El intendente de José C. Paz buscó justificar sus dichos culpando a la oposición, pero reconoció que “cubrió” la venta ilegal de psicofármacos por medio de ambulancias municipales.
Lunes 27 de julio de 2020 14:43
Foto Twitter Mario Ishii
Si a Mario Ishii sus compañeros peronistas (como Sergio Berni y Carlos Bianco) buscan salvarlo ante el escándalo del video viralizado durante el fin de semana, él no hace mucho esmero por recibir sus ayudas.
Este lunes, en conversación con Luis Novaresio en radio La Red, el intendente de José C. Paz quiso aclarar sus dichos y terminó más preso aún de sus palabras.
Por un lado dijo que él siempre va a “declarar ante la Justicia sin problemas” y que en este caso no sería la excepción. Más tarde se sabría que finalmente no concurrió a la citación de la Fiscalía de Delitos Complejos de San Martín en el marco de la investigación por presunto “encubrimiento agravado de narcotráfico” iniciada tras la viralización del video.
Luego respondió sobre el contenido mismo de la pieza audiovisual. “Es un video recortado, un video grabado por la gente de Cambiemos, eso así, es la realidad”, dijo Ishii ante la pregunta de Novaresio. Y agregó que la grabación se dio mientras “estaba discutiendo con gente que estaba trabajando ocho horas en las ambulancias y les estaba pidiendo que trabajen doce y que les iba a aumentar el sueldo al doble, porque no puedo tomar a gente nueva para manejar las ambulancias”.
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Hasta ahí, no solo buscó descargar las culpas en parte de la oposición (no hay que descartar que tenga razón en ese punto) sino que confesó que busca flexibilizar las tareas de las trabajadoras y los trabajadores de la salud de José C. Paz en medio de la pandemia. Un ambulanciero trabajando doce horas corridas no es un buen ejemplo sanitario, pero eso a Ishii no le preocupa.
Como ya se dijo en este sitio, los choferes de ambulancias de José C. Paz, al igual que el personal de salud municipal, son obligados a trabajar bajo coerción y amenazas de despido más de doce horas diarias, de lunes a lunes y con escasos o nulos elementos de bioseguridad. Y lo hacen por menos de $ 27.000 mensuales. Eso llevó a que protestaran a comienzos de este mes frente a la Secretaría de Salud del Municipio por aumento salarial y condiciones de seguridad e higiene.
Yendo a sus dichos del escándalo, Ishii improvisó una explicación poco convincente: “en ese momento hago un exabrupto (sic) y digo que están vendiendo falopa, todos los Rivotril, todo lo que lleva la ambulancia y lo que… lo que se rumorea… o lo que se decía en la calle”.
Enseguida el periodista le repreguntó: “¿usted dice que cuando dijo ‘falopa’ no hablaba de drogas sino de medicamentos?”. A lo que el intendente respondió: “si la ambulancia lo que lleva son medicamentos. Pero quiero que se sepa cómo termina esa conversación, cuando les digo que los voy a echar”.
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Novaresio, no saliendo del asombro, insistió: “pero vender cocaína o vender alplazolam, trucho o bueno, en forma ilegal, es delito de la misma manera. No importa la sustancia”.
Viendo que sus respuestas no lo favorecían, Ishii ensayó una salida decente. “Está bien, es delito, y yo tengo las pruebas”, dijo aunque expresó que se basa en “comentarios” de la calle, pero que puede ir a declararlo ante el Poder Judicial.
Por tercera vez Novaresio inquirió: “¿pero usted sabía que vendían alplazolam?” Y otra vez la evasiva. “Mire, yo intervine al área de Salud el 4 de este mes y le voy a decir algo, si hay alguien que está en contra del narcotráfico en José C. Paz soy yo, el que pidió que vengan las fuerzas nacionales al territorio soy yo, el que pidió el servicio militar hace un tiempo atrás fui yo y tampoco tuve éxito. Si quieren buscarme por ese lado, saben que están equivocados”, sentenció el jefe comunal.
Novaresio no se daba por vencido: “pero si usted sospechaba que los ambulancieros venden alplazolam que es de la Municipalidad, ¿usted lo denunció?”
Ishii, ya un poco ofuscado, se desdijo de lo dicho segundos antes: “Pero no tengo las pruebas, tengo los comentarios que hace la gente o que postea por Facebook. Yo mandé en su momento a hacer investigación interna y también a la Policía”, finalizó. Claramente, una aclaración que oscurece.
El caudillo peronista lleva cuatro períodos al frente de la intendencia en uno de los municipios más castigados históricamente por la pobreza, el hambre, el clientelismo político y la degradación de la vida de la población.
En un contexto en el que crece la criminalización de parte de las fuerzas represivas del Estado sobre esos sectores de la población, el gatillo fácil se hace norma y día a día mucha gente sufre el armado de causas por supuesto narcotráfico pero no son más que portadoras de "porros" o últimos eslabones en la cadena de narcomenudeo.
En ese marco, los grandes narcotraficantes se enriquecen impunes y hasta financian las campañas electorales de los grandes partidos patronales. De ellos no hablan ni Ishii ni sus compañeros.

Redacción
Redacción central La Izquierda Diario