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Red Internacional
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POESÍA, EDUCACIÓN Y CAPITALISMO. Jack Kerouac y la educación

Jack Kerouac fue uno de los primeros autores norteamericanos que escribió al ritmo del jazz. Fue, de algún modo, el padre del movimiento literario "beatnik"

Martes 4 de febrero de 2020

Durante los años cincuenta los amigos Allen Ginsberg, William Burroughs, Neil Casady y el propio Kerouac decidieron escribir sobre el "verdadero sentido de la vida." La vida, apasionada, no podía ser más que una crítica a la sociedad de consumo.

En el capitalismo consumista se trata de obtener, comprar, desechar. La vida se nos va en la necesidad creada de obtener mercancías: en el consumismo. Nuestras vidas son explotadas por el trabajo asalariado y somos esclavos de un sistema de dominación bien aceitado.

Los poetas y novelistas del movimiento "beatnik" se rebelaron con un espíritu contestarario a la sociedad de consumo y con ello anticiparon la rebeldía de los años sesenta. Por está actitud se convirtieron en autores de culto.

Kerouac escribió varias novelas: "En el camino", "Los Subterráneos" y "Vagabundos del Dharma". Influenciado por el jazz y por la filosofía hindú, Kerouac escribió obras pilares de la contracultura. Este hombre vivió poco por sus vicios: falleció a consecuencia de su alcoholismo. Sin embargo, nos dejo su literatura.

La educación capitalista contra el sentido verdadero

La novela en la que vemos una de las críticas más duras de Kerouac a la educación es en los "Vagabundos del Dharma". Ahí uno de los personajes explica qué carácter tiene la educación en la sociedad capitalista. Dice en su potente texto:

"Es lo habitual en esos lugares; se juzga excéntrico al hombre de verdad, porque las facultades no son más que centros que cuidan de una clase media sin personalidad, de esa clase media que tiene su perfecta expresión en las inmediaciones de las universidades, en esas hileras de casas de gente acomodada, con céspedes y un televisor en cada sala de estar con todo el mundo pensando lo mismo al mismo tiempo, mientras los Japhy del mundo merodean por el yermo, para escuchar la voz que clama en el desierto, para descubrir el éxtasis de las estrellas para dar con el misterioso y sombrío secreto del origen de la crapulosa civilización sin rostro ni fantasía."

Kerouac sostiene entonces que en la universidad sólo llegan los hijos de la clase media, para ser educados por la sociedad de consumo, para pensar la ideología de la clase dominante y, encima de ello, para homogeneizar la mente de las personas.

Otra educación

El discurso de Kerouac es potente. Sin embargo, carece de perspectiva superadora. Criticó la educación en el capitalismo. Pero debemos imaginar qué educación queremos.

Desde luego queremos que los hijos de los trabajadores entren a la universidad pero no para pensar igual que la clase dominante. Desde luego queremos que todos tengamos derecho a la universidad y la escuela pública pero para una universidad distinta. Si bien el reclamo del acceso irrestricto a la educación tiene más vigencia que nunca, a 20 años de la huelga del CGH en la UNAM, resulta también una verdad que la educación en el capitalismo es para obtener conocimientos básicos para funcionar en la sociedad capitalista.

La universidad no debe estar al servicio de las empresas, ni debe ser para una élite. Debe ser universal y de acceso irrestricto y sus conocimientos deben ser pensados para ayudar a resolver los grandes problemas de la sociedad: ayudar a mejorar la salud pública, para generar métodos ecológicos, racionales y equitativos de producción, para el avance científico y tecnológico para el desarrollo pleno de nuestras habilidades. Una educación al servicio del pueblo.