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Agua. Inundaciones en la Cdmx, el problema del drenaje

La falta de planificación urbana, la reducción de áreas verdes que absorban el agua de las precipitaciones, los megaproyectos y el incremento de lluvias por el cambio climático son algunos de los factores que debe contemplar un plan de manejo de aguas para la Cdmx.

Maestra Teresa Aguilar Maestra de secundaria, Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase

Miércoles 16 de agosto de 2023

Las fuertes lluvias han ocasionado inundaciones que impiden el tránsito en las carreteras. Lo peor es que al ser aguas "negras" o contaminadas, perjudican todo lo que tocan y ponen en riesgo la salud.

Los productores de la chinampería de San Pedro, Tláhuac –que conforma la zona lacustre de la Cdmx, donde también navegan las trajineras en las alcaldías Xochimilco y Milpa Alta– afirman que las descargas de aguas residuales que llegan a los canales se deben, en gran parte, a asentamientos irregulares en Atotolco, Tempiluli y la Ciénaga de Tlaltenco.

Además, se han convertido en vertederos de basura; por lo que hace falta construir una red secundaria de drenaje en un espacio de tres calles, pero las autoridades han argumentado que no se puede realizar por falta de presupuesto.

El problema de los asentamientos irregulares muestra la incapacidad del sistema económico actual de brindar viviendas dignas a toda la población, mientras que la basura vertida en los canales y las coladeras deja ver también un déficit en la administración del servicio de recolección, debido a que no se contratan suficientes empleados para realizar esta tarea primordial.

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Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señalan que en la ciudad producimos más de 13 mil toneladas de desechos sólidos al día, 15% (20 toneladas) van directo a las calles y terminan en la red de drenaje de la ciudad, provocando la obstrucción de más de 830 mil coladeras pluviales.

“No hay presupuesto”, una cínica respuesta

Es escandaloso que existan altos funcionarios con sueldos exorbitantes y el presupuesto destinado a las fuerzas armadas sea cada vez mayor, mientras la mayoría de la población no tiene cubiertas las necesidades básicas.

Según el proyecto de la Secretaría de Administración y Finanzas, el presupuesto asignado en 2023 para la ordenación de aguas residuales, drenaje y alcantarillado de la Cdmx fue de 5 mil 173 millones de pesos; para el abastecimiento de agua, de 10 mil 282 millones y el destinado a la vivienda, de 3 mil 790 millones; mientras que la policía recibió 38 mil 645 millones de pesos, es decir, más de 3 veces el presupuesto de las primeras tres denominaciones juntas, lo que muestra la prioridad del gobierno en cuanto a mantener las fuerzas armadas que vigilan la propiedad privada empresarial y controlan las manifestaciones políticas, sociales y laborales, frente a temas de vital importancia para la mayoría de la población.

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Mientras tanto, la masa poblacional está en riesgo de sufrir inundaciones con las consecuencias que esto conlleva. Según datos del Atlas de Riesgo de la Cdmx, las alcaldías de Iztapalapa, Gustavo A. Madero y Cuauhtémoc concentran el 48.7 % de las zonas con alto riesgo de inundación, seguidas de Venustiano Carranza e Iztacalco.

Además, hay alrededor de dos millones de habitantes que no tienen suministro de agua potable, las alcaldías más afectadas son Xochimilco, Iztapalapa, Álvaro Obregón y Gustavo A. Madero, y más recientemente Cuauhtémoc, Benito Juárez y Miguel Hidalgo.

De acuerdo con datos del Sistema de Aguas de la Cdmx (Sacmex), se pierden 12 mil litros de agua por las fugas existentes en los más de 13 mil kilómetros de tuberías que existen en la ciudad; 41 % se pierde en pequeñas fugas que se van al drenaje, al subsuelo o se evaporan, perdiendo unos 3 mil 500 litros por segundo.

La inundación de aguas residuales no es el único riesgo para los canales que irrigan las chinampas de San Pedro en Tláhuac, su cercanía con los cauces de agua de la planta de tratamiento Cerro de la Estrella y de aguas residuales cercanos a los talleres de la línea 12 del Metro, también podría contaminarlos.

Cabe mencionar que más del 50 % de las plantas de tratamiento municipales en México presentan una calificación global de pésimo a mal funcionamiento, debido a que no se especifican las medidas para la remoción de los contaminantes emergentes, por lo que ya tratadas todavía pueden contener patógenos, metales, plaguicidas y otros residuos inorgánicos que terminan en el riego de hortalizas y sembradíos.

Un plan bajo el mando de la clase trabajadora

Es necesario ampliar y dar mantenimiento al Sistema de Drenaje Profundo, así como reforzar las represas, reemplazar las tuberías de asbesto tóxico por tuberías de polietileno y establecer una provisión suficiente de cestos y personal de limpia de los residuos que generamos mientras nos trasladamos a lo largo de la ciudad, entre otras cosas.

Pero este plan debe quedar en manos de los trabajadores de limpia, del Sacmex, de Conagua y en consulta con los vecinos de las demarcaciones, que conocen mejor que cualquier alto funcionario cuáles son sus necesidades. Y debe contar con el asesoramiento de científicos y profesionistas comprometidos con los intereses del pueblo trabajador y no con las grandes empresas y los partidos a su servicio.

Es fundamental desarrollar un plan de viviendas sociales para reubicar a las familias que residen en zonas de riesgo e igualmente necesario que estas viviendas cuenten con pleno acceso a los servicios públicos.

El plan debe incluir también el desarrollo de un sistema de captación de agua de lluvia para consumo doméstico, industrial y de escuelas y dependencias de gobierno y que se plantee el restablecimiento del equilibrio de la cuenca que abastece la ciudad.

Por otro lado, es importante organizarnos para detener la construcción de megaproyectos que violan los derechos de los pueblos y barrios originarios y afectan gravemente el medio ambiente, deforestan y avasallan la tierra y el agua, beneficiando sólo a las grandes constructoras que hacen negocios con el gobierno capitalino.

Nada de esto vendrá de la buena voluntad de los gobiernos, sino que requiere de la más amplia organización democrática y la movilización obrera y popular.