Patricia Bullrich hizo acto de presencia en la localidad bonaerense inundada, junto a un contingente de Gendarmería, el vicegobernador de la provincia y el intendente Passaglia. Cientos de evacuados y miles colaborando.

Federico Berg @fedeberg80
Miércoles 18 de enero de 2017 08:22
La Gendarmería reprimía y desalojaba violentamente a los trabajadores despedidos de AGR Clarín con la protección y complicidad de todas las grandes empresas periodísticas. Mientras tanto, las cámaras de los medios se encontraban cubriendo la espectacular visita de la ministra de seguridad de la Nación Patricia Bullrich a la localidad de La Emilia, donde se viven horas dramáticas por una inundación que no cede. La causa: imprevisión estatal frente a una catástrofe anunciada. La organización popular es la única respuesta frente a la desidia gubernamental.
Un crimen social
Hasta ahora, el saldo de la inundación de La Emilia abarca cientos de evacuados, vecinos que perdieron todas sus pertenencias, y un muerto. El agua ingresó a casi todas las viviendas de la localidad, arruinando el mobiliario y las construcciones.
La responsabilidad del Estado es patente. Los empresarios agropecuarios impermeabilizaron los campos con la siembra directa de soja, sin ningún tipo de control. El agua que escurre desde allí se vierte sobre los arroyos de la zona, cuando no directamente sobre los barrios periféricos de San Nicolás. Esta voracidad empresaria se suma a la inexistencia de obras hídricas que apunten a resolver esta situación predecible y a la falta total de mantenimiento del sistema existente de desagüe pluvial. Para completar el cuadro, tenemos las máquinas del corralón municipal ocupadas en el acondicionamiento del predio de la feria ExpoAgro, que mueve miles de millones de pesos en negocios.
Cuando se somete al pueblo trabajador a condiciones extremas que amenazan la vida de las personas con el único motivo de la ganancia de los patrones, no estamos tratando con una fatalidad ni con ninguna muerte inevitable. Lo que tenemos es un verdadero crimen social. Un emiliano relató que conocía “las historias de las inundaciones, del terraplén, de esta obra hidráulica para que frente a las crecidas evitar que desborde el arroyo como en la inundación del ’66 cuando La Emilia quedó completamente bajo el agua. No pensábamos que esto iba a volver a pasar porque se dijo que había cuatro bombas funcionando, pero nos enteramos que en realidad eran dos y una de ellas estaba rota. Hasta ayer el municipio nos mentía continuamente diciendo que el arroyo no iba a desbordar el terraplén. Pero a las 11 de la mañana comenzó el desastre, y en dos horas quedamos con el agua a la cintura.”
Solidaridad popular
El panorama de La Emilia sería completamente desolador si no fuera por los cientos de residentes y vecinos nicoleños que con su enorme fuerza y los pocos medios materiales con los que cuentan están rodeando de solidaridad a los afectados.
Para combatir contra la inundación y la desidia se hicieron presentes miembros de ATV eXtreme, una asociación de pilotos off road de la región de San Nicolás. “El nicoleño se solidarizó con el emiliano, así de simple. La gente a full”, comentaba uno de ellos. Otro recordó que estaban desde el lunes colaborando, trasladando vecinos y suministros en canoa por las calles de La Emilia, pero que no habían visto la presencia estatal hasta que “las camionetas de Prefectura trajeron los planchones, toda la gente les pegaba en los vidrios. Tiene razón la gente”.
Un vecino contaba que “la mano fue totalmente de vecinos de La Emilia, de los barrios Villa Campi, Villa Riccio, Villa Canto, San Nicolás colaboró muchísimo. Acá se mostró toda la solidaridad de la gente de San Nicolás, por fuera de lo que es el trabajo municipal que sólo los vimos acá para las cámaras. Adentro no existió ninguna ayuda de la municipalidad”.
Un Estado presente... en forma de fuerzas represivas
Al recorrer La Emilia se pueden ver muy pocos vehículos de Defensa Civil, y ninguna máquina vial para trabajar en el desagote. Sí se ven, en cambio, cientos de infantes de la Bonaerense, agentes de la Policía Local, gendarmes, prefectos y hasta soldados del Ejército. “Llegó la ministra de seguridad con muchos gendarmes, que no son necesarios porque policías hay por demás acá. Fueron mandados para calmar las aguas, porque nunca se presentó el intendente. Acá no sabemos ni dónde está el delegado municipal, pero en otros lugares salieron a cortar las rutas para que los atendieran”, haciendo referencia a los cortes en los barrios Las Mellizas, Colombini y Alcoholera donde se reclamaban soluciones a la inundación.
Sobre la cobertura mediática del desastre, un nicoleño solidario se preguntaba “¿para qué quieren a la ministra Bullrich? Para que esté con el sorete de TN. A TN le quisimos mostrar veinte veces, pero nadie nos quería hacer la nota”.
También estaban los móviles de C5N en San Nicolás y La Emilia, otro de los medios que prefirió cubrir la presencia de la Gendarmería de Bullrich aquí en vez de mostrar la represión de los trabajadores de AGR Clarín.
Una salida de y para los trabajadores
Ni los empresarios del campo ni de la ciudad tienen ningún interés en resolver los problemas de fondo del pueblo trabajador. Tampoco lo tienen sus empleados políticos como Vidal o Macri del PRO, ni Passaglia del FpV (como tampoco lo tuvo Scioli cuando gobernó 8 años la provincia). Es evidente que tampoco los gobernantes “socialistas” de Santa Fe y Rosario.
Los trabajadores y sectores oprimidos necesitamos una herramienta propia, independiente de los empresarios y sus políticos, democrática y combativa. Desde el PTS proponemos utilizar el Frente de Izquierda con esa finalidad, para organizarnos desde nuestros lugares de trabajo y estudio, no sólo para brindar nuestra solidaridad sino también para exigirle a nuestras organizaciones sindicales que encabecen el combate contra este modelo productivo que atenta contra nuestras vidas y para imponerle a los gobiernos un plan de obra pública discutido y controlado por los propios vecinos y trabajadores.