Como cada temporada de lluvias, los chubascos nos recuerdan que una metrópoli sobre un lago nunca será una buena idea. Millones de habitantes de la CDMX son afectados por las lluvias, que imposibilitan traslados.

La Izquierda Diario México @LaIzqDiarioMX
Miércoles 12 de julio de 2017
Las inundaciones han sido tan graves que elementos de Seguridad Pública y del cuerpo de Bomberos han tenido que auxiliar a cientos de trabajadores para transportarse a sus centros de trabajo y hogares.
Las principales vías de comunicaciones recrean un escenario tétrico como sacado de la película el Día Después de Mañana u otra que retrata el fin del mundo, arrasado por las fuerzas de la naturaleza.
Particularmente la periferia de la ciudad, la zona norte y más industriosa (desde Chalco, Indios Verdes hasta Ecatepec y los municipios del Edomex colindantes en el Oriente y Norte de la CDMX) son los más afectados.
Es decir, son millones de trabajadores y trabajadoras las que tienen que lidiar con una construcción urbana que prioriza el traslado de mercancías y vehículos de carga antes que los y las habitantes que viajan en transporte público.
No es sólo la lluvia torrencial, son las estaciones de metro inundadas, las calles intransitables, los traslados de más de tres horas y el hacinamiento generalizado que paraliza y empapa la vida diaria de la metrópoli.
El problema fundamental es la vida citadina que orilla a millones a desplazarse varias horas y kilómetros para llegar a centros de trabajo y estudio, concentrados en su mayoría en el centro de la ciudad y generando un flujo de fuerza de trabajo desde las periferias, dejando ciudades dormitorio en las afueras.
Para garantizar mejores condiciones de vida, es necesario crear una nueva planificación urbana ciudad, en función de los intereres de las y los trabajadores y sectores populares.