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Red Internacional
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Artes Visuales. Juan Rulfo, el fotógrafo

Juan Rulfo, un referente para la literatura mundial, autor de Pedro Páramo y El llano en llamas, también fue fotógrafo. Conoce aquí su trayectoria.

daniel sputnik @daniel_sputnik

Jueves 26 de enero de 2017

La carrera de Juan Rulfo es un referente para la literatura mundial. Sus obras Pedro Páramo y El llano en llamas son lectura obligada de cultura general y motivo de análisis profundos sobre la situación social y cultural del país. Sin embargo, Rulfo tiene una carrera como fotógrafo que, si bien cada vez es más conocida, aún sigue siendo una faceta ignorada de este escritor.

Con un archivo aproximado de seis mil negativos fotográficos que fueron tomadas a la par de sus obras literarias, muestra de igual manera los temas que lo inquietaban. Sus primeras publicaciones visuales fueron para la revista América en 1930, editorial de la cual sería con el paso de los años uno de los más asiduos colaboradores.

El tema más recurrente de sus postales sería el de la arquitectura, donde con cámara en mano y con una agudeza visual avispada retraba las ruinas de la época colonial a lo largo de todo México. Ruinas de viejas construcciones que resultaron afectadas durante la Revolución Mexicana y vestigios de las edificaciones mayas; siempre aludiendo los sueños de épocas y esperanzas de un país dañado desde sus cimientos políticos, económicos y sociales.

Fanático por esta arte visual, Rulfo entre su biblioteca personal que ascendía a los 10,000 libros contaba con un aproximado de 800 publicaciones relacionadas a la fotografía en técnica y obra, además de ser un gran coleccionista de revistas y recortes fotográficos de periódicos.

Inspirado por su infancia dentro de sus fotografías expresa la desolación de los paisajes rurales, el abandono y la soledad. Mediante composiciones simétricas en sus obras podemos ver la constante presencia de terrenos rocosos y polvorientos que aluden a la vida en el campo y las dificultades de subsistir en dichos entornos. Las desigualdades sociales y económicas fueron de las mayores inquietudes de Rulfo a lo largo de su carrera de escritor y fotógrafo.

Con retratos sumamente sencillos, pero a la vez llenos de significado y mensaje, representaba los rostros de los pueblos indígenas de aquellas épocas, la vida diaria, el comercio, las formas de transportarse y los hábitos de consumo. Son una constante en este tipo de fotografías mujeres cargando mercancías para venderlas, niños viviendo en la pobreza, personas viajando en ferrocarril -los cuales fascinaban a Rulfo- y en burros o caballos.

Imágenes con un contexto más artístico, pero no por ello menos crítico son otra de las obras fotográficos que el autor de El llano en llamas capturó en sus andanzas por todo el país. Personas, generalmente mujeres a las que Rulfo pedía permanecieran inmóviles, casi como estatuas, portando vestidos y sarapes que eran movidos por el viento del campo sumado a los fondos y composiciones sencillas llegaban a mostrar perfectamente la armonía entre el ser humano, la naturaleza y la feminidad.

En 1960 se llevaría a cabo su primera exposición fotográfica, si bien fue pequeña y con una asistencia relativamente pequeña marca un impulso para ésta, la segunda faceta de Juan Rulfo. En 1980 justo seis años antes de su muerte se realizaría su primer gran exposición, esta vez en el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México, con más de 100 fotos y un público fascinado por dichas piezas. Así comenzó a conocerse su trabajo fuera del país, al punto de que hasta la fecha se han presentados exposiciones de sus fotos en Sao Paulo, Madrid, Lisboa, Milán, Atenas y Rabat.

De esta manera, retratando el abandono de la grandeza, la tragedia de un país, una sociedad injusta, desigual y llena de tragedias logra retratar a un México que siempre se ignora pero que está muy presente y más agudo en nuestros días.