En la Universidad pública de Mendoza no hay jardines maternales para los estudiantes que tienen hijos. Las autoridades sostienen que hay falta de presupuesto. Un límite para seguir estudiando.
Jueves 25 de agosto de 2016
Son varias las limitaciones que impone la Universidad a la hora de estudiar. El ejemplo más claro es la carencia del triple turno de cursado, que deja afuera a cientos de jóvenes que no pueden estudiar y trabajar a la vez. El rectorado plantea que esto se debe a la falta de presupuesto. A esta situación se suma, bajo la misma excusa de falta de presupuesto, los problemas edilicios en distintas facultades, como el edificio de la carrera de música que se cae a pedazos, o la no apertura de carreras como psicología que fue cerrada en la última dictadura.
No hay presupuesto, pero se arancelan los posgrados y hasta licenciaturas como el caso de la Licenciatura en Higiene y Seguridad de la Facultad de Ciencias Médicas. Claramente la voluntad política de las autoridades no está en frenar el avance de la privatización de la educación.
La falta de jardines maternales se inscribe también en la “falta de presupuesto”. Hoy la universidad cuenta con dos jardines, uno en la facultad de Ciencias Agrarias y otro en la facultad de Ciencias Médicas. Lo cierto es que los cupos de estos jardines están completos por los hijos e hijas del cuerpo docente de las distintas facultades. Cuando no hay un familiar o amigo que ayude en el cuidado de los hijos, o si no se cuenta con un promedio de $2000 para pagar un jardín privado, ya que el estado tiene una cantidad ínfima de cupos, estudiar se hace casi imposible.
En la página de Bienestar de la UNCuyo se lee: “El Proyecto “Universitarios con Hijos” es un conjunto de políticas integrales destinadas a garantizar la permanencia y el egreso en la UNCuyo de estudiantes que tengan hijos a su cargo. Este conjunto de políticas se traduce en: espacios de interacción entre pares, apoyo pedagógico, apoyo psicológico, canales de comunicación e información sobre planificación familiar. Todo este conjunto de políticas integrales no están demás, pero para que los estudiantes puedan permanecer y egresar resulta indispensable contar con espacios físicos donde dejar a los niños y tener la garantía de que están bien cuidados.
Queda en evidencia el carácter restrictivo de la gestión radical, encarnada en la figura del rector Daniel Pizzi, que augura la falta de presupuesto y aumenta la bandeja del comedor, que se excusa por la falta de presupuesto pero le pagó un viaje a Europa para el gobernador Cornejo y su gabinete. Que les pide reflexión a los docentes en las paritarias pero que apenas asumió se subió el sueldo y que hoy ronda los 40.000 pesos. Entonces, ¿hay falta de presupuesto o falta de voluntad política?