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Inundaciones y deslaves en Perú ya son una catástrofe histórica

El desastre ya deja 62 muertos, 11 desaparecidos y más de 62.000 damnificados. El presidente, Pedro Kuczynski, se mostró por televisión en una de las zonas afectadas y pidió “seguridad y serenidad”.

Viernes 17 de marzo de 2017

En los últimos tres días se sumaron 12 víctimas al reporte nacional de muertos por la emergencia climática, con lo cual el saldo subió hoy a 62 fallecidos, de acuerdo a los últimos datos del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN). La gravedad de la situación y su extensión a casi todo el territorio nacional, hacen prever que el número de víctimas fatales seguirá en aumento.

Las inundaciones y deslizamientos de lodo han dejado también 170 heridos, 10.000 casas colapsadas y 19 colegios derrumbados a nivel nacional. Por si faltaran malas noticias, la previsión del COEN es que las lluvias van a seguir por lo menos hasta fines de abril.

Tras el desborde del río Rímac, que recorre la capital peruana (de 9 millones de habitantes), se vieron afectados varios barrios, muchos de ellos precarios, de reciente formación por la extensión urbana, con casas de madera que la corriente se ha llevado por delante. Estos son los sectores más golpeados por la crecida de las aguas, los de menores recursos e infraestructura que deben asentarse en zonas bajas y desérticas.

El desastre es tal que se han visto afectados varios edificios históricos y emblemáticos como el propio palacio de gobierno, que obligó a la evacuación del presidente Kuczynski. La cárcel de máxima seguridad de la Base Naval del Callao donde están recluidos Abimael Guzmán, antiguo dirigente de la guerrilla Sendero Luminoso, o quien fuera la mano derecha del ex presidente neoliberal Alberto Fujimori (1990-2000), el siniestro represor Vladimiro Montesinos, también fueron evacuados.

La situación se agravó en las últimas horas debido a que frente el riesgo de que las aguas con lodo, escombros y basura penetrara en las plantas potabilizadoras, las compuertas fueron cerradas y la provisión domiciliaria cortada en numerosos barrios de la ciudad. Asimismo, el ciclo escolar fue suspendido hasta el 3 de abril.

Las causas del desastre

Las aguas de la costa peruana del Pacífico están atravesando un periodo de máxima temperatura, que algunos llegan a estimar en 6 grados centígrados por sobre la normal. Con esto, la evaporación de agua aumenta gravemente y arrastrada por el viento, luego se descarga en las zonas cordilleranas con las lluvias más grandes registradas en los últimos 50 años. La gravedad hace el resto, llevando el agua a gran velocidad por los causes de los ríos con dirección nuevamente al mar. En su trayecto hay cientos de pueblos y ciudades.

La falta de obras públicas, como ampliación de cauces, canalizaciones y entubamientos, provocan los desbordes, inundaciones y deslaves. Si a esto sumamos la extensión de las zonas urbanas sin que el Estado planifique y garantice las obras e infraestructuras necesarias, tenemos una “bomba de tiempo” que causa estragos sobre los sectores más humildes cuando se produce un desastre “natural”.

Presidente Kuczynski: “el año que viene tenemos que hacer obras”

Ante semejante desastre que viene de hace semanas pero que se potenció en los últimos días, el empresario y presidente Pedro Kuczynski decidió “visitar zonas afectadas” y se lo vio por los noticieros caminando cerca del río Huaycoloro, otros de los que se ha desbordado. En una de sus declaraciones intentó justificarse diciendo que "todos los Gobiernos tienen alguna responsabilidad" (en la falta de prevención), "pero nadie podía predecir que podía haber lluvias en esta magnitud".

Con más de 60 muertos tuvo el descaro de decir que "hay muchos daños pero son superables" y de asegurar que “hay recursos suficientes para la rehabilitación y reconstrucción” cuando hasta ahora no ha hecho nada para prevenir o paliar los efectos del cambio climático desde que asumió la presidencia en julio de 2016. Incluso se negó a declarar el emergencia a nivel nacional (que obligaría a destinar más y urgentes recursos a las zonas afectadas) porque la emergencia ya ha sido declarada en las regiones más golpeadas.

Para cerrar su “visita” prometió que "el año que viene tenemos que hacer obras" y llamó a estar atentos a la “seguridad” no acercándose a los ríos y a mantener la “serenidad”. Pareciera no saber que decenas de miles de pobres se ven obligados a construir sus precarias viviendas a la vera de los ríos por falta de viviendas dignas y seguras. Pareciera, pero lo sabe.