jueves 11 de septiembre de 2014
Estos días mucho se escribió sobre el “fenómeno” del partido provincial que gobierna Neuquén desde hace más de 50 años, el Movimiento Popular Neuquino. En más de 5 décadas cayeron presidentes, hubo dictaduras, gobernaron radicales y peronistas, y el MPN siempre estuvo ahí, en el poder de la provincia. A propósito de la reciente interna del 24 de Agosto para elegir autoridades partidarias, muchos dijeron que esas internas siempre fueron un signo de “unidad” y “fortaleza”, ya que por lo general, pasada la elección, pocos sacan los pies del plato y, como mandan los orígenes peronistas del MPN, “el que pierde acompaña”.
Esta definición contiene una parte de la verdad. La debilidad de la oposición burguesa en la provincia, con un PJ que nunca dejó de ser una sombra del MPN, un radicalismo reducido a la Capital provincial (especialmente a sus clases medias) y una centroizquierda cada vez más a la deriva, hace que el MPN “todo lo abarque” y nadie quiera emprender una aventura con destino incierto. Total dentro “del partido” hay lugar para todos. Hasta para los derrotados.
Pero la parte que no se dice, es que las internas no son un “canto a la democracia” y, más tarde o más temprano, terminan con duros ataques (verbales y de los otros), y las distintas fracciones hasta “se tiran” con “movimientos sociales” por la cabeza. Legítimas y heroicas luchas provinciales fueron utilizadas para “dirimir” diferencias, por supuesto que luego de “desactivarlas” en la más completa unidad del partido de gobierno. En el 97 contra Felipe Sapag, fue el Cutralcazo, que costó la vida a Teresa Rodríguez en una brutal represión policial. En 2003 contra Sobisch, la represión a los desocupados del MTD en el barrio San Lorenzo, con decenas de heridos, 9 de ellos con balas de plomo. En 2007 nuevamente contra Sobisch, el asesinato de Carlos Fuentealba fue utilizado por Jorge Sapag para imponerle sus candidatos a cambio de impunidad.
Sin grandes luchas a la vista, la actual disputa interna dentro del MPN, con un gobernador que no puede ser reelecto, no parece que se vaya dirimir igualmente de manera muy diplomática. Sapag salió a desairar a su vicegobernadora aclarando que una posible candidatura de ella (más allá de los inconvenientes constitucionales por haber sido 2 veces consecutivas vicegobernadora) “no es la opinión de la lista Azul.” Pero esto no pasa de ser parte del “folklore” político. La verdadera interna se está dirimiendo a los tiros, y no es una “metáfora”.
El martes un grupo de desocupados ocuparon la sede del Sindicato Petrolero en Cutral Có, para reclamar los puestos de trabajo prometidos por el Secretario General de los petroleros y senador nacional Guillermo Pereyra, también precandidato a gobernador, aunque debilitado por la reciente derrota en la interna de autoridades partidarias. Antes de las 21 hs, desde una camioneta 4x4 dispararon al menos dos balas de plomo contra los desocupados que estaban dentro de la sede gremial.
Pasadas las 2 am. del miércoles, esta vez aparentemente desde una moto, dispararon balas de plomo contra la casa del Subjefe de la Policía de la provincia, e intentaron prender fuego la camioneta “oficial” estacionada en su puerta. El Subjefe Raúl Liria acusó a un sector de la propia policía que reclama su “sindicalización” del atentado, y atrás el propio Jefe de la Policía Raúl Laserna salió a apoyarlo, agregando que el propio Pereyra es quien apoya a esta fracción castrense.
La “interna policial” es inseparable de la interna de un “partido régimen” que gobierna de manera ininterrumpida la provincia desde hace más de medio siglo. Y la “policía brava” neuquina no acostumbra a las sutilezas.