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Red Internacional
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Uruguay

MASIVO REPUDIO POPULAR. Jornada de lucha histórica contra el decreto de esencialidad en la educación

Profesores, maestros y estudiantes se movilizaron contra el decreto autoritario del gobierno que declara la esencialidad, en medio de más de una semana de ocupaciones de liceos y huelga por tiempo indefinido. El derecho a huelga en cuestión. Manifestaciones espontáneas de repudio.

Miércoles 26 de agosto de 2015

La jornada del lunes 24 fue intensísima para quienes se encuentran desde hace un tiempo luchando por mayor presupuesto para la educación pública. Esta lucha, sintetizada en la consigna 6 % para la educación, engloba desde los temas más postergados como lo es el deprimido salario del docente, las pésimas condiciones edilicias de los centros de estudio, la falta de accesibilidad para la educación universitaria (escasas becas, falta de turno nocturno), pero también incluye un rechazo a la Reforma Educativa (comúnmente llamada la Reforma Filgueras) que pretende incorporar criterios de productividad al sistema educativo, proponiendo evaluar a los docentes en función del cumplimiento de supuestas “metas”.

Lo esencial es invisible al gobierno

El lunes por la mañana la Ministra de Educación anunció “con mucho dolor” el decreto de Tabaré Vazquez declarando la esencialidad de la educación. Esta resolución presidencial, autoritaria por donde se lo mire, viene a dar un claro mensaje a los trabajadores de la educación: la huelga de docentes, las ocupaciones de los estudiantes de secundaria y las movilizaciones de las maestras deben terminar antes del 31 de agosto. Además, no cuenta con ningún andamiaje jurídico ni justificación alguna (ya que no se trata de un servicio básico) y ataca el derecho constitucional a la huelga, yendo en contra de las recomendaciones de la OIT.

Herencia del pachecato

Desde los tiempos de la dictadura (1973-1985) que no se invocaba a un decreto de esencialidad en la educación. Ni siquiera los gobiernos de la derecha tradicional, como el Partido Nacional y el Partido Colorado, que se caracterizaron históricamente por sus posturas antiobreras, se han atrevido a apelar a un recurso que se relaciona con el período del “pachecato” (por Jorge Pacheco Areco, quien fuera presidente de 1967 a 1972 y se caracterizó por utilizar las “medidas prontas de seguridad” para reprimir las protestas obreras y estudiantiles, y otras medidas de censura y de persecución sistemática a la vanguardia obrera y militante).

Una medida antiobrera y antipopular

La noticia causó desde estupor, sorpresa, hasta bronca y repudio generalizado. El reclamo de mayor presupuesto para la educación no es contemplado (y el último ofrecimiento del Poder Ejecutivo era como mínimo insuficiente – por no decir una cargada - ya que otorgaba en los hechos un aumento de unos $ 500 al salario docente, incremento que no significa nada si se tiene en cuenta que a partir de la semana que viene rige un aumento en el boleto de transporte público de pasajeros.
Además, con la “propuesta” el Poder Ejecutivo incluía la firma de una cláusula de paz por la cual se impedía a toda la enseñanza la posibilidad de hacer paros y tomar medidas de fuerza por dos años.

Ahora, el supuesto “gobierno progresista” declara la esencialidad impidiendo que los trabajadores ejerzan su derecho a huelga, y obligan a acatarla, y si no, a la cárcel.

Los medios masivos, en esto le dieron la derecha al presidente, al afirmar que se optó por el derecho a estudiar de los más pobres, apelando a la división entre los que luchan y el pueblo trabajador, y así fomentando el rechazo a la medida de fuerza.

“La esencialidad se la meten en el …”

La respuesta no se hizo esperar: el sindicato de profesores ADES Montevideo convocó a manifestarse a las 16 hs, pero antes ya estaban las maestras nucleadas en ADEMU, luego llegaron gremios de estudiantes de varios liceos que se encontraban ocupando, funcionarios de AFUTU que también venían de ocupar una escuela técnica en el barrio periférico de Santa Catalina, estudiantes universitarios y mucha gente de forma espontánea. En una gran columna fueron recorriendo el centro de Montevideo, desde la Plaza Libertad, pasando por el Ministerio de Trabajo hasta que por fin se detuvieron frente a la Torre de la Presidencia, que fue el centro de los cantitos y de la bronca. "¡A ver, a ver, señor presidente, si usted puede vivir, con el sueldo de un docente, indecente!"

La impresionante movilización repudió el decreto de esencialidad, y hasta llegó a cantar la consigna “que se vayan todos” a modo de rechazo a la clase política – en quien en algún momento confiaron – que una vez más dejaba traslucir su verdadera intención de gobernar a favor de los empresarios, y no del pueblo trabajador.

“Yo sí los voté”

Impactante eran los testimonios de las personas que se encontraban en la manifestación, en especial las maestras – base social y electoral de la coalición Frente Amplio – que expresaban su frustración respecto del gobierno, haciéndose trizas las ilusiones en que este tercer gobierno pudiera otorgar las cuestiones pendientes que no hicieron los anteriores: mayor presupuesto para la educación, planes de vivienda, trabajo digno para todos, salud y seguridad social. Pero para garantizar estas demandas – mínimas en cierta medida – el FA debe necesariamente enfrentarse a los grandes grupos económicos, aplicar impuestos progresivos para las grandes fortunas, dejar de subsidiar a las empresas, dejar de pagar la deuda externa … y eso quedó claro que no está en sus planes.

¡Todos al Filtro!

Concluida la movilización espontánea, se decidió marchar por el centro de Montevideo hasta el emblemático Obelisco, lugar de partida de la marcha que recordaba a Fernando Morroni y Roberto Facal, asesinados hace 21 años en la brutal represión frente al Hospital Filtro (ver aparte).

Los trabajadores y trabajadoras de la educación, junto a los y las estudiantes han dado una demostración en el día de ayer, no solo de que a las medidas antiobreras se las rechaza con la movilización en las calles, sino que la clase trabajadora es capaz de tomar como propias las demandas democráticas de juicio y castigo a los responsables de estos crímenes que hoy, a 21 años, siguen impunes.